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Tres links


I.
Jornadas Feriales de Microficción en imágenes
35° Feria del Libro, Buenos Aires, Argentina

http://fracasadorilustrado.blogspot.com/2009/05/efemerides-efimeras-estigmado-senor.html

(click sobre la foto "Feria del libro - Pensar con libros")


II.
Breve entrevista a Ana María Shua
por Beatriz Chisleanschi

http://observatorio-lacrisismundial.org/index.php?option=com_content&view=article&id=204:entrevista-ana-maria-shua&catid=42:entrevistas&Itemid=61


III.
Programa radial Contextos
Certamen Internacional Contextos de Relato Breve
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CONVOCATORIA PARA EL CONCURSO DE ANIVERSARIO





CONVOCATORIA PARA EL CONCURSO DE ANIVERSARIO
JULIO 2009


LA PROPUESTA
En el mes de julio celebramos el aniversario de nuestro taller. Éste 2009 iniciamos el noveno año de actividades ininterrumpidas y para esta celebración nuestros jurados son los muy reconocidos maestros Violeta Rojo de la Universidad Simón Bolívar de Venezuela. Lauro Zavala de la Universidad Autónoma Metropolitana-X. México y Sandra Bianchi, Escritora y maestra de letras de Argentina. Creadores del nuevo y ya importante blog Ficción Mínima.
Para los ficticianos, es un grato honor tenerlos como jurados y a la vez como observadores analíticos de nuestros quehaceres mensuales.
En conjunto han solicitado trabajemos en el tema VAMPIROS, que siempre es un reto. Después de tanto que se ha escrito sobre el tema, veremos que la creatividad humana, infinita y maravillosa, da nuevos matices, nuevas intenciones para tan antiquísimos seres. Estoy seguro que en nuestra ciudad virtual existen muchos de ellos.


NOTICIAS QUE ALEGRAN…
En la presentación del Libro Dinosaurios de Papel donde agradecí, al autor Javier Perucho, sus atenciones de haber colaborado con nuestro taller, recibí la noticia de que en tal libro se menciona de manera detallada a nuestro taller.
En la publicación póstuma de la Dra. Koch, El número 6 de la revista Hostos Revieu, titulado Antes y después del dinosaurio: El microrrelato en América latina. Se incluye la historia de nuestro taller, a manera de ensayo, La Pasión: Según Ficticia.


LOS TALLERISTAS
Para el concurso de Julio, de aniversario contamos con la siguiente tripulación:
1 Tequila: loladiaz@gmail.com
2 Santiago Ruiz Velasco: santiagorv@gmail.com
3 Miriam Chepsy: mchespsy@hotmail.com
4 Marcial Fernández. marcial@ficticia.com
5 Josep M. Nuèvalos: josepmnuevalos@hotmail.com
6 IMPAL impalricardo@hotmail.com
7 Carlos de Bella (Sapo): cdbella@yahoo.com
8 La Maga: lamaga_taller@yahoo.com.mx
9 Lucía Casas Rey. lucia_casas_rey@yahoo.es
10 Doc. Alfonso Pedraza: Alfonso_el_doc@yahoo.com
11 José Luis Sandín: taller.aguila@gmail.com
12 José T. Espinosa-Jácome. espinosajacome@yahoo.com
13 Aglaia: miladidewinter@yahoo.es
14 Maggi Co: taller.maggi.co@gmail.com
15 Ángela Cecilia Espinosa L. acespinosa2001@yahoo.com
16 Jorge Oropeza. jorge_oropeza@hotmail.com
17 Fernando Pérez Cárdenas. fperezcardenas@yahoo.com
18 Claudio: claudiodelamarina@yahoo.com
19 José Luis Sandín: taller.aguila@gmail.com
20 Paola Cescon: paolacescon@yahoo.com.ar

Y LA MECÁNICA DE PARTICIPACIÓN
Para lograr que las actividades del taller se desenvuelvan con la menor cantidad de contratiempos, y de acuerdo al formato de la Marina, rogamos a los participantes cumplan a cabalidad con los siguientes puntos:
a) Es indispensable insertar una dirección de correo electrónico.
b) Una mini ficción por persona cada día.
c) El texto no debe de sobrepasar los mil cuatrocientos golpes de teclado.
d) Si su texto es seleccionado, será requisito indispensable contactar con su tripulante para ser incluido en la muestra mensual.
e) Si su texto no es seleccionado, puede reinsertarlo corregido, en otra fecha, en una sola ocasión, y señalando que está corregido.
f) Comente los trabajos de otros participantes: el taller también consiste en aprender a dar y recibir crítica literaria.
Procedimiento (una vez que esté en La Marina de ficticia):
a) Abra la ventana: Envíe minificción.
b) En el espacio Autor: Su pseudónimo.
c) En el espacio Ancla: Su ancla.
d) En el espacio e-mail: Inserte su dirección (requisito indispensable).
e) En el espacio Título: El título de su minificción.
f) En el espacio Minificción: Inserte su texto.
g) En el espacio Para: Elija la opción ‘Participa’ provocando que aparezca el icono correspondiente al lado del título. (Reservamos la opción ‘Tallerista’ para los comentarios de la tripulación.)
Estas minificciones serán atendidas en el foro por el tripulante en turno, según el día mencionado en la sección anterior de TALLERISTAS.Los tripulantes colocarán sus comentarios abajo de cada minificción, y su selección en la Bitácora (señalando el día de participación) en la misma fecha o en días próximos. Los talleristas podrán optar por el tallereo abierto, que consiste en trabajar en Marina los textos antes de hacer la selección.
LAS MINIFICCIONES SELECCIONADAS DEBERÁN CONTINUAR EL PROCESO DE TALLEREO ENTRE AUTOR Y TRIPULANTE VÍA E-MAIL, DE OTRA FORMA NO FORMARÁN PARTE DE LA MUESTRA MENSUAL que tendrá verificativo del 25 al 30 de julio. Después se pondrán a consideración del jurado mensual para su selección final.

Taller de Minicuento de Ficticia

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Microficciones de Liliana Aleman

LILIANA ALEMAN es escritora y artista visual. Publicó “La habitación”, poesía (Ed. Último Reino, 1992), “La Benefactora”, Nouvelle (De Los Cuatro Vientos, 2005) y “Posternak”, Novela (Emecé 2007). Gran parte de su obra poética ha sido traducida al catalán, portugués, alemán e italiano. También ha participado en antologías del país y el exterior. Entre otros premios recibió la Faja de Honor de la SADE, el Premio de la Secretaria de Cultura de la Nación y el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes.

www.ritmodeletras.blogspot.com



Hábitos pacientes

Las fervientes olas del Pacífico abrieron el kimono de la mujer de labios azules. En tanto, al otro lado de la ciudad, un hombre solo esperaba cubrirse con sus sombras en el desencantado instante de cambiarle las pilas al control remoto de la televisión.



Palabras con provenzal

Por más que se lo niegue, ella seguirá creyendo que las cosas son así. Sólo porque así son en un mundo fuera de borda, me reprocha cuando la mesa se tambalea. Sus palabras se vuelven espaciales, lumínicas, rocallosas, ruedan por el plato y emergen saltadas al ajo y perejil. Entonces me levanto, voy a buscar el salero. ¿Acaso estoy ciego?, si lo tengo delante de los ojos, casi pegado al plato, alcanzo a oír mientras enfilo hacia la puerta.



Extranjeros

Yo dije:
—No comprendo el idioma.

Él dijo:
—No importa. Puede imaginarlo.
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Encuentro Salamandra


Salamandra

Ciclo de Narradores


Jueves 25 de junio 20 Hs en “Pan y Arte” Av. Boedo 880.


Narradores: Sandra Bianchi, Juan J. Burzi y Mariela Laksman.


Poetas Invitados: Martín Andrade y Alejandra Parra.


Micrófono abierto de microficciones.

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Ficticianos en Ficción Mínima







Raquel Blasco Sánchez
¿Lugar de nacimiento? España, aunque me hubiera gustado poder decir que en la majestuosa ciudad de Trántor.
¿Escribir…? A mí más que escribir me gusta imaginar. Escribir requiere de cierto arte y mucho duende. Es como expresar un maravilloso pensamiento en voz alta y sentir que no ha perdido la magia del silencio. Tal vez por eso sólo escribo cuando mi musa se viste de largo y mientras eso sucede leo todo, bueno, casi todo, lo que cae en mis manos.

En la corte de Camelot
Arturo, a instancias de Mordred, irrumpe en los aposentos de la reina para descubrirla frente a Lancelot, sobre el alfeizar de una ventana, en postura poco decorosa.
Conocedora de que eso podría significar su muerte, Ginebra exclama: “¡No insista Lancelot, no nos conocemos lo suficiente como para almorzar juntos!”

