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Lagmanovich x 3


En un acto que se realizará el miércoles 17 de marzo de 2010 a las 20, en el Centro Cultural Rougès (Laprida 31, San Miguel de Tucumán), se presentarán tres libros recientemente publicados por el escritor tucumano David Lagmanovich.

Se trata de los siguientes títulos: Historias del Mandamás y otros relatos (microcuentos); Construcciones (poemas), y Los días y las letras. Bibliografía personal, 1953-2008 (documentación bibliográfica). Los dos primeros fueron publicados en Buenos Aires por Editorial Macedonia, mientras que el tercero lleva el sello local de Cuadernos de Norte y Sur.

Hará una presentación crítica de los nuevos libros la profesora Eugenia Flores de Molinillo. A continuación, el escritor tucumano Orlando Romano hará una breve entrevista oral a Lagmanovich, seguida por una lectura de textos escogidos en la que participarán los tres integrantes de la mesa.

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Para llorar. Vicente Huidobro

                        
Es para llorar que la vida es tan corta 
Es para llorar que la vida es tan larga  
...
La muerte está atornillada a la vida
Los astros se alejan en el infinito y los barcos en el mar
Las voces se alejan en el aire vuelto hacia la nada
Los rostros se alejan entre los pinos de la memoria
Y cuando el vacío está vacío bajo el aspecto irreparable
El viento abre los ojos de los ciegos
Es para llorar para llorar
... 
Es para llorar que la muerte es tan rápida
Es para llorar que la muerte es tan lenta

En El ciudadano del olvido, 1941

 
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Breves noticias sobre mujeres perdidas. Triunfo Arciniegas. (vía Letralia)


Tomado de Letralia. Tierra de Letras. 





El ángel del abismo
Aunque nadie es testigo, se sabe que el ángel desciende alguna noche a la ciudad y señala con su aliento ciertas casas. Deja un reguero de plumas desde las puertas hasta el borde del abismo. Las vírgenes van recogiendo una a una todas sus plumas, disputadas al viento, y, con el manojo apretado contra el pecho, saltan al vacío.

Otra
No me creía capaz de entregarme a otro hombre. Su vanidad de amo y señor le impedía aceptar que deseara un cuerpo que no fuera el suyo. No sé si por retarlo o por herirlo, le abrí las piernas a un hombre después de una fiesta. Me sumergió en los placeres más oscuros, lamí y bebí su miel, acepté todo y aun supliqué más. Una experiencia tan intensa y perturbadora que cuando volví era otra. Debo confesar que le gustó la otra.

Leyenda
Los colibríes escapan de la boca de las niñas del convento.

La cosa
Sucedió en el cine, mientras gritaba de miedo. Lo traje a casa, perturbada. Creció dentro de mí monstruosamente y luego me desgarró.

Criatura
De mí heredó la belleza, y de su padre, los colmillos. Lo mantengo a salvo, en el sótano, porque reconozco que ambas herramientas son mortales.

Sirena
1
Por Facebook me pide fotos desnuda, y sólo he podido enviarle algunas de la cintura para arriba.
2
Le fascinan las fotos de mis pechos. ¿Qué dirá del resto de mi cuerpo?
3
Me duele que, cuando le enseño mis pechos a través de la cámara del Messenger, se le escurra la baba imaginando la belleza de mis piernas.

Poética con filo
Al amanecer, la mujer del carnicero afila los cuchillos.

Registro mortal
Tres mujeres y su madre, todas bellas, muy silenciosas, dulces y amables, habitan la casa y a menudo reciben huéspedes. Ninguno ha salido con vida.

Transmutaciones
El hombre no le creyó cuando la mujer dijo que no era de este mundo. Pero quedó absolutamente convencido cuando empezó a desnudarse.

Horóscopo
Corro desbocada a la puerta y no es más que otro imbécil que se equivocó de dirección.

El hombre bala
Detesto esa manía de confundir los espacios. Su arrojo, su velocidad, su puntería, arrancan merecidos aplausos en el circo. Mi marido no entiende que en casa debe tomarse las cosas con calma. Entra y estalla dentro de mí en cuestión de segundos.

Últimas palabras
A punto de morir, mi madre hizo un gesto para que me acercara y susurró en mi oído: “Olvidé bajarle fuego al arroz”.

