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Microfilias. Revista trimestral de los géneros breves

http://www.microfilias.org/
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La Paciencia de Rodolfo Lobo Molas

PACIENCIA
En el Senado Romano, Marco Tulio Cicerón comenzó una de sus famosas catilinarias, arrostrándole al Senador Lucio Catilina: ¿Hasta cuándo Catilina abusarás de nuestra paciencia?  Al oír ésto Paciencia salió corriendo, avergonzada y prometiéndose denunciar a su abusador.

ESCÉPTICO  
A mi hija Mariana Lobo Heredia

Cada noche, mientras escribía mis minificciones, el gato negro y blanco de la casa se acercaba y me miraba casi con éxtasis. Yo creía encontrar una mirada conocida en esos ojos extraños y penetrantes cuando nos observábamos por largos momentos sin decir nada. Hasta que un día caí en la cuenta que se parecía mucho a la mirada de mi padre, pero como yo no creía en reencarnaciones pensé que debió ser la brisa que entraba por la ventana, aquel escalofrío que me recorrió la espalda cuando el gato se alejaba con una mueca de sonrisa humana….

MEDUSA 
De pronto se encontró frente a la hermosa estatua de piedra de un apuesto guerrero. Mujer al fin, sucumbió al encanto de tanta gallardía y lo miró a los ojos. La escultura le devolvió la mirada y la Gorgona se convirtió en humano.

DEFENSA
De entre los soldaditos de plomo con cola de sirena, uno sobresalía sentado en un caballito de mar. Desde allí ordenaba al ejército de peces espada para la batalla contra los pescadores… Cuando fue izada la red a cubierta, no entendieron por qué estaban los hilos  cortados.

OJOS

Había tanta dulzura en sus ojos que no pudo resistir. Y se los comió de postre.
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Minificción de los jueves: Antonio Cruz

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Antonio-Cruz_0_577142410.html
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Minificción de los Jueves: Orlando Romano

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Orlando-Romano_0_564543643.html
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Minificción de los jueves: Ildiko Nassr

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Ildiko-Nassr_0_551944882.html
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Primer Concurso Nacional de Microficciones Teatrales Cipolletti 2015

La Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Cipolletti, Provincia de Río Negro, convoca a participar del:
“Primer Concurso Nacional de Microficciones Teatrales Cipolletti 2015”

