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Minificción de los Jueves. Roberto Abad

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Tiempo enfermo de Roberto Abad


ROBERTO ABAD (1988, Cuerna- vaca, México) es narrador y músico. Fue incluido en la antología Alebrije de Palabras. Escritores Mexicanos en Breve. Recientemente, tres de sus cuentos fue ron traducidos al francés en la antología Lectures d’ailleurs. Es una de las más interesantes voces de la nueva minificción. VR




LA REBELIÓN DE LAS ESTRELLAS Cada dios tiene su propio universo. Unos lo prefirieron de fondo fulgurante; otros, opaco y tenue; los más tradicionales, blanco. En cambio, el nuestro, lo quiso oscuro, negro, lóbrego (también frío); y la poca luz que se ve, comprueba que incluso las estrellas se rebelan a su mal gusto.

NUEVOS GÉNEROS Alguien en el taller, al presentarse, presumió ser especialista en ranativa. ¿No habrá querido decir narrativa?, pensé, pero bastaron unos segundos para descartar mi deducción, cuando esa persona comenzó a ponerse verde, con los ojos saltones y la piel húmeda, idéntica a la de un anfibio.

SOÑAR CON UN DALÍ Un reloj sueña con un Dalí que se derrite. Un elefante sueña con un Dalí de piernas gigantes, alargadas hasta el cielo. Una granada sueña con un Dalí que vomita a un pez dorado que, al mismo tiempo, vomita a un tigre. En conjunto, cuando despiertan y las luces del museo se prenden, las pinturas descubren que la realidad es otra. No obstante, cuando termina el día y se quedan a oscuras nuevamente, sienten alivio porque al menos en sus horas de siesta pueden vengar las desfiguraciones --ideadas por un loco--, que los conocedores suelen llamar arte.

TIEMPO ENFERMO Los días eran pocos porque el tiempo tenía hambruna y estaba muriendo. Las semanas comenzaron a reducirse: los meses pasaban en quincenas, luego en docenas y así sucesivamente. La vida se adaptó de tal modo que hubo el caso de un bebé al que llamaron Minuto: creció, envejeció y murió en sesenta segundos. Pasmada, la humanidad entera creyó haber perdido la esperanza; sin embargo, un extraño consuelo les quedó al saber que, aun con la fugacidad del momento, el pequeño no se fue sin conocer el amor; el de su madre, quien falleció después de amamantarlo por primera y única vez.

LOS REYES QUE NUNCA SE ENCUENTRAN Izquierda, el alfil, indica uno. La torre, por el frente, mueve el otro. Adelante, el peón, avisa uno. El caballo, cuatro encima, indica el otro. Jaque mate de nuevo, chista uno. Y entre tanto ajetreo, la reina blanca, a la orilla del tablero, piensa que si las cosas siguen así será mejor encontrar otro juego. Hallar uno en el que algún día (si es posible por semanas), pueda reunirse con su rey negro, y amarlo sin ninguna guerra de por medio.

CINE INTERESANTE No era una película de zombis ni de lobos ni de vampiros, ni de ninguno de esos lugares comunes. Era de amor, y daba miedo.

PRIMITIVOS Al final de los tiempos, de todo el lenguaje sólo una vocal sobrevivió, y con ella bastó para contarse la historia del mundo.

ARE YOU TALKIN’ TO ME Qué me ves. ¿Me estás hablando a mí? Más te vale que no. ¿Ah? ¿Qué dijiste? ¿Sabes con quién estás hablando?, ¿sabes realmente con quién estás hablando? ¡Basta, me colmaste la paciencia! Te voy a matar, imbécil, dijo el ladrón, ensayando y cortando cartucho.
Entonces sonó una detonación. La bala salió del espejo.
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La primera vez de Roberto Abad

LA VIDA FÁCIL
Se renta vieja musa, aliento fétido, piel arrugada, renca; sexo opaco. Ha pasado por innumerables autores que se dicen necesitados de creatividad, logrando en la mayoría de los casos un gran efecto. Hace sus visitas de noche. Sigilosa, entra en la cabeza como si procurara mantener el perfil bajo; algunos le piden que lo haga así. En el desorden de ideas que halla en cada cliente, existe en automático un avance sólo por su presencia. Aparece como un anónimo y hace lo suyo, y de qué manera. En la juventud acostumbraba ilusionarse con quienes la consideraban en los créditos, pero con el tiempo aprendió a separar el amor del oficio. La experiencia le ha enseñado dos cosas: el ego acaba con el arte, y jamás debe besar en la boca. Artistas, no teman, contraten sus servicios, trabaja sin mañas. No tiene otra ambición más que la de seguir viviendo. Aun así, garantiza la creación de una obra. Cobra poco porque sabe que su aspecto ya no es rentable. Y, sin embargo, inspira.