Cold case
Es un vil asesino de mujeres, buscado con saña y jamás hallado, porque se mantiene en el fondo del espejo.

Vida salvaje
La niña atrapó al insecto de un zarpazo y lo devoró en un santiamén.

Herida
La vi al fondo del cuarto, sentada en un catre de soldado como una enferma que espera el desayuno, con los pechos al aire. Me acerqué despacio, sorprendido y curioso. Había envejecido. Sus cabellos largos, grises, cubrían gran parte de su cara. Sus teticas de perra daban lástima. Me reprochó que la hubiese olvidado. Alegué un problema con el mecánico y me senté a la orilla de la cama. “Todavía eres un niño”, me dijo. Pero sé que también había envejecido. O tal vez no se refería a mi cuerpo. Traté de precisar los años de la ausencia que comenzó una tarde de llanto en el Hotel de las Palomas y busqué con la mirada un calendario. No había un solo cuadro en las paredes despintadas. Le pregunté si quería que cerrara la ventana y dijo que prefería los ultrajes de la luz. “No soy más que una herida”, dijo. Me acercaba para besarla en la boca cuando desperté. Me levanté a beber agua.

http://www.letralia.com/ciudad/arciniegas/100217.htm
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La búsqueda del verbo áureo: acerca de la ficción breve de José Donayre Hoefken. Christian Elguera Olórtegui

En cierta oportunidad, Harry Beleván, hablando sobre el microrrelato en el Perú, reconocía la nula atención que este merecía por parte de la crítica “especializada” como modalidad expresiva, singular y autónoma, dentro de la narrativa nacional. En los últimos años el panorama no ha variado mucho; si bien cierta proliferación del género expresa fecundidad, todavía se carece de una teoría o tan siquiera de una línea historiográfica. Hallamos así contados intentos por trazar una tradición como las antologías Giovanna Minardi (Breves, Brevísimos. Antología de la minificción peruana), Ricardo Sumalavia (Colección minúscula. Cinco espacios para la ficción breve). De dichos trabajos advertimos una prolífica escritura breve, mas una endeble recepción crítica. Tenemos así una serie de obras y autores que deberían ser debidamente investigados: Valdelomar y sus Neuronas, Aforísticas de Antenor Orrego, Memoranda de Manuel González Prada, El libro de las parábolas de Alberto Guillen, el Vallejo de Contra el secreto profesional, Enrique López Albújar y sus Calderonadas; la generación del 50 que, acorde con sus intereses de renovación y exploración de la prosa, así como por la influencia de Cuentos brevísimos y extraordinarios de Borges y Bioy, dio mayor cultivo a esta modalidad , destacando así: El avaro de Luis Loayza, Un cuarto de conversación de Manuel Mejía Varela, Los dichos de Luder y Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro, Sinlogismos de Sofocleto (Luis Felipe Angell), las diversas publicaciones en periódicos y revista de Luis León Herrera y José Durand, Felipe Buendía y Manuel Velásquez, y recientemente Cuentos Brevísimos de Carlos E. Zavaleta. Igualmente tenemos Monólogo desde las tinieblas de Antonio Gálvez Ronceros, Alforja de ciego de Jorge Díaz Herrera, Cuentos sociales de ciencia ficción de Juan Rivera Saavedra durante los 60. Por su parte, destacan los nombres de Ricardo Sumlavia, Fernando Iwasaki, Isaac Goldemberg, Lucho Zúñiga y Daniel Salvo, entre los principales autores contemporáneos
A esta tradición hemos de inscribir Horno de reverbero de José Donayre Hoefken (Mundo Ajeno Editores, 2007), mandala textual de reflexión erudita, ensayos y/o aforismos, acordes con un estilo ya característico del autor –barroco, poético, onírico, que le ha hecho incomprensible para muchos– manifiesto desde su ópera prima La fabulosa máquina del sueño (Mercado Consultora Publicaciones, 1999) y su cuentario Entre dos eclipses (edición del autor 2001 y 2007). El conjunto que conforma Horno de reverbero responde a una lógica que permite un corpus organizado: la lógica de la ficción en transmutación con la realidad, ficción que creando mundos posibles la percibe ampliamente, la denuncia y aturde. La ficción de Donayre se convierte así en una apertura hacia la diversidad, pero una diversidad que planea ser el espejo de nuestra oscuridad, a la manera de un Lautréamont, un Adamov; consolida, además, la visión del juego, el talante subversivo y el esteticismo.