Bases del Concurso

1.        Podrán participar todos los escritores que lo deseen, de cualquier nacionalidad, a partir de los 18 años de edad cumplidos, siempre que tengan residencia en la República Argentina.
2.        Las obras estarán escritas en español.
3.        Deberán ser obras de dramaturgia, en cualquiera de sus modalidades (diálogo, monólogo, soliloquio, etc.)
4.        La extensión de cada obra deberá ser de 350 palabras como máximo, incluyendo el título, las eventuales didascalias, notas, etc.
5.        La temática será libre.
6.        La participación será libre y gratuita.
7.        No se admitirán obras en co-autoría.
8.        Los trabajos serán originales e inéditos y no se hallarán concursando en ningún otro concurso, selección o certamen. No se admitirán textos que hayan sido publicados en papel o de forma electrónica en blogs, páginas web, redes sociales, etc.
9.        Cada autor podrá presentar hasta dos (2) obras. El autor que envíe más de dos obras será descalificado.
10.     Las obras se enviarán exclusivamente por correo electrónico, a la dirección concursocipolletti2015@gmail.com
10.1.     En el “Asunto” del correo figurará el Seudónimo del autor.
En el cuerpo del mensaje figurarán  exclusivamente el Título de la obra (o de las dos obras) y el Seudónimo del autor.
10.2.     Cada obra, con su título, texto y seudónimo del autor estarán en un archivo Word adjunto al correo, escrito en letra Arial tamaño 12, interlineado simple. El nombre de ese archivo Word será “nombre de la obra.doc”  (o bien nombre de la obra.docx). Si el autor presenta dos obras, se adjuntarán dos archivos. (Ejemplo: si una obra se llamase Luna Apurada, el archivo se llamará “LunaApurada.doc”)
10.3.     En otro archivo word figurarán  los datos de identificación del concursante: nombre, domicilio, DNI, teléfono de contacto, correo electrónico, una breve reseña biográfica (de no más de 5 renglones), y  la frase “Dejo constancia, a modo de declaración jurada, que la obra (nombre de la obra) es inédita y de mi exclusiva autoría”. Esta nota  estará firmada (con firma escaneada).
El nombre de ese archivo Word será “Datos-seudónimo.doc” o Datos-seudónimo.docx. (Ejemplo: si el seudónimo fuera Atila, ese archivo se llamará “Datos-Atila.doc”)
10.4.     Nota: Las obras de un mismo autor deberán estar firmadas con el mismo seudónimo.
11.     La recepción de las obras se hará desde el 01 de febrero de 2015 hasta el 31 de Marzo de 2015, O HASTA QUE SE COMPLETE EL CUPO definido como sigue: Se recibirán como máximo obras de 300 autores, quienes serán incorporados por su riguroso orden de envío. Las obras recibidas a partir del día siguiente a que se complete el cupo ya no serán tenidas en cuenta.
12.     El fallo del Jurado de Selección, que será inapelable, tendrá lugar en el transcurso del mes de mayo de 2015. Se hará público por medios de comunicación, Internet y por correo electrónico a la dirección proporcionada por cada uno de los participantes que hayan sido seleccionados.
13.     Los textos seleccionados serán publicados en una antología, que será presentada en la XII Feria del Libro de Cipolletti, durante el mes de Agosto de 2015.
14.     Cada participante seleccionado recibirá gratuitamente 4 (cuatro) ejemplares de dicha antología. La entrega será por autor/a, no por cantidad de obras seleccionadas.
15.     Una selección de los textos publicados (o todos si fuera posible) serán representados en oportunidad de la XII Feria del Libro de Cipolletti, durante el mes de Agosto de 2015 y eventualmente durante el X Festival de Teatro de Cipolletti, en el mes de Setiembre de 2015 o también otras oportunidades.
16.     Los autores/as mantendrán sus derechos de autoría sobre las obras, pero autorizan la publicación y las representaciones mencionadas en los puntos 13 y 15 de estas bases.
17.     Los participantes seleccionados serán contactados por la Coordinación del Proyecto con el fin de ajustar los detalles de Edición, pedido de documentación adicional, etc.
18.     Los textos recibidos y no seleccionados serán borrados del registro del Proyecto a los 30 días de hecho público el fallo del Jurado de Selección.
19.     La participación en el concurso indica la aceptación de las presentes bases en su totalidad. La interpretación de las mismas, o de cualquier aspecto no previsto en ellas, corresponderá exclusivamente al jurado.
20.     El Jurado estará integrado por los escritores: Luisa Valenzuela, Eduardo Rovner y Raúl Brasca; y la Coordinación del Concurso estará a cargo del escritor Eduardo Gotthelf.

21.     Para cualquier diferencia que tuviera que dirimirse por vía judicial las partes se someten a la jurisdicción ordinaria competente en razón de la materia, correspondiente a la Provincia de Río Negro, República Argentina, con renuncia expresa a cualquier otro fuero o jurisdicción que pudiera corresponderles. 
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El futuro imperfecto de Eugenio Mandrini

Eugenio Mandrini es argenti- no, poeta, narrador, ensayista, guionista, columnista y especialista en tango. Ha publicado: Criaturas de los bosques de papel (1987), Antes que el viento se apague (1989), La Argentina en pedazos (1993), Campo de apariciones (1993), Discépolo y Dios (1998), Párpados para el ojo que sale de mí (1999), Los poetas del tango (2000); Conejos en la nieve (2008), Las otras criaturas (2013). Sus textos son elaborados, precisos y magníficamente bien escritos. VR 