Excesos
Cronos, impaciente, mordisqueaba una ramita de apio. Era su primer pecado desde que Asclepio le diagnosticara, hacía poco más de nueve meses, sobrepeso provocado por una alimentación rica en ácidos grasos. Aunque, en verdad, no podía precisar si la causa de su desazón era la ramita en cuestión o el retoño que en breve pensaba llevarse a la boca.

Víctima inocente
Tomó tanto impulso antes de lanzar el puño hacia su contrario que dejó K.O. a uno de los espectadores de la primera fila.

Muerte infusa
De pequeño gustaba de mirar la luna y poner cabezas de escarabajo a las lagartijas. Cuando aquellas travesuras le aburrieron especuló con la idea de llegar a ser algún día un eminente cirujano.
Una oscura mañana de enero decidió comprobar la creencia que había crecido con él. Preparó el instrumental, los sedantes y, en aquella habitación iluminada por su infantil luna llena, se puso manos a la obra. Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando trepanó el cráneo, otro cuando, valiéndose de aquel agujero como punto de inicio, puso en marcha la sierrecilla eléctrica con la que levantó literalmente la tapa de los sesos.
Lo encontraron en el suelo con un rictus de decepción en su cara. La sangre aún manaba de su difunto talento.

Enigma
El vacío que reina en el interior de la decrépita mansión amplifica la estridente risa, mientras los lugareños, atrincherados en sus jacales, se estremecen de terror. Una risa que se balancea en el aire al tiempo que su emplumado autor se recrea, orgulloso de sí mismo, en el placer repetitivo de los primeros sonidos pronunciados.

Sorpresa
Cuando el seductor tuvo, al fin, acceso al deseado tesoro que ella escondía entre sus muslos, se quedó petrificado.
Días atrás, Gorgona Medusa decidió poner fin a su maldición escondiendo aquella maraña de serpientes, y su cabeza, entre las piernas.

De risas y risas
Voltea, se mira al espejo y lanza una risita apenas audible. Frunce el ceño y se aleja. Unos pasos más allá se detiene, gira, pone pose y observa con detenimiento su reflejo en la pulida superficie. Mantiene la postura, sonríe con timidez, sus ojos se iluminan, la sonrisa pierde vergüenza, se aclara la garganta y…
Y pensar que hace un instante, un rostro sin rastro de arrugas a cambio de reír como hiena, no le pareció tan mal negocio.

Y los sueños… ¿Sueños son?
Sonrió, al despertar, tras una noche increíble de viajes intergalácticos, descubrimiento de nuevos planetas, encuentros con otras civilizaciones.
No vería los titulares de prensa que llenaron los kioscos aquel día: "Astronauta y nave espacial se pierden en el espacio. Nuevo fracaso en la Conquista del Universo". Perdido en el espacio nunca podría gritar al mundo que había conquistado el infinito.

Haute couture
Centenares de ángeles aguardaban expectantes mientras Yahvé se preguntaba cómo se había dejado convencer. Cuando se abrió el telón y seis arcángeles minifalderos, con escotes de vértigo, medias de seda y zapatos de tacón se dirigieron contoneándose hacia Él, comprendió su error. La gota que colmó el vaso: ver a la multitud jaleando a Sealtiel que vestido de novia cerraba el desfile lanzando pétalos de rosa.

Trick or treat?
Se propuso conseguir golosinas y bizcochitos a cualquier precio.
Vestida de repelente niña Monster aporreó con descaro la puerta de la casa de su primera víctima pero sus voluptuosas curvas de mujer resultaron difíciles de disimular bajo aquel minúsculo traje.

Ficción máxima
Desoyendo las palabras de aviso manuscritas en la portada, abrió el libro.
Primero escuchó un leve tintineo. A continuación, las ventanas de su cuarto se abrieron de golpe y un par de patos atravesaron cual flechas la estancia, succionados por el libro. Tras ellos, el caniche del quinto, un banco del parque, dos niños sentados en un pony de feria, una silla de barbero —cliente incluido— y su madre, con cara de espanto, gritando algo que le sonó a reprimenda seguida de amenazas de castigo.Para cuando quiso reaccionar, el mundo entero había pasado ante sus ojos y él volaba también rumbo al espacio exterior.
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VI Congreso Internacional de Minificción. Bogotá 2010

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Microficciones de Diego Kochmann


Fuego cruzado

_ ¡Fuego!_ solicitó la dama con un cigarrillo entre sus dedos.
_ ¡Fuego!_ gritó el hombre al ver cómo se incendiaba su casa.
_ ¡Fuego!_ ordenó el capitán al pelotón de fusilamiento.
Sucedió que la dama murió acribillada a balazos en su suite privada, el hombre miró estupefacto como le acercaban un encendedor frente a las cenizas de su casa y un baldazo de agua empapó al capitán ante las carcajadas de sus soldados. Resulta que la amada del escritor de este cuento se marchó para siempre, y fue en ese estado de absoluta perturbación cuando aparecieron los finales de estas historias.



Cazador

Le habían advertido: “Hay algunos que son tontos y muy fáciles de atrapar; pero otros, los más astutos, se esconden, se mimetizan con el ambiente. Cuando los veas, no dudes en clavarles la punta de esta arma, verás como inmediatamente les brota la sangre roja, que es algo más brillante que la nuestra. Nunca cierres los ojos, nunca te distraigas y, sobre todo, nunca permitas que se te escape alguno”. Tras estas palabras, era lógico que estuviera nervioso; sobre todo porque era su primer día de trabajo como corrector.



Colaboradores

… y en esta extensa pradera descansan los valientes que le permitieron a Guillermo Tell adquirir la experiencia suficiente para poder presentar su espectáculo en público.



Drama escolar

La niña lloraba sin consuelo en el patio de la escuela. Había entendido que fue víctima de una broma cruel, nada de cierto había en las cartas de amor que había encontrado en su mochila, nada real en ese encuentro tan anhelado al lado del árbol durante el recreo. Pobrecita, ¿cómo podía imaginarse que otros ojos también lloraban desde el aula de sexto grado, en el primer piso, que lloraban y no se animaban a bajar?



No existe belleza que resista un bostezo

El joven la miraba encantado mientras ella hablaba. Lo que ignoraba es que ella no había pasado bien la noche anterior. “Qué hermosa es”, ni cuando el mozo trajo la cena le quitó los ojos de encima. “Qué ojos, qué labios, qué naricita. Es sencillamente perfecta”. De repente, un cansancio profundo venido desde muy adentro la hizo boquear, a antes de que pudiera cubrirse con la mano, el joven observó cómo se le arrugaba, se le comprimía, se le afeaba la cara. Qué grotesca esa boca tan abierta, esa garganta… No quiso ver más, simplemente se levantó y se fue.


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III Premio de Microrrelatos Eróticos "Jeanne Traumnovelle"

La revista de arte y letras ACADEMIA DE UÑAS, la asociación cultural www.frutosdeltiempo.com y El institut municipal de cultura de Elche presenta el II PREMIO DE MICRORRELATOS ERÓTICOS " Jeanne Traumnovelle". BASES: 1. Los trabajos serán escritos en lengua castellana y solo se admitirá uno por autor. 2. El tema versará acerca de toda clase de erotismo. 3. Los textos deberán ir firmados con el nombre y apellidos del autor, una dirección de correo electrónico y teléfono del mismo. 4. Se valorará el humor, la agudeza y el sarcasmo. 5. Se pide brevedad: 15 líneas máximo en formato Word, tipografía Times New Roman de 12 puntos y a doble espacio. 6. Los textos se enviarán a la siguiente dirección de correo electrónico: jeannetraumnovelle@yahoo.es 7. El plazo de admisión finaliza el 30 de Noviembre de 2009. 8. Este premio no podrá declararse desierto. 9. Se constituirá un jurado de escritores miembros del grupo poético ABRIL 2005 que elegirán 1 cuento como ganador, al que se premiará con Diploma y juguete erótico elegido por el vencedor dependiendo de su sexo y condición sexual. 10. Se hará una selección de relatos que serán publicados tanto en la página Web de frutos del tiempo como en un libro. 11. La participación en este concurso supone la plena aceptación de sus bases.
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Historias de inodoro. Diego Mora























La venganza del chancho
Luego de una vida entregada a la gula, un diciembre inesperado me sacrificarán.
Dos meses después reencarnaré en gusano para comérmelos lentamente en el camposanto.

La letra con sangre…
Voy por el último renglón corro jadeante ya estoy del otro lado escucho las sirenas en mi barrio cada vez más cerca rompen el portón la puerta veo sombras acercándose gritan deben ser más de diez entran a mi habitación me piden que levante las manos pero mis dedos siguen atados al lenguaje Algo frío corre en mi cabeza gotea por mis dedos Todo está cubierto de rojo Caso cerrado.