LA PRIMERA VEZ
Aquel precoz y virginal lector recordaría toda su vida la primera vez que se entregó a un libro por amor.

FUTURO SABIDO
Sus poderes clarividentes le mostraron que mataría, por eso huyó. También supo que irían a buscarlo, por eso cambió de domicilio. Cuando se enteró de que lo encontrarían, sustituyó su nombre. Al verse muerto, dejó de escapar. Consciente de su destino, optó por poner un puesto de periódicos. Y marchó bien, salvo que todas las noticias le resultaban antiguas.

ESTAS PALABRAS
Mi abuelo Alejandro era un gran músico. Tuvo once hijos de los cuales ninguno aprendió el oficio. Siempre sentí que le quedó un mal sabor de boca por no haber compartido sus conocimientos. Por eso, ahora que me visita por las noches, trato de no interrumpirlo cuando me enseña lo básico, a pesar de que ya lo sé. Y se esmera, realmente, en que sea mejor. Paso a paso, me da cátedra de las notas: “Éste es Sol Mayor, mira; éste es Re séptimo; si pones la mano así, es Fa menor”, explica con paciencia. Sonrío porque me da nostalgia. Como no tengo inconveniente en desvelarme, dejo que se explaye. Total, si va a gastar sus horas libres —ahora que tiene tantas— para venir conmigo y ser mi gran maestro, estoy ansioso de aprenderlo todo, otra vez, no importa que en cada lección repita lo mismo, y justo cuando intento abrazarlo se desvanezca como estas palabras, estas palabras, estas palabras, estas palabras, estas palabras. 

SOÑAR CON UN DALÍ
Un reloj sueña con un Dalí que se derrite. Un elefante sueña con un Dalí de piernas gigantes, alargadas hasta el cielo. Una granada sueña con un Dalí que vomita a un pez dorado que, al mismo tiempo, vomita a un tigre. En conjunto, cuando despiertan y las luces del museo se prenden, las pinturas descubren que la realidad es otra. No obstante, cuando termina el día y se quedan a oscuras nuevamente, sienten alivio porque al menos en sus horas de siesta pueden vengar las desfiguraciones —ideadas por un loco—, que los conocedores suelen llamar arte.

TALLEREÁNDOME
Un cuento está a punto de terminarme. Antes de mí, ha tirado varios intentos “fallidos”. Ha borrado gran parte de lo que en un inicio pude ser. Ha incluido piezas que van de lo experimental a lo clásico, y luego de vuelta, ubicándome en lo minimalista. En efecto, quiere crear algo innovador. Me corrige en todo momento, me analiza, me considera bueno. Finalmente, piensa que tal vez soy el definitivo, la versión más lograda, la última; pero aunque quiera aparentar otra cosa —lo sé muy bien—, en el fondo seguirá estando inconforme.

MAPAMUNDI
Al abrir los ojos sintió una patadita por Alaska; luego, un cosquilleo que le cimbró en la India, llegando hasta Europa Central. Pasaron unos minutos y una contracción le vino muy fuerte en México; enseguida, surgió un éter de humedad en Sudamérica, la fuente se había roto. Respiró hondo y se sobó el mundo. Lo que casi nunca, sucedía: estaba por dar a luz. Hizo un esfuerzo estridente y pujó hasta que un temblor en Francia, doloroso pero decisivo, le dio la fuerza para terminar de dar vida. Entonces sintió que los ríos y los mares, las montañas y los campos, las flores y los árboles, los hombres y los animales surgían con fuerza desde sus adentros, donde descansaba la matriz envuelta en magma resplandeciente. No hubo llanto del recién nacido, ni tampoco estimulación de algún tipo. Pero el rumor furioso de los mares dio a entender que el esfuerzo había valido la pena. El nuevo mundo, como si estuviera aprendiendo a caminar, comenzó a girar sobre su propio eje, preparando lo que podría ser el primero de sus amaneceres.
 
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