MAMUT EN LA NOCHE INMENSA Soñó que el mamut muerto en el último invierno, el mamut más formidable, más temible y de más estremecedor pelaje oscuro que viera en su azarosa vida de cazador, volvía a buscarlo a él, de entre todos los hambrientos de la tribu que intervinieron en la cacería, sólo a él.
Después, la visión se trasladó a la realidad y el mamut aparecía, irremediable, en cualquier momento de la noche o cuando el fuego de la caverna volvía a la ceniza o aún mimetizado en la lluvia, en la niebla o en la humareda de los bosques incendiados. Entonces cerró todas las formas de la luz y la alucinación y se arrancó los ojos para no verlo más. Pero el mamut volvía siempre, irremediable, porque en el mundo de los ciegos, los ciegos ven.
ESTA PÁGINA ES MUY ROJA Abrió grande la boca, se introdujo una rosa roja y, pacientemente, para no dañar su belleza eterna, la fue tragando entera.
Después, volvió a sus ocupaciones diarias, a la espera de que algo grandioso sucediera dentro suyo: que brotaran de su boca, por ejemplo, jardines del paraíso y le colmaran los ojos.
Sin embargo, durante días nada de este mundo ni del más allá sucedió en su vida. Insatisfecho, fue en busca de una nueva rosa roja y al querer tomarla ­hecho insólitovio que ella temblaba, temblaba como de miedo, y enseguida, entre agitaciones, comenzó a deshojarse como una garúa trágica. Esa misma noche, abrumado, tomó un lápiz y un papel y trazó el dibujo de una rosa. Con el color que fluía del sendero abierto en una de sus venas, la pintó de rojo, y con las últimas gotas, escribió una sola palabra: Perdón.
Nunca sabremos si la rosa roja lo acosará en los sueños.

TANGO DEL LOBO Primero, faltó a la cita la niña de la caperuza roja.
Después, un eclipse oscureció la luna y debió morderse el aullido.
Por último, la manada lo declaró nada feroz, por esas gotas de soledad que le apagaban los ojos, y fue desalojado del bosque.
Hoy lame zapatos en la ciudad y en invierno busca el abrigo del sol como una abuela.
FUTURO IMPERFECTO El cielo estaba tan poblado de naves comerciales como antes lo estuvieron las calles de máquinas vertiginosas, que los pájaros se exiliaron en los árboles hasta mimetizarse en las hojas, iniciándose así la extinción de la especie por el inmenso dolor de no poder volar en ese aire sin aire, en ese cielo sin cielo.
De ese tiempo aún se conserva en una de las vitrinas del Museo de los Enigmas, un extraño objeto que algunos, por su forma, lo atribuyen a la pluma de un pájaro, y otros, por su brillo, a un resto de aquellas mañanas luminosas del antiguo cielo.
HOMBRE DE MUCHA FE Descendió del tren en una estación cualquiera de un pueblo desconocido, y la esperó.
Después, entró en los subsuelos de las catedrales, donde el silencio, de tan espeso, late, y la esperó.
Después la esperó subido a los árboles, a los puentes, a las terrazas, a las torres, a las montañas, a los aviones, a las nubes del sueño y, acaso, a algún ángel.
Después la esperó en la intemperie del invierno más impiadoso, temblando no de frío sino de esperanza, y además bajo la lluvia la esperó, hasta que el agua dolió como pedradas.
Llegó también a comprar un telescopio y esperó verla aparecer de entre los astros.
Lo encontré sentado en el banco de un parque, en silencio, mirando ardiente más allá de los árboles, del tiempo, del desvarío. Le pregunté: -¿A quién espera tan tenazmente? Sin dejar de mirar el fuego de la distancia, contestó: -A la Felicidad. ¿A quién otra podía ser? Me senté a su lado.
RAÍCES Con el último golpe del hacha, el árbol cae pesadamente al suelo. Sin embargo, los pájaros permanecen inmóviles donde antes estuvieron las ramas. Acaso porque sólo son la sombra de esos pájaros. Acaso porque esos pájaros miraban demasiado la distancia y la distancia los hipnotizó. O acaso porque la memoria del árbol muere después. 
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Minificción de los Jueves: Alejandro Bentivoglio