21/11/06
El día empezó con un temblor casi imperceptible. A eso de las once de la mañana fue apareciendo el sol, excepto que, para el asombro de la mayoría estaba muy al oeste. De hecho, por la luz que proyectaba, parecían las cuatro de la tarde, pero los relojes seguían marcando las once aeme. Al principio hubo expectación, periodistas y especuladores, suicidas y clarividentes. A las tres de la tarde estaba tan oscuro que la gente terminó por regresar a sus hogares y entre el nervio y el tedio acabaron pernoctando. A las dos de la madrugada el sol pegaba con tanta fuerza que la gente se fue a sus trabajos. Sólo un par de escépticos mantenían –cuatro días después- la loca hipótesis de que algo como el tiempo o la vid se había perdido. Los demás adelantaron el reloj.

Fosforescencias
El jefe del departamento financiero le reclamó personalmente al agente de ventas, advirtiéndole que por disposición del gerente en adelante se lo descontarían de su salario. El agente llamó por teléfono al distribuidor independiente que se lo había entregado, quien indicó que en ese estado se lo había devuelto la dueña de una pulpería. El distribuidor se vio comprometido y al día siguiente visitó el negocio. La dueña le explicó que había sido una muchacha, quien un poco molesta llegó diciendo que se lo habían vendido defectuoso. Llamaron a la muchacha, que llegó a la pulpería con su hijo. El niño llorando dijo que lo había usado sin permiso hasta estropearlo. La joven madre se disculpó, pero no lo devolvió, por lo que el distribuidor se vio obligado a llamar al agente de ventas, quien de inmediato se comunicó con el departamento financiero, indicando los pormenores de la devolución y sustitución del artículo código B2-41 marca Starlet, tamaño mediano, color verde fosforescente a precio de introducción. De inmediato le aseguraron que ya no tenía de qué preocuparse, porque el gerente se había tomado la tarde libre para visitar a su hijo, quien le esperaba con una carta pintada en verde fosforescente.
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Javier Wimer, un microcuentista involuntario


Se nos fue Javier Wimer y vamos a pedir, entre las inevitables lágrimas, una sonrisa para despedirlo. Las necrológicas oficiales mentarán sus logros, los altos cargos que ocupó, las estupendas publicaciones que dirigió y editó. Nosotros recordaremos para siempre al hombre brillante, tan lleno de ternura detrás de sus punzantes ironías y su ácido sentido del humor. Lo tendremos siempre en nuestro corazón y en la punta de la lengua porque no dejaremos de recordarlo de viva voz. Por eso mismo, para despedirlo con una sonrisa, compartimos una de sus brevedades. Javier escribía microrrelatos, sin la intención de escribir en este formato. Luisa Valenzuela


Anteojos

Al fin conseguí perder los anteojos. Llegue a un desayuno con notoria anticipación y los bajé del coche para leer el periódico. Se quedaron sobre la mesa y el capitán de meseros me los entregó cuando salía del restaurant. Luego me fui a la peluquería y al vapor. Ahí me di cuenta que los anteojos habían desaparecido. No estaban ni en el restaurant, ni en el coche, ni el el club. El no saber donde quedaron me produce una sensación de inseguridad y de incertidumbre. Procuraré superar esta pequeña catástrofe en espera de que ocurran otras.

En http://luisavalenzuelablog.wordpress.com se publica un viejo cuento de Javier Wimer rescatado recientemente.

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Mario Goloboff


Mosca

Ingenioso artefacto inventado para restaurantes descuidados, hoteles calurosos, baños.
Ha cimentado el desarrollo de la industria insecticida, la distracción de los niños bobos, la celebridad de Rimsky –Korsakov.
¡Cuidado! Justamente por su estricta irrealidad, aquellos seres incapaces de matarla suelen ser los más peligrosos.





Cucaracha

Del náhuatl “cuca”: pata, “achatl”: ausencia.
Difundida por los revolucionarios del ´10 en trenes y proclamas, recorre, pese a sus falencias, toda América.

General Jorge Rafael Videla

Amaba los perros de caza, los tapices con ciervos y la música de Wagner.
Leía pocos diarios pero se detenía a hacer palabras cruzadas. No toleraba el rumor de los árboles ni el trino de los pájaros. Dormía bien.

Vieja sentencia

En el país de los cerdos, el puerco es rey.

Recuadros de una exposición. La Plata. Ediciones Al Margen 2008
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Lolita Koch, Gabriel Jiménez Emán y Lauro Zavala

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Ficticianos en Ficción Mínima


Lucía Díaz
De larga trayectoria en el teatro independiente es actriz y directora. Desde hace siete años, con su ingreso a la Marina de Ciudad Ficticia, se dedica a la minificción. Habiendo comenzado en el mundo de la brevedad, hoy incursiona en otros géneros. Se refiere a la minificción como ese caramelo que deja un sabor especial en el paladar, por un buen rato.
Reside en Mar del Plata, Argentina.

Amalgama
Pandora pertenecía a esa estirpe de mujeres que no tenía predisposición al miedo ni a la obediencia divina. Indómita e indiscreta abrió la caja prohibida. Contenía una roja y reluciente manzana que golosa devoró.

Galanteo en ropa de trabajo
Lo encuentro como siempre, con el escobillón en las manos, extasiado frente al lienzo. Entonces acentúo las pisadas para que advierta mi presencia, y reanuda con prontitud su tarea.
Al pasar delante de la pintura, siento la intensa mirada de reproche de la joven del cuadro. Prosigo mi camino perturbada, porque he vuelto a interrumpir el sublime momento que acontece por las mañanas, entre el muchacho de la limpieza y ella.

La Fuga
Lo único que podía observar a través de la capucha raída, era un pie femenino con sandalias blancas. Tan sólo con mirarlo, el dolor disminuía y apaciguaba el pánico. Fue aún mejor cuando descubrió el lunar que moraba en el empeine. Confiado se dejó llevar y su conciencia se introdujo en él, en ese agujero negro en el espacio de un universo sublime que lo iba cautivando... Así pudo evadirse de sus torturadores

Sumisión
–¡Desnúdate! –ordenó el hombre.
La mujer se quitó con lentitud la ropa, luego la piel.

Testimonio
El caracol no sólo dejaba escuchar el sonido de las olas rompiendo en los acantilados, también se oía el graznido de las gaviotas, el viento azotando las velas, los gritos de los náufragos, y el cántico de los esclavos liberados.

La exposición
En un extremo del salón, el crítico rodeado de público, se manifiesta sobre la obra: —Vemos acá un trabajo enriquecido por una fuerza compacta que adquiere notoria preeminencia expresiva en el vacío (dice con vehemencia). La obra de este artista enciende luz y penetra en el aire que la circunda, aporta nuevas voces al arte conceptual y deja muda la mirada de los que estamos apreciando tanta belleza (los espectadores escuchan en silencio). Pálido y sudando, el marchante de la galería se pregunta qué exabruptos romperían el silencio si llegaran a darse cuenta que la muestra aún no se ha colgado.

Confusiones
El hombre de sus sueños se le apareció a Gregoria, la lavandera, con un anillo de diamantes.
El hombre de sus sueños se le apareció a Eleonora, la niña de la casa, traía una vasija de leche, y miel para untar el pan.
La mujer de manos ajadas, al ver en su anular la joya y en la mesa de la muchacha el néctar, dijo:
—Señorita, volvamos a soñar, yo no quiero esta piedra —ambas estuvieron de acuerdo.
Y al despertar de la siesta, exquisiteces cubrían el mantel de Gregoria; oros y brillantes, el cuerpo de Eleonora.
No se puede confiar en los hombres de los sueños, equivocan muy fácil la dirección.

Acordes para un tango
Por tus ojos acecha el arrabal—¿Cómo te llamás? —pregunto.—Malena —respondés con vos quebrada mientras la melodía se introduce en el escote buscando tu cuerpo que huele a madreselvas, se adhiere al talle y cuesta abajo por la seda de las medias, acompasa tu paso presuroso.Aligero mi andar para alcanzarte. Pero vas tomando distancia envuelta en la neblina de una llovizna gris.

Instante frutado
Moda primavera verano era el anuncio de la portada del magazín que la adolescente hojeaba sobre la barra, mientras sorbía su helado de cucurucho. Con la falda desplegada sobre el taburete, cruzaba sus piernas que seguramente crecían al compás de un estío lento y perezoso, como la lengua rozando el copete de vainilla y limón. Agridulce fue el estremecimiento del cincuentón al contemplar la escena a través de la vidriera.