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Alejandro-Bentivoglio_0_539346163.html
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Minificción de los jueves: Julio Cortázar

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Julio-Cortazar_0_526747475.html
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Minificción de los jueves. Clara Obligado

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Clara-Obligado_0_518348279.html
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Minificción de los jueves: Luisa Valenzuela

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Luisa-Valenzuela_0_493750662.html
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Minificción de los jueves: Juan Romagnoli

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Juan-Romagnoli_0_484751691.html
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Los objetos perdidos de Graciela Tomassini



Graciela Tomassini,  narradora, ensayista y profesora argentina, es una de las más importantes teóricas de la minificción. Ha publicado El espejo de Cornelia (1995)  y junto a Stella Maris Colombo: Reconfiguraciones. Estudios críticos sobre narrativa breve hispanoamericana de fin de siglo (1996),  Comprensión lectora y producción textual. Minificción hispanoamericana (1998), Juan Filloy. Libertad de palabra (2000) y La minificción en español y en inglés (2009).  Su narrativa mínima es elaborada, compleja, interesante y conforma ciclos narrativos. VR


1
En su altillo, Felicitas tiene una caja donde guarda los objetos encontrados, y otra que contiene los nombres y las historias de sus objetos perdidos. Son muchos más los perdidos que los encontrados, y esto se debe, quizás, a que ningún objeto se pierde por casualidad, sino por una suerte de vocación trashumante que tiene impresa, como un color o una textura. No lo reconocemos, y lo tratamos igual que a las cosas dóciles, resignadas al dominio que pretendemos ejercer sobre ellas. Ignoramos, por ingenuidad o falta de atención, su alma de canto rodado.
Felicitas escribió: Hay objetos celosos y sutiles, siempre a punto de borrarse. Los sostenemos con la mirada, pero están siempre bordeando la nada. Pestañeamos, y ya se han ido. Incrédulos, esbozamos teorías que invariablemente parten de un supuesto improbable: la idea de que el objeto nunca existió fuera de nuestra ilusión o sueño. Tuve una vez un anillo de piedra azul. Lo compré en la tienda de anticuario que está frente a mi casa, porque creí que me llamaba desde la vidriera atiborrada de restos ruinosos. Sólo tres días consintió en prestarle a mi anular el prestigio de sus reflejos marítimos. Después, se disolvió en un instante frente a mis ojos, dejando tras de sí la huella de un recuerdo vacilante.

2
No hay que confiar en los objetos que uno encuentra en la calle, porque llevan como un estigma el olor y el calor de otras manos. Como los enamorados no correspondidos, nunca los abandona la sospecha de haber sido tratados con negligencia o desamor. Podemos apoderarnos de ellos, pero no retenerlos.  Lúcidos y atentos, nos observan para aprovechar el instante de distracción que permitirá su huída, y volverán a la calle, donde quizás el azar guíe los pasos y la mirada del añorado dueño, que a su vez vive atormentado por la memoria de lo que alguna vez fue suyo.

3
Entre las categorías más inquietantes a que pueden adscribir estos objetos voluntariosos y taimados, señalo dos: la de los objetos metamórficos y la de los transdimensionales. Compré un pato de arcilla a una niña que los ofrecía por las mesas de un café, la última primavera. Lo envolví en una servilleta de papel, para protegerlo de las agresiones de los demás pasajeros de mi abigarrado bolso. Cuando lo saqué, ya en casa, para mostrárselo a los amigos, era un búho que me miraba con toda la severidad de que es capaz su estirpe. Igualmente, le encontré ubicación en un estante de la biblioteca, que es el lugar natural para este habitante de mitologías. Esa misma noche, ya era un delfín de madera tallada, y al otro día un tatú carreta, y al día siguiente una baraja española. Quise jugar un solitario con ella, pero todas las cartas eran el cuatro de bastos. No sé qué forma habrá asumido hoy, mientras escribo.

4
Los objetos transdimensionales llegan a nosotros de maneras misteriosas; un día los encontramos sobre la mesa junto con las tazas sin lavar del desayuno, y nos rompemos la cabeza, incapaces de descubrir su procedencia. Así llegó a mi vida un pendiente de bronce iridiscente, grande, con forma de venablo. Pregunté inútilmente a todas mis amigas si alguna de ellas lo había dejado olvidado sobre mi mesa. Pregunté a las alumnas que a veces venían a devolverme libros o a pedírmelos, con idéntico resultado. Alcancé a usarlo un par de veces, antes de que desapareciera tan misteriosamente como llegó. Nadie dejó de admirar su delicada factura, sus movimientos que parecían voluntarios, ajenos a mis gestos. Como los hrönir que Borges describe en uno de sus cuentos, no era de este mundo.

5
He perdido fotografías, pañuelos, abanicos, dados, dedales, billeteras con o sin contenido; también, por supuesto libros, pero éstos son siempre objetos de paso, que están hechos para derivar de mano en mano. Lo que en realidad ocurre es que estos nunca han sido objetos, sino ánimas enmascaradas: nos eligen por un tiempo, como los animales que se dejan llamar mascotas, y los amores. Nunca han sido nuestros, porque se pertenecen a sí mismos. Si lo pensamos bien, todos los objetos que pasan por nuestras vidas entran en alguna de las categorías antes enunciadas. Toda pertenencia es ilusoria.

6
Los objetos perdidos nunca desaparecen del todo. Dejan tras de sí una estela de palabras para inducirnos a indagar su ausencia. Pero las palabras son aún más insidiosas, más inestables. Sé que ya he perdido muchas, y lo que no me deja dormir es el temor de perderlas todas, porque todavía no he aprendido a nadar en el silencio. Las Arañas, en cambio, tejen aún con los ojos cerrados.
Más mínimos en www.ficcionminima.blogspot.com @ficcionminima

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Minificción de los jueves: Raúl Brasca

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Raul-Brasca_0_459554164.html
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Eugenio Mandrini: Mamut en la noche inmensa

EL FUTURO IMPERFECTO  DE EUGENIO MANDRINI

Eugenio Mandrini es argentino, poeta, narrador, ensayista, guionista, columnista y especialista en tango. Ha publicado: Criaturas de los bosques de papel (1987), Antes que el viento se apague (1989),  La Argentina en pedazos (1993);  Campo de apariciones (1993), Discépolo y Dios (1998); Párpados para el ojo que sale de mí (1999); Los poetas del tango (2000);  Conejos en la nieve (2008), Las otras criaturas (2013). Sus textos son elaborados, precisos y magníficamente bien escritos. VR


MAMUT EN LA NOCHE INMENSA

Soñó que el mamut muerto en el último invierno, el mamut más formidable, más temible y de más estremecedor pelaje oscuro que viera en su azarosa vida de cazador, volvía a buscarlo a él, de entre todos los hambrientos de la tribu que intervinieron en la cacería, sólo a él.
Después, la visión se trasladó a la realidad y el mamut aparecía, irremediable, en cualquier momento de la noche o cuando el fuego de la caverna volvía a la ceniza o aún mimetizado en la lluvia, en la niebla o en la humareda de los bosques incendiados. Entonces cerró todas las formas de la luz y la alucinación y se arrancó los ojos para no verlo más. Pero el mamut volvía siempre, irremediable, porque en el mundo de los ciegos, los ciegos ven.