Sueños trágicos
En la noche intensa un ataúd llama mi atención. Me acerco a contemplarlo con temor de hallarte en él y, la sospecha se confirma.
— ¡No puede ser!, estoy soñando —exclamo. Entonces tus pómulos se sonrojan, te incorporas y sonríes. A pesar de tu mirada triste, juzgo que ahora sí, lograré descansar…
Hermosa y frágil, flotando sobre las aguas, con una guirnalda de flores entre las manos, mientras entonas una canción antigua te veo pasar.
Despierto en paroxismo, aún estoy en el camarín del teatro con el vestuario y el maquillaje de Ofelia sobre la piel. Lentamente me atrevo a indagar el espejo: ¿morir es dormir?
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Memorial de Orfeo

Por: Christian Alexander Elguera Olórtegui

En el altar

Visión de la hoguera entre sus pechos: Agujero para un voyerista que observa detenida y sangrantemente desde el último escalón. Deslizo la lengua por la habitación hasta sentir los gránulos de la piel. Uno a uno los vellos van emergiendo a causa de nocturnos nervios. Deslizo las pupilas hasta humedecer toda la cavidad. Hago sonar los anillos que la envuelven. Paseo las yemas por sus bordes, deslumbrándome con los espacios que brotan conforme voy rasgando la coraza. Dejo crecer uñas y dientes, los coloco entre esos túneles: tres bocas lucientes que comienzan a mirarme en seducción. Mi lengua resbala, ruñe, siente por fin, picantes y blandos pelos. Es entonces el momento de ejecutar las enseñanzas del viejo maestro: “¡Mastica la fruta encerada de su piel, rocía sobre el vientre tu saliva, unge los pies con sudor! Es entonces por fin que las comprendo: detrás de las estatuas no solo se ocultan huesos y sangre.


En un día cualquiera

Ves desde una escalera la tortuosidad de ser mi ceniza en la sangre. Las distancias y la ubicación ayudan. Es como si cayeras lejos de mí, como un silbido en la fuente, como si esperaras, para regresar, un manifiesto en cuerdas, hilos entrando en tu boca, que te haga palpitar aves y agua. Eres la escalera de un río donde van repartiéndose trociscos de los prisioneros de la inocencia. ¿Ves como mis palmas se hacen raíces, leños y pulpa en la pared para evitar que sigas escapando? Veo el alimento inflamable en tus ojos, tus ojos atravesados en mi nuca. Veo tus labios susurrando por los agujeros, a tus dientes decorando el síncope.

No muy lejos

Con ojos de abismo el pez mira desde un calzado. Lo imagino nadando en mi cutícula, clavándose en mi cuerpo, siendo la corona de mi sien o pábulo entrañable que se diluye al contacto de mi saliva. Pretenso tus dedos. Pretenso tus uñas, cada vena y cada hueso, ser tu suelo. Mas, mar del pez, y de otras criaturas de lo arcano, me vas disolviendo, hundiendo en tu vaivén. Con táctica experta el recuerdo de tu sombra se desliza por mi costado, dejando las huellas y olores, jamás la concreción de tus miembros, que a estas horas, y a imprudente distancia, exprimían todo atisbo de calma. Y mientras vas alejándote, como un frutal mecido por el viento, tientas con los delirios que atesoras. Vas dejando tus efluvios en el camino para engañar al extraviado, que ingenuo, se dispone ansiosamente a beberlos, sin saber que solo es una entelequia, un tatuaje que enciende y se disuelve.
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Internautas entrevistan a Ana María Shua

http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?id=5363
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Pesadillas de Luis Gonzali


Quince minutos
El teléfono sonaba, el café hervía en la estufa, la plancha quemaba la camisa, el agua se escurría por el lavabo, el auto encendido gastaba gasolina y el vapor producido por la regadera hinchaba la puerta del baño, atascándola. Él sólo quería dormir quince minutos más, pero hoy la casa había decidido levantarse un poco más temprano.

Jueves por la noche
Él llega a la misma hora de siempre. Se sienta en una orilla de la barra del bar y pide, como cada jueves de los últimos cinco años, un whiskey. Ella siempre llega un poco más tarde y se sienta en el otro extremo de la barra. El cantinero ya sabe que ella tomará gin and tonic, así que se apresura a servirlo.
Durante la primera copa, se voltean a ver furtivamente, como si sólo se quisieran acariciar con la mirada. En la segunda, empiezan a mirarse fijamente, y sonríen. En la tercera, ella se lame los labios mientras él empieza a sudar.
Para la sexta copa, él manda recados lascivos escritos en servilletas que ella contesta con provocaciones e invitaciones sin mucho pudor. Y en la séptima copa el ritual termina.
Él se levanta, va a donde está ella y, poniendo la mano sobre su espalda le dice al oído: «me encantó pasar la noche contigo; no puedo esperar al próximo encuentro». Él se da la vuelta y sale del bar con el saco al hombro, mientras ella sonríe y añora la llegada del siguiente jueves.

Pesadilla antes de un examen de Cálculo
Ayer soñé que me derivaba. Soñé que era tangente al círculo de la vida y perpendicular al radio que le daba amplitud. Soñé después que me volvía a derivar, pero ahora siendo la vida una esfera y yo un plano infinito perpendicular al plano-radio que le daba volumen.
Después soñé otros espacios, con otras hiperfiguras y otros hiperplanos. Y en cada espacio me derivaba y me volvía perpendicular a él. Cuando mi mente se saturó de tantas dimensiones, desperté de golpe.
El mundo había cambiado. Yo era perpendicular a él y a todo lo que había en él. Era perpendicular a la perpendicularidad misma. Era un ser meta-perpendicular.

La mujer que amé me ha convertido en un fantasma
Cansado de ser yo el que siempre se tenía que aparecer a mitad de la noche, la desperté: «¿Por qué no te apareces tu también?», le dije. Ella, todavía recostada en la cama, pálida como un reflejo distante, me veía como quien ve a un niño que no comprende nada. Se levantó y acercándose a mi oído, murmuró: «Despiértate mi amor, los fantasmas no sueñan», y fue entonces que desperté de golpe.
Ella, recostada a mi lado, todavía dormía en la cama, y yo... yo empezaba a desvanecerme.

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Una larga tristeza


Dolores M. Koch, fundadora de los estudios sobre minificción falleció hoy en Nueva York. Lolita nació en La Habana y emigró con su familia a Estados Unidos en 1961. En 1981 publicó su primer artículo sobre minificción: “El micro-relato en México: Torri, Arreola, Monterroso y Avilés Fabila”. En 1986 obtuvo un PhD de la City University of New York con un trabajo fundamental para el estudio de esta forma literaria: "El micro-relato en México: Julio Torri, Juan José Arreola y Augusto Monterroso". Además de los muchos artículos que publicó sobre el tema (y que se incluyen abajo), tuvo una muy intensa labor como traductora al inglés de Reinaldo Arenas y Laura Restrepo, entre muchos otros autores. Su último aporte a la minificción fue la coordinación de la magnífica Hostos Review dedicada al tema.
Además de una admirable intelectual fue una señora encantadora y generosa que acumuló muchísimos afectos.

Koch, Dolores M. (1981). “El micro-relato en México: Torri, Arreola, Monterroso y Avilés Fabila”. En: Hispamérica. X, 30.

Koch, Dolores M. (1986a). El micro-relato en Méxi¬co: Julio Torri, Juan José Arreola y Augusto Monterroso. City University of New York. Ph.D. Dissertation.

Koch, Dolores M (1986b). "El micro-relato en México: Torri, Arreola y Monterroso". En: De la crónica a la nueva narrativa mexicana, Merlin H. Forster y Julio Ortega (eds) México: Oasis.

Koch, Dolores M. (1989). “Julio Torri y la crítica”. En: Julio Torri y la crítica en los años ochenta. Guadalajara: Universidad de Guadalajara/Conaculta.

Koch, Dolores M (1994). "El micro-relato en la Argentina: Borges, Cortázar, Denevi". En: Enlace.

Koch, Dolores M (1996). "Virgilio Piñera, cuentista". En: Revista Interamericana de Bibliografía, 1-4.

Koch, Dolores M (1996). "El micro-relato y Venezuela". En: Revista Imaginaria, 5.

Koch, Dolores M (2002). "Diez recursos para lograr la brevedad en el microrrelato". En: Minerva, 10.

Koch, Dolores M (2001). "Hacia un boom del relato brevísimo". En: Revista de la Universidad- México: Universidad Nacional Autónoma Metropolitana.

Koch, Dolores M (2002). "Japón y el microrrelato". En: Quimera, 211-212.

Koch, Dolores M (2002). "Microrrelato o minicuento? Minificción o hiperbreves?". En: Escritos disconformes: Nuevos modelos de lectura. Francisca Noguerol (ed). Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca.

Koch, Dolores M (2003). "Microficción: Muestrario modelo de características". En: Hispamérica, 95.
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El living de Martín Gardella


Las visitadoras
Descubrí que las muñecas de mi hermana cobran vida en la madrugada. Abandonan, delicadamente, la casita en miniatura de la habitación contigua y entran en la mía, semidesnudas, para colarse en el cajón de mis muñecos articulados. Hago silencio para no molestarlos y, con los ojos cerrados, escucho el sonido del plástico retorciéndose, galopante contra la caja de madera. Media hora más tarde, se retiran sonrientes y despeinadas, con su flexible cuerpo agotado y la misión cumplida.
El episodio se repite, indefectiblemente, noche tras noche, aunque hoy, promete ser diferente. Asomado a la puerta de mi cuarto, el alegre rostro plástico de la muñeca gigante que le obsequié a mi hermana por su cumpleaños, observa el grueso candado que coloqué en el cajón de los juguetes y me guiña un ojo. Todos duermen, excepto nosotros.

El zoológico
Observaba a su hombre con sus penetrantes ojos de gata, dejándose envolver por palabras dulces, que llenaban su estómago de pequeñas mariposas. Luego, con la confesión de las mutuas fantasías, su cabeza femenina se inundó de pícaros ratones.
En la cama, se sintió tan libre como un animal al que le acaban de abrir la jaula. Por unos instantes, sus extremidades se convirtieron en los largos tentáculos de un fornido calamar, que envolvían al hombre para devorarlo. Aulló como una loba, lo rasguño como una perrita juguetona, voló como un colibrí y terminó acurrucándose en el pecho de su compañero, como un indefenso polluelo. A la mañana siguiente, con la puntualidad de un gallo cantor, abandonó la cama revuelta, imitando el silencioso andar de una serpiente.
- Te amo – dijo el hombre, mientras la observaba vestirse con la agilidad de una gacela.
- ¡Shhh! – respondió ella, como una lechuza, y le arrojó, desde la puerta, un beso de delfín.

Una vida de película

Apenas transcurridos cinco minutos, Arturo se sintió identificado con el protagonista de la película, no sólo porque era físicamente muy parecido, sino porque todas las cosas que le sucedían al actor, le habían ocurrido antes a él. Luego, descubrió que la historia que mostraba la pantalla era un plagio de su vida, contada resumidamente, a razón de un año por minuto.
La mitad del film lo mostró en su etapa actual, con los sinsabores de haber vivido y la ansiedad por saber lo que vendrá. A partir de allí, pudo verse en el futuro, a través de las escenas representadas en el celuloide por aquel sujeto análogo, que envejecía igual que él.
Después del dramático final, el cerrado aplauso de los espectadores premió la exquisitez de aquella obra cinematográfica de apenas sesenta y cinco minutos. Mientras tanto, en un rincón oscuro de la sala, un acomodador intentaba consolar al desanimado Arturo que, junto con la incertidumbre acerca de su vida pendiente y de su muerte, acababa de perder la vergüenza de llorar en público.

Una demora imperdonable
Le aseguré que me reuniría con ella en aquel encuentro social tan importante, a las doce de la noche, sin demoras, pero un inconveniente imprevisto me impidió llegar a tiempo. Seguramente por eso, cuando me acerqué, ella ignoró mi presencia, o no quiso notarla. Le hablé al oído, la miré fijamente durante toda la noche, juguetee con las luces del salón, moví el humo de las velas y los inciensos, y hasta grité abiertamente que la amaba, para llamar su atención. Pero ella, sólo respondió con una extraña y cruel indiferencia. Me había advertido que no perdonaría un retraso más, y así lo hizo, por lo menos, hasta el día siguiente, en que vería mi nombre listado entre los obituarios, junto a la noticia que relataba el fatal accidente.

Mi propio otoño
Hace casi veinte años que me hago cortar el cabello por el mismo peluquero. Mudó de local, incluso de barrio, y a pesar de todo sigo siendo un fiel cliente de su peluquería. Será por tener edades similares que, además de la típica relación estilista-cliente, logramos con el paso del tiempo construir algo muy parecido a una amistad. La mayoría de las veces me retiré del local muy conforme con su obra y solo en algunos casos tuve que volver para un fino retoque, pero últimamente no hay corte que me satisfaga, pienso que está muy corto, que sigue largo o que se nota demasiado el remolino que detesto desde que era un niño. Cambié mi peinado y le pedí que modificara el estilo y, sin embargo, aún hay algo que me deja disconforme frente al espejo. Busqué múltiples razones para culpar al peluquero pero debo reconocer su inocencia. Nadie puede vencer al paso del tiempo que lentamente se revela en los cabellos que me abandonan por las noches sobre la almohada o taponan el desagüe de la bañadera. Es evidente que está llegando mi propio otoño, solo espero que mi estilista continué siendo suficientemente hábil para ayudarme a disimularlo.

http://livingsintiempo.blogspot.com/
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Microrrelato, autoficción y otras fronteras



Antonio Cruz nos avisa que el diario El País de España publica este artículo en donde entre otros, hace su aporte Fernando Valls.



Info completa en
El salto de la frontera. Felipe Lamadrid
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I Concurso Internacional de Microrrelatos “Museo de la palabra”


La Fundación César Egido Serrano convoca el I Concurso Internacional de Microrelatos “MUSEO DE LA PALABRA” de acuerdo con las siguientes bases:

1. Podrán participar cuantos escritores de cualquier país del mundo lo deseen.

2. Se establece un premio de 7.000 euros al microrrelato ganador del certamen.

3. Los originales (uno por autor como máximo) estarán escritos en lengua española y no podrán superar los 600 caracteres con espacios incluidos. Se enviarán exclusivamente rellenando el formulario que se encontrará en la página web del Museo de la Palabra: www.museodelapalabra.com. Los textos serán originales, inéditos en todos los medios (en papel, blog, publicaciones electrónicas, en red…) y que no hayan sido premiados en cualquier otro certamen.

4. El autor que envíe más de un microrrelato será descalificado.

5. El plazo de recepción de originales comenzará el día 1 de junio de 2009 y terminará a las 24h del día 30 de julio de 2009 (hora peninsular española).

6. El jurado evaluador hará una selección de finalistas que no superará los 150 microrrelatos. El listado de los títulos finalistas será publicado en la página web del Museo de la Palabra.

7. El fallo final del jurado se hará público dentro del año 2009.

8. El Museo de la Palabra publicará un libro con los relatos finalistas, bien por sus propios medios o mediante acuerdo con alguna editorial.

9. El relato ganador se publicará en la web del Museo de la Palabra.

10. La resolución del jurado será inapelable.

11. La inscripción en este certamen supone la total aceptación de sus bases.
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Microficciones de Esther Andradi

Esther Andradi nació en Argentina, estudió Ciencias de la Comunicación en Rosario y en 1975 emigró al Perú. En Lima ejerció el periodismo escrito y publicó su primer libro. En 1980 viajó a Europa y se radicó en Berlín donde escribió guiones y reportajes para la radio y televisión alemanas. En 1995 regresó a Argentina y vivió en Buenos Aires siete años. Desde 2003 reside nuevamente en Berlín. Escribe columnas y entrevistas para diferentes medios de Europa y América. Ha publicado testimonio, cuento, poesía, ensayo y novela y ha sido traducida al alemán y al inglés. Algunos títulos: “Ser mujer en el Perú” (Coautoría con Ana María Portugal) “Come, éste es mi cuerpo”, “Chau Pinela” “Tanta Vida”, “Sobre Vivientes”, (“Uber Lebende”, teamart Verlag, Zürich, 2003), “Berlín es un cuento”. Recientemente ha compilado la antología “Vivir en otra lengua: literatura latinoamericana escrita en Europa”.
Más sobre Esther Andradi: www.andradi.de


MERCADO


En el mercado me detengo ante la escultural calabaza. A un costado, una palta morada le hace un requiebro. La palta está partida a fin de demostrar eficazmente que es tan tierna como las que más. No puedo seguir adelante. Necesito confiar a alguien esta maravilla y entonces descubro que el mundo es un mercado y más valdría no hacer las compras sola.




VINO


Mi cara se parece cada vez más a una pasa. Las arrugas me visten la sonrisa de lomo de tortuga, el llanto de crisálida, la seriedad de pasa nomás. Por eso bebo tanto. Para macerarme en alcohol y así poder tragarme. Lástima que no puedo sobornar al espejo.

Pero quizá termine disolviéndome en saliva, acogiéndome al privilegio de las hostias.




NUECES


Los vegetarianos me dijeron que una nuez tiene las mismas proteínas que un bife. Así que el domingo compré nueces. Soy mujer de ideas antiguas o bien de escasos artefactos modernos. Ergo: no dispongo de rompenueces. De modo que pretendí partir a las condenadas golpeándolas contra la mesa. Imposible. Apelé a mi instinto y apreté una contra otra. Infalible.

La comprobaciión me enseñó que aún con feminismo y todo, la mejor forma de dividir a las mujeres no es aplastándolas contra el piso -como nos hacen a algunas- sino apretando una contra otra.
Como las nueces.