ESTA PÁGINA ES MUY ROJA

Abrió grande la boca, se introdujo una rosa roja y, pacientemente, para no dañar su belleza eterna, la fue tragando entera. Después, volvió a sus ocupaciones diarias, a la espera de que algo grandioso sucediera dentro suyo: que brotaran de su boca, por ejemplo, jardines del paraíso y le colmaran los ojos. Sin embargo, durante días nada de este mundo ni del más allá sucedió en su vida. Insatisfecho, fue en busca de una nueva rosa roja y al querer tomarla –hecho insólito- vio que ella temblaba, temblaba como de miedo, y enseguida, entre agitaciones, comenzó a deshojarse como una garúa trágica. Esa misma noche,  abrumado, tomó un lápiz y un papel y trazó el dibujo de una rosa. Con el color que fluía del sendero abierto en una de sus venas, la pintó de rojo, y con las últimas gotas, escribió una sola palabra: Perdón.
Nunca sabremos si la rosa roja lo acosará en los sueños.


TANGO DEL LOBO

Primero, faltó a la cita la niña de la caperuza roja.
Después, un eclipse oscureció la luna y debió morderse el aullido.
Por último, la manada lo declaró nada feroz, por esas gotas de soledad que le apagaban los ojos, y fue desalojado del bosque.
Hoy lame zapatos en la ciudad y en invierno busca el abrigo del sol como una abuela.


FUTURO IMPERFECTO

El cielo estaba tan poblado de naves comerciales como antes lo estuvieron las calles de máquinas vertiginosas, que los pájaros se exiliaron en los árboles hasta mimetizarse en las hojas, iniciándose así la extinción de la especie por el inmenso dolor de no poder volar en ese aire sin aire, en ese cielo sin cielo.
De ese tiempo aún se conserva en una de las vitrinas del Museo de los Enigmas, un extraño objeto que algunos, por su forma, lo atribuyen a la pluma de un pájaro, y otros, por su brillo, a un resto de aquellas mañanas luminosas del antiguo cielo.


HOMBRE DE MUCHA FE

Descendió del tren en una estación cualquiera de un pueblo desconocido, y la esperó.
Después, entró en los subsuelos de las catedrales, donde el silencio, de tan espeso, late, y la esperó.
Después la esperó subido a los árboles, a los puentes, a las terrazas, a las torres, a las montañas, a los aviones, a las nubes del sueño y, acaso, a algún ángel.
Después la esperó en la intemperie del invierno más impiadoso, temblando no de frío sino de esperanza, y además bajo la lluvia la esperó, hasta que el agua dolió como pedradas.
Llegó también a comprar un telescopio y esperó verla aparecer de entre los astros.
Lo encontré sentado en el banco de un parque, en silencio, mirando ardiente más allá de los árboles, del tiempo, del desvarío. Le pregunté:
-¿A quien espera tan tenazmente?
Sin dejar de mirar el fuego de la distancia, contestó:
-A la Felicidad. ¿A quién otra podía ser?
Me senté a su lado.


RAÍCES

Con el último golpe del hacha, el árbol cae pesadamente al suelo. Sin embargo, los pájaros permanecen inmóviles donde antes estuvieron las ramas. Acaso porque sólo son la sombra de esos pájaros. Acaso porque esos pájaros miraban demasiado la distancia y la distancia los hipnotizó. O acaso porque la memoria del árbol muere después.





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Minificción de los jueves: Ana María Shua

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Cuentos pendientes de Eduardo Gotthelf

Eduardo Gotthelf, escritor e ingeniero argentino. Ha publicado: El sueño robado y otros sueños (1995), Cuentos pendientes (2007), Principio de Incertidumbres (2009) y Paraísos paralelos (2012). Sus textos, irónicos y de un humor refinado, plantean nuevas miradas a lo comúnmente aceptado. VR

CUENTOS PENDIENTES 3

Tzipora, excelente cocinera, sabía hacer una masa más liviana que el aire. La cortaba en tiras muy delgadas, que se elevaban en el calor del desierto. Cerca del sol se cocinaban; y al atardecer descendían, crocantes y listas para comer. Así alimentó a Moisés y los suyos durante cuarenta años.
Los incrédulos lo atribuyeron a un milagro.