CARNES I


¿Hay algo más masculino que la carne?
¿Más violento y lleno de provocaciones que un trozo de carne fresca colgando del gancho? A veces, cuando mi esmerado casero destroza la carne con un hacha y sobre un tronco – procedimiento común en los mercados peruanos, pero que, como se sabe no es lo más apropiado- después, mientras sorteo astillitas de madera y huesitos triturados, siento que me como un macho. Un camionero en musculosa, bigotes y barba incluída.

Prefiero las verduras y frutas, mil veces. Pero entre nosotras las hay carnívoras...¡y cómo!




CARNES II


Verdad es que también existen aquellas carnes andróginas, y una que otra asexuada, tierna como recién nacido. Entre las primeras, qué duda cabe, están todas las formas de los lomos exceptuando aquellos fuertemente aderezados -con pimienta por ejemplo- que me retrotraen indefectiblemente a la imagen del hombre del camión.

Entre las segundas, el insípido pollo y algunas variedades de pescados.

¿Los mariscos? Esos tienen todos los sexos y aun los que no tienen nombre, toxinas incluidas, sazonando la moral y el rito de chupar y sorber el laberinto de sus interiores. Como decía Proust -“con todo el pasmo y el dolor del amor"-.
O como dijo alguna vez una analista querida: "-No se preocupe por sus opciones sexuales. Los pansexuales como usted, no conocen reglas-".

Igualito a los mariscos.




CARNES III


Y ni qué decir, que si hay que elegir entre masculinidades, atraco con los chicharrones. Crocantes, irremediablemente sebosos, calientes y deliciosos. A cualquier hora, pero preferiblemente al desayuno, después de una noche larga.

Seductores varoniles, los chicharrones, casi siempre indigestos después, pero entretanto qué buenos.




de Come, éste es mi cuerpo, Buenos Aires, Ediciones Último Reino, 1997.
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Cuaderno azul de Ricardo Ramírez Requena


Revoluciones
Mi bisabuelo se sumó a las huestes comandadas por Castro, llegadas desde Colombia. Al pasar por los pueblos del Táchira, se sumó. Era el año de 1899 y la gente de la montaña decidió bajar hacia la capital a tomar el gobierno. Lo lograron. Y lo hicieron por muchos años. Luego de Castro vendría el gobierno de Gómez. Antes de ellos la Revolución Azul, en un intento de encontrar puntos en común entre conservadores y liberales. Terminó imponiéndose Monagas.
Se suman brazos, se busca la unión, trascender las diferencias, encontrar la paz. Al final, se termina imponiendo alguien que aplasta a los demás. Siempre es lo mismo. Lo hagan los andinos o los de cualquier parte. Mi ancestro tomó su caballo, quizás un par de mulas y, antes de la barbarie, regresó a su casa sin lamentos.
Esa es la historia de las Revoluciones.

La tumba de Henry Morgan
Bajó en medio del terremoto tu tumba hacia el fondo del Atlántico. El suelo submarino de Jamaica te recibió entre los tuyos, aquellos que hacía tiempo ya bajaron. Fue tu labor, labor de ingenio: naces en una tradición de viajeros, en la línea constante que empezaron Swift, Defoe, luego Stevenson.
Cuantos libros no se alimentaron de ti, que fuiste un político más que saqueó Cuba, Portobelo, Panamá y Maracaibo. A pesar de tus desmanes, fuiste nombrado Caballero por los tuyos.
No te quejes. Sufriste de precaria salud al final. Tu ataúd, antes de ser quebrado por los peces, seguro se llenó de corales rojos. Como la huella que dejaste por el mar, sangrienta, prepotente, salvaje.
No te quejes, los nuestros han seguido tus pasos y hacen, aún en nuestros días, lo mismo: vencen al herido, gobiernan entre piltrafas y mueren de viejos sin que nadie les señale con un gargajo la inexistencia del olvido.
Han escrito sobre ti, han hecho películas sobre ti. Para mi, tú, como los que compartieron tu trabajo, fueron todo menos aguerridos. Oportunistas de baja talla, secuaces resentidos.
Hablan de Cortés, de Pizarro, y pocos saben que fueron ustedes sus continuadores.
Y hasta hoy, tantos te continúan. Por eso mi desprecio, por eso te recuerdo por un momento, te escupo de nuevo, y te dejo seguir allá, en el fondo, en lo más oscuro de la memoria de los vivos.

Abril
Abril no es el mes más cruel, ni engendra Lilas en la tierra muerte ya. El tiempo de lluvias fue mustio pero sereno y el verano fue certero como siempre en estos parajes. Verano sin lluvias, verano con lluvias y vuelta al verano, señor nuestro. Las muchachas cuentan sus cosas y los árboles responden con su sombra. Nadie hace eco del Antiguo Testamento, yo también leo las cartas y veo una purga entre La Estrella y el Diablo, no temas muerte en ningún viaje, solo se compasivo con tus compañeros de trecho.
Mi ciudad no es irreal, es muy cierta en sus miserias desde hace años.
Los inviernos en Londres son largos, abril allá no es la llegada del polen y las abejas, pero esto no es Londres, ni aquí aceptamos los dictados de reyes, Pescadores o no. Si se secó que termine de morirse, nosotros solo acatamos dictados de mujer en lagunas, o en ríos, o en Oceanos, que apenas se secan un momento y se rebosan luego. Tampoco queremos sermones del fuego: Aquí provilegia el aire y sus mensajes transitan en secreto en las idas y venidas de los Pericos y las Guacamayas. Hay fiesta en la Semana Mayor y se acepta la muerte y el retorno como elemento cotidiano, entre aguardientes y rezos, entre no creer y hacer las procesiones de todas maneras con fervor.
En este lado del Atlántico bregamos, la primavera arde en los ojos y lo que no otorgue vida lo despedazamos.

Taguaralia

Afuera, en el vidrio, una gran calcomanía que anuncia que este local no paga el seguro social. Al lado, un sitio donde juegan caballos. Cerca, un kiosko que nunca abre pero en donde duerme alguien. Entras y el olor a orine te llega hasta la médula como un frío que hace daño. Dos señores, tres muchachitas en la mesa de la esquina, alguien en la barra. No hay quien sirva, el mismo barman limpia, lleva las llaves y cobra las propinas. Cuando las hay. Pides tu cerveza, nunca helada ahí, y te buscas una silla que no tenga las patas tan mordidas por los perros viejos dormidos alrededor. El mantel,de plástico grasoso, donde las botellas patinan. Un televisor pasando Sábado Sensacional, mudo. Una radio en donde truena la Dimensión Latina. Nadie baila ni se mira.
De repente, una risa. Una extraña presencia en este final del día. Entra un chamo y te ofrece monte y sale. Entran dos niñitas ofreciéndote flores para la novia que no existe. Entra la policía y también, con señas te ofrece monte. Para todo giras la cabeza. Te detestan. Terminas la birra y te levantas, dejas el dinero y haces que vas al baño. "No hay agua", dice el letrero. Bajas la cabeza y al salir, sabes que todos te miran. Como si no pertenecieras ahí, y no hubieras bebido y pagado tu cerveza.
Es que tu cansancio no es el de ellos. ¿no recuerdas el extraño olor a cementerio, a huesos viejos, a negra herrumbre?
Te tomaste solo una solera. No fue tu cabeza. No habían ojos en sus calaveras.
Sabes que eran muertos, que al cruzar la puerta eso ya no era de tu mundo. Lo recuerdas al ver a unos muchachos ingleses que vistes en fotografías en el Berlín de los años treintas. Reconocistes su fracaso de años después en los puños amarillentos de sus camisas, en los cigarrillos rubios y en las ojeras largas que descendían hacia más abajo de las sillas.
Pero los viste, más allá, más adentro del vidrio los viste. Fueron los únicos que al salir se atrevieron a no mirar, nisiquiera cuando reías.
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Microficciones de Guillermo Samperio


Microficciones
La brevedad es una jirafa enana
La amistad es un girasol o un durazno fresco
Los aplausos son mariposas
El segundo matrimonio es un Ave Fénix
Arte femenino del arete
La pesadumbre es un topo en el alma
La alas de mi ángel de la guarda percudidas
Súbete al camello de los deseos
Auxilio, socorro, que viene el tranvía
Anónimo de humo
Alguien te está soñando
Tabaco de luz
Los cigarrillos con filtro tienen goma
Las colillas son para los enanos
Los cigarros sin filtro están encuerados
La hora de la videncia
Tabaco negro en la noche
La burra al trigo y el burro a la burra

Brisas
La brisa es una leve sonrisa
La brisa es de puntos suspensivos
Cuando la brisa pasa por el oído te habla del Titanic
Cuando la brisa es púrpura es que el mar está herido
Cuando la brisa roza la cara hay algo de erotismo
La brisa es el tul marítimo
La brisa viene del murmullo de la más distante tristeza de los Argonautas

Otras
Todología
La microficción se escribe con la punta de los meñiques
Hay microficciones tan pequeñas que ni se ven
Nadalogía
Los condones que usan los enanos son una microficción
Triangulogía
Los amantes no tienen nada que ver con Amadeus
Bethoven tuvo muchas amantes, pero no las escuchó
Telemann no inventó el teléfono ni era el ‘Hombre-Teléfono’ ni, mucho menos, telegrafista
La microficción empezó cuando le dolió un dedo meñique del pie dercho a Jules Renard
Burocraciología igual a mexicanología
Arcangelo Corellino no cantó en ningún coro ni fue ángel
Franz Liszt era muy liszto pero no era franzés
Domenico Scarlatti salía a pasear los domingos con su sombrero escarlata ladeado
Monteverdi se ponía monterroji cuando su mujer lo contradecía
Peter Tchaikovsky nunca entendió por qué le tocó ese apellido y por ello compuso “Canción sin palabras Opus 23”
De niño, el cantante José-José ensayaba ante el espejo
El compositor y cantante José Alfredo Jiménez así se llamaba
A Brughel el viejo lo representan viejo, pero también fue joven como Brughel el joven, al cual lo representan joven y murió de viejo
En la escuela dije que 2+2 eran = 3 y me reprobaron, pero ahora la física cuántica ha demostrado que son 3, pero ya no me interesa
Entre las alas traslúcidas de tus piernas yo me quedo a vivir

El cine fastuoso

Allí se encuentra ella, Rose Mary, al pie de las escaleras que dan a la sala del cine. Tiene la mano derecha sobre la barbilla; la izquierda pasa bajo sus generosos senos. Lleva unos zapatos negros de tacón bajo con una correa que los detiene en la baja espinilla y un ligero abrigo largo, gris oscuro, que roza apenas sus tobillos pero que permite ver su piel blanca. Arriba de su cabello rubio y su cara hermosa, sobre todo por la nariz recta un tanto respingada, se encuentra una lámpara de tres farolas que alumbra con levedad la pared leonada y las semiabiertas cortinas púrpuras que llevan a las escaleras de alfombras encarnadas. Del brazo izquierdo de la mujer pende un pequeño bolso negro con una discreta cadena dorada.
No podemos adivinar qué piensa, pero es posible, por su postura, que se encuentra atrapada en medio de una indecisión, una encrucijada, o como queramos llamarla, evaluando si termina con el hombre que está dentro del cine, olvidado de ella, o aparentando que no le interesa la mujer.
Al fin se decide, mueve su cuerpo desentumiéndolo y camina con lentitud hacia las escaleras, sube por ellas con el mismo ritmo y entra en la oscuridad del cine. Le sorprende la opulencia de la sala; no existe el tiempo en ella ante las imágenes en blanco y negro que se proyectan sobre la pantalla y sabe que los que miran la película, no muchos, se encuentran atrapados en un momento de aislamiento de unos respecto de los otros. Le sorprende, sin embargo que, a pesar de la oscuridad, haya, en distintos sitios, luces ligeras casi color ladrillo y que se distinga la elegancia púrpura de la gran sala.
Rose Mary localiza al fin la hilera donde se encuentra él y otras pocas gentes; se sienta a su lado y manifiesta, o actúa, cierta sumisión. El hombre sigue actuando, esta vez como si ella no se hubiera sentado junto a él. La mujer abre su bolso, saca un pequeño revolver, quizá calibre 22; lo acerca, con cuidado y lentitud, a la sien del hombre y dispara dos veces. Un leve humo se esparce en torno de la cabeza del hombre; como la gente se encuentra absorta ante la película emocionante de título El halcón maltes, suponen que los disparos leves son parte de algún efecto del filme en esa escena donde el detective responde a los disparos de sus perseguidores.
La mujer rubia se levanta, guarda el revólver y ya no mira que el hombre tiene la cabeza ladeada, como dormido, y que para él se acabó el cine para siempre. Ella regresa por las mismas escaleras y con el mismo ritmo lento; sale del fastuoso cine, toma un taxi amarillo y se dirige hacia donde vive la amante del hombre. Habían estado casados poco más de siete años; siendo ya autoviuda, nunca llegarían los ocho aunque les faltara un mes.
Sólo de pensar en el turbulento cabello oscuro de aquella mujer y ese porte de arrabalera que siempre ha tenido, a Rose Mary le sube la sangre a las mejillas de por sí sonrojadas. Se abraza un poco a su bolso negro y la barbilla empieza a vibrarle.

De 50 a 10 y de 10 a 100
Esta vez tenía en la bolsa quizá unos cincuenta pesos y poco que comer en el refrigerador. Faltaban más de 24 horas para cobrar un dinero que me llega mes a mes y que no me alcanza para 30 días. Como soy adicto al cigarro, me compré una cajetilla y, además, me gustan los refrescos, y también me compré uno, y como después de comer me agrada masticar chicles, compre una caja de chicles y me quedaron 10 pesos para cualquier emergencia. Me puse a leer El Kilbalión para principiantes, un libro que trasmite los principios de cuando Hermes Trismegisto vivía en Egipto, es decir muchos siglos antes del esplendor de Grecia, por poner un época.
Me encontré con uno de sus preceptos “La mente (así como los metales y los elementos) puede ser trasmutada de estado en estado, de grado en grado, de condición a condición; de polo a polo y de vibración a vibración. La verdadera transmutación hermética es un arte mental”.
En primer lugar, teniendo sólo 50 pesos, trasmuté la posible desesperación en tranquilidad. Busqué en la cocina y me encontré lo que sobraba de una crema de cacahuate, sin sodio ni azúcar, que no me hace daño. Luego, quedaba un pan tostado, donde unté la crema. Al remover la bolsita del pan tostado, apareció una bolsa de chicharrón, con la cual no contaba; era dietética y traía una bolsa pequeña de chile líquido. Fue mi segundo alimento. Desde luego, los acompañé con mi refresco; todavía tenía café y lo degusté, incorporándole un bolsita de leche que dan en los restaurantes y que yo recojo y guardo. Luego encendí un cigarro Camel y luego otro; empecé a mascar chicle y me puse a escribir estas palabras.
Aparte de la desesperación en tranquilidad, trasmuté también la primera en alimento suficiente, en un alquitrán masticable hasta que se le va el sabor, y luego la trasmuté en humo. Cuando había puesto el anterior punto y seguido, sonó el teléfono y era Cynthia, quien me dijo que venía a recoger unos libros que mi editorial me había dado a crédito para un taller literario que ella empieza el próximo lunes.
Vino por ellos, estaban en una caja donde había 30, y dos eran para mí. Al cortar la caja, sin lastimar las amarras, tomé los míos. Ella agarró uno para ella con el fin de que se lo dedicara y lo hice. Luego, como habíamos quedado en que a los alumnos se los daríamos en 90 pesos, ella abrió su bolsa y me estiró un billete de a 100. Como me habían sobrado 10 pesos luego de mis compras, se los entregué como cambio. Cuando se fue con la caja de libros, yo tenía de pronto 100 pesos en la bolsa. Los 50 pesos iniciales se trasmutaron en 10 y estos en 100, con los cuales dormiré a un lado y con los que amaneceré mañana para comprar el desayuno e ir a cobrar el dinero de un mes que no me alcanza para un mes.
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Concurso Mensual de minificciones.com.ar


Como todos los meses, ya está subida la ilustración que sirve de disparador de ideas en minificciones.com.ar para aquellos que quieran participar del concurso mensual que lleva adelante este espacio dedicado al mundo de la minificción. Los textos se pueden presentar desde el día primero de cada mes hasta el día 21.

La Propuesta: "En este espacio experimental la redacción les propone como consigna una ilustración como las que acompañan a los textos del cuerpo principal de la página que sirve de detonante para que cada uno de los que están del otro lado de la pantalla puedan sumarse al juego de imaginar e interpretar según su propia mirada".


Este mes la encargado de realizar la selección final de las minificciones será el escritor boliviano radicado en Chile Yuri Soria-Galvarro. (Para conocer más información acerca de la convocatoria y del perfil del jurado entrar aquí.)

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Ficticianos en Ficción Mínima


José Luis Sandín García
Nació en el desértico noroeste de México, en Hermosillo. Cree que las palabras se las lleva el viento; sí, pero siempre dejan un murmullo permanente que nos mueve a vivir, vivir.

Letrario
El viento mecía sus cuentas formando palabras, y el pueblo entero vivía del falso fantasma.

El señor Pérez
Ávido de aventuras, agarró el rifle, un puño de billetes, y salió. Su ahora diminuta cabeza luce, entre muchas, en la pared de una choza.

Catarsis
Fue como encontrar una cucaracha entre comida podrida, sólo que estaba frente al espejo.