CUESTIÓN DE FE

Había sol en la calle ese domingo.
–Nunca vienes a misa, hijo. Y me dicen que te consideras ateo.
–No se preocupe, padre, voy a creer en Él cuando uno de los dos lo necesite. 

OBRA FRESCA

Habían hecho el amor por primera vez. Contento, bajo la ducha caliente, notó que el agua se teñía de marrón. Arcilla en suspensión, pensó.
Cuando Eva, preocupada, fue a buscarlo, su primer hombre se había disuelto.

REFRÁN

La joven bajó la vista. El rostro de él se encendía ante esa carne firme. –¿Es que en esta casa no hay un maldito cuchillo que corte?– bramó el herrero.

EL SAPO ENCANTADO

Esa noche, poco antes del beso que pondría fin a su condición, el Sapo vislumbró, en los ojos de la Princesa, su propio destino. Se vio joven y apuesto, luego príncipe consorte, más tarde rey y, finalmente, después de victoriosas campañas militares, emperador.
Parpadeó dos veces, como suelen hacer los sapos. Luego saltó al agua y desapareció arroyo abajo.

VIDAS

Los faros se acercaban. Cansado de sus correrías nocturnas, no se movió. Total, pensó, todo el mundo sabe que tenemos siete vidas.
Con el último maullido comprobó que lo que todo el mundo sabe, no siempre es verdad. 

DESILUSIÓN

Caminó países, llanos y mesetas. Cruzó, mares, montañas y fronteras. Atravesó ciudades, culturas y riesgos.
Cuando llegó al final del arco iris, sólo encontró una vasija con monedas de oro.

EL TRUCO

El faquir sale a escena, saluda, finge coraje y se acuesta en una cama de clavos.
El acto no dejará huellas en su piel, porque el peso está repartido entre miles de puntas. Si fueran pocas, filosas y bien colocadas, dejarían marcas indelebles.
Los clavos son así. Como las palabras. 

CONSTANCIA

Cuando me lo contaron, hace veinte años, llevé todas sus cartas de amor al fondo de casa y les prendí fuego; no quise guardar recuerdos.
Todavía arden. 

TORMENTAS

Comenzó con una nevada de bebés con pañales blancos, que caían blandamente sobre los tejados. Los truenos anunciaron una molesta garúa de adolescentes, que pronto se transformó en una torrencial lluvia de adultos. Caían en grandes gotas, y se juntaban en charcos en las esquinas. Finalmente, en medio del creciente vendaval, cayó una granizada de ancianos. Rompían vidrieras y golpeaban los techos de los autos con sus bastones.
Los diques no soportaron la presión. Un aluvión de gente barrió el pueblo. 

EQUIVALENCIA

Desconsolado por la temprana muerte de su esposa, a los seis meses de casados, recorrió el mundo en busca de mujeres de similar aspecto, edad, educación y carácter. Eligió a la más parecida, la enamoró y se casó con ella.
Seis meses más tarde, la nueva esposa también se suicidó. 

ATADURAS

El héroe entró al laberinto con el hilo atado a la cintura. Poco a poco el ovillo, en manos de Ariadna, se fue achicando, hasta que se agotó. El hilo se puso tenso. Si lo soltaba, perdería a Teseo para siempre. Sin vacilar, lo siguió.
Recién cuando estuvo en la parte más oscura, el hilo se detuvo. Oyó los ecos de una lucha lejana. Luego notó que el hilo aflojaba: él estaba regresando. Ovilló rápidamente, hasta que pudieron abrazarse en la oscuridad.
Atados y perdidos en el interior del laberinto, no tienen más remedio que seguir juntos, hasta que la muerte los separe. 
  

MENTIRA HISTÓRICA

En batalla singular, un ejército gigantesco fue vencido por el valor de un solo iluminado. Su resentido biógrafo, mutilado de guerra él mismo, en lugar de mencionar gigantes, consignó molinos.
 

LÁGRIMAS DE MUJER

       Mi mujer, a mi lado, llora. No puedo consolar sus lágrimas de viuda
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