La máquina de cortar pelo
Lo corta justo a la mitad. Incluso su inventor desconocía los posibles usos hasta que un amigo suyo, de profesión peluquero, la usó en una excéntrica clienta de escasa cabellera. La mujer vive ahora feliz con el doble de cabellos que antes, y ellos gozan de fama y fortuna.

Sopita de letras
El secreto de su éxito literario era leer historias en su plato, humeantes, bien calientitas.

El laberinto
Entra en un sueño distinto cada vez que decide el rumbo: derecha o izquierda. Algunas veces vuelve sobre sus pasos, mas el camino ya no es el mismo ni lo recorre a la inversa.
Aquí, su madre cuida de que nada le falte, le seca el sudor, mantiene limpio el orinal. Sólo maldice tenerle que cortar las uñas de las manos atenazadas al libro que leía antes de quedarse dormido; un libro de fastuosas tapas con letras de relieve dorado y una llamativa imagen: un seto que se embrolla a sí mismo, sin que se aprecie una sola rendija por la que pueda abandonársele.

Fumar mata
Desde que lo leyó ha afinado su técnica: no más de un cigarrillo por víctima.

El vuelo
Despegó en alas de tela, a pesar de viajar en nave de último modelo. El servicio a bordo le ofreció un par de valiums. Su angustia fue cayendo en un sueño que se desplomaba en el mar, donde todo se oscureció finalmente.
Ya en el aeropuerto, los encargados lo bajaron en peso. Sólo se extrañaron por el agua, las algas y el olor a mar del cadaver.

Escritor a la fuga
Escribe la historia a toda velocidad, sin respiro —sólo veinte palabras—, antes que su autor lo mate de un tachón.

La espiral del presente eterno
Recuerda la crátera con dibujos de sirena y titanes en la esquina del salón. Su madre le dijo que escuchara el canto que surgía del interior y pegó el oído.
No sabe cuánto tiempo estuvo allí hasta que cayó espantado. Tampoco si escuchó el famoso canto, ni si lo subyugó, pero sí le confiere presencia a una ausencia interna, monótona y que lo mantuvo oyendo el lentísimo movimiento de los titanes en su huida de la sirena, cosa que tampoco puede precisar, pues un trueno, quizá el de un rayo, rompió la crátera. Sus parientes armaron una escandalera, pero esa ausencia interna es a la que se había aferrado, y que se ha roto, lo que le provoca un miedo a perderse a sí mismo, en el silencio, en la muerte: eso lo lleva a dibujar en el suelo un garabato con el que intenta evocarse a sí mismo, porque no puede llegar adonde iba.
Frente a un espejo se recuerda, por ser evocado, dibujando otro garabato, el de una sirena que entona una canción de victoria.

Cuento con desenlace de vértigo
Es una sola palabra, una palabra precisa y de tal fuerza que su punto final generó, en su momento, un pequeño orificio en el papel por donde se fue la tinta, luego la pluma y la mano del escritor.
El resto aún fluye sin cesar hacia el interior oscuro de la trama, formando un vórtice a su alrededor: giro inagotable de realidad.

Ingenuidad
—¡Águila!
—¡Sol!
—¡Gané!, presta.
—Ten... ¿Jugamos otro?
—Pero si no tienes nada para apostar, ya perdiste toda la ropa.
—¿Un beso...?
—Uhmmm..., sale, pues.
—Pues va —dice al tiempo que lanza la moneda una vez más.
—¡Águila!
—¡Sol! —grita con entusiasmo, con la esperanza puesta en el movimiento giratorio de sus dos águilas.
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Minificciones de Esteban Dublín


Las maravillas en el país de Alicia
Un conejo blanco descansaba en su madriguera cuando vio a lo lejos una niña corriendo. La curiosidad lo asaltó y la siguió hasta su casa. Maravillado, empezó a ver cosas que ni siquiera concebía en su imaginación: líquidos en botellas que al tomarse no agrandaban a la gente, un palo de cróquet que no tenía forma de flamenco, una baraja de cartas inmóvil sobre una mesa, una oruga diminuta que no fumaba y humanos vestidos con ropa tradicional. Aún sorprendido, vio a Alicia que se acercaba a él y que lo agarraba de las orejas. Asustado, el conejo despertó respirando aliviado al comprender que sólo se trataba de una pesadilla.

Ciudad viuda
Lo que le digo, sumercé, en este pueblo sólo hay viudas. Tremendo, claro, porque sí, una puede que sea mujer correcta, que le guarde luto al marido, pero no hay cuerpo que aguante semejante sequía. Mercedes cumplió el mes pasado veintiocho años sin hombre. Amelia llegó a los dieciocho. Aunque bueno, a la viuda de López le ganó la gana a los ocho años. Se fue pa’ otro pueblo y por ahí supe que conoció macho. Bendita ella. ¿Qué dice, perdón? Ah, sí, eso pasa a cada rato. Aquí no llueve agua, sino maridos. Pero no duran, sumercé. Con esa fuerza con la que caen, se vuelven pedazos. Vea ahí no más un bracito. ¡Comadre, la escoba!

Secreto
Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños. Por ningún motivo podía dejar que se enteraran de qué había en el sótano. Siempre esperaba a que estuvieran lejos, sacaba el plato de lentejas y lo bajaba sigilosamente. Me aseguraba de que no entraran cerrando con doble seguro y colgándome las llaves como collar. En todo caso, a pesar de las precauciones que tomé, un día les ganó la curiosidad y me siguieron. Cuando descubrieron lo que pasaba, no tuve más remedio que dejarlos ahí con su padre.

La casa de Mariana
Basta despojarse de la lógica para encontrar, en medio de Medellín, una casa construida con palabras. Su arquitectura desafía la sensatez y como recubrimiento, en lugar de ladrillos, se encuentran sustantivos sostenidos entre sí que se pueden leer a medida que se recorre la casa. Las puertas están compuestas de preposiciones que funcionan de antesala al interior de las habitaciones y los muebles, hechos de adjetivos que cambian de acuerdo al estado de ánimo. Para entrar, sólo hay una condición: dejar a la entrada un verbo en infinitivo que luego se pueda convertir en un deseo. El mío fue soñar.

Abordaje
No crean, para mí tampoco fue fácil. Verla tan hermosa y llorando, como suplicándome un minuto más. Al menos un abrazo más. Se iba a España y sabrá Dios si algún día vuelva. Tal vez nunca la vea de nuevo. Sollozaba, como si no hubiera remedio posible, y, yo, claro, yo que no soy de palo, pues me quebré. Porque tal vez muchos crean que soy un insensible, pero no, soy un hombre de carne y hueso. Nadie sabe lo que sufro yo en momentos como esos. “Siga, señorita”, fue lo último que le dije mientras le devolvía el pasaporte para atender al siguiente pasajero.

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Seis brevísimos de Nanim Rekacz


Conversación en el hotel alojamiento
—Del polvo venimos y al polvo vamos —le dijo la sábana sucia a la sábana limpia.

Afirmación o duda
Los agujeros negros no son más que cloacas y este mundo es, apenas, detritus del otro.

Inutilidad
En esa biblioteca permanecían prolijamente ordenados por tamaño y color, todos los textos extraviados en el tiempo. El bibliotecario, hijo del hijo del hijo del hijo del primer bibliotecario, como todos sus predecesores, era analfabeto.

Sueño cumplido
Cuando el despertador sonó ella ya había muerto. Por fin no había fracasado en su intento de suicidio.

Inopia
El pasado es recuerdo; el futuro, espejismo. Sólo hay presente para la muerte. Pero ésta, lo ignora.

Dijo la piedra

Me reconozco con espíritu aventurero, capacidad de asombro y aburrimiento fácil.
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Tres inéditos de Rony Vásquez (Perú)


Primer contacto
Fue impresionante: el tenebroso estruendo de dos esferas penetraron la atmósfera y perforaron numerosos kilómetros de tierra. Trotaconventos, curiosos, y demás cercanos se aproximaron con desconfianza. Las esferas cubiertas de polvo dejaban entrever luces de diversos colores; descansaban sin mostrar peligro alguno.Se abrieron las puertas y los humanos caminaron deprisa: ambos civilizaciones estaban preparados para su primer contacto.

Pregunta vital
A Celisa Guevara, mi madre.
Cierto día, una rosa le preguntó a otra:
— ¿Por qué nos llamamos así?
Entonces, ambas se abrazaron y se marchitaron pensando.

Cristo en Sol Mayor
Era media noche y la luna nos llamó a la alcoba carnal. Aceptamos la invitación. De niño te observé como mujer y de niña me viste como hombre. Ambos nos quisimos esa noche. Las golondrinas nos despertaron. Un beso selló nuestra noche y Cristo cantó a nuestro amor en Sol Mayor.
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