Horno de Reverbero presenta tres características plausibles: a.-) la prosa esteticista, b.-) la reflexión existencial que coloca al autor en las líneas del Loayza de El avaro, el Borges de los ensayos breves, el Niezstche y el Kafka de los aforismos, y c.-) un desideratum alquímico del texto, englobador de las anteriores y que llevará al autor a dilucidar sobre la concepción de la obra literaria, sea como en “[51] Ataraxia”, un muro en blanco, epifanía del reencuentro del hombre consigo mismo donde “para el ser sereno es irrefrenable gritar textualmente con pinturas extravagantes sus delirios ultramundanos” (75); como un relato “(…) lineal, directo, descarnado” (68) en “[46] Anafrodisia”; un titubeo como en “[66] Anagoge”, “(…) en el límite de lo permanente y lo efímero” (95). Este criterio elimina cualquier juicio acerca de HR como una obra pesimista, pues lo que justamente busca es abrir nuevas perspectivas que permitan pensar lúcidamente la realidad, en su unificación con la ficción, en la correspondencia de lo divino con lo humano, en su carácter plural, esto es, conocerla despojada de burdas apariencias y dicotomías, a fin de trascenderla. Estas características convierten a Donayre Hoefken en una pieza clave de la literatura peruana contemporánea, lamentablemente aún incomprendida. Su prosa, escrita con precisión y belleza poéticas, bajo un ritmo excepcional y desacostumbrado en nuestras letras (manifestar algo volviéndose contra su materia prima, a fin de emerger sus potencialidades y purificarlo a la usanza de los alquimistas fusionando los metales en un horno de reverbero), nos transmite con su imaginación el contagio de todo buen libro: la ventofilia hacia la vida, la energía para sacudir, para atacar a la conciencia pública, al mundo endurecido, helado, esquematizado.

***

Ars Brevis (Mesa Redonda, 2008) nos invita a exceder la fría e incolora verdad, toda superficie. La lectura del texto significa así una exploración por las ventosidades humanas: regiones, sórdidas, misteriosas, mundanas, material del cual Donayre extrae una escritura áurea. Esta perspectiva no trata de incidir en escenarios extraordinarios, sino presentar una nueva mirada de la realidad nuestra, mirada aguda y ficcional, en la cual se desarrollan cada uno de los textos a través de temas fantásticos, eróticos y existenciales. Pero, sobretodo Donayre, con AR, no sólo nos ofrece un libro de ficción breve más, sino que establece una poética de la brevedad, empresa que también llevaría a cabo en Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana con el texto “Tractatus sobre la brevedad”.

El texto de Ars Brevis que, a nuestra consideración, esboza de manera coherente el hacer de la escritura breve lo encontramos en “Arte breve” –por cierto, el último de la colección– donde la brevedad es relacionada con el silencio y la oscuridad: “… el silencio y la oscuridad que sobreviene naturalmente al arte breve” (p. 106). Esta relación destaca el hermetismo y los vacíos que fecundan la significación de la ficción breve, así como su carácter de pliegue entre el decir y el no decir, entre la vida y la muerte. La circunstancia se complejiza cuando la brevedad es relacionada con el instante de la revelación, se trata de un período reducido y no obstante, denso y complejo, así se nos dirá: “aquella oportunidad perentoria que da la vida como homenaje a sí misma en su momento extremo e improrrogable, a poco de trasponer la frontera de su inquietante término” (p. 106).

Asimismo, en este texto Donayre nos ofrece su concepción sobre la escritura al ofrecernos una lectura alternativa de un pasaje de la vida de Ramón Lull. Este, a través de sus diversas Ars, y específicamente, en este caso, su Ars Brevis, trabajó en la búsqueda de la veracidad; no obstante, Donayre nos lo presenta consciente de su error, el cual desea corregir al construir una máquina más, “una mejor: una que, lejos de manipular la verdad, iba a mostrar a esta como un colorido vitral en movimiento”. Destáquese así que la presencia de Lulio, la cual es el leiv motiv del presente libro no se debe nuestra a la similitud de títulos (pues Lulio escribo también un Ars Brevis), tampoco al vinculo alquímico (tema que como vimos en Horno de Reverbero resulta esencial para la comprensión de nuestro autor), sino al carácter de respuesta que el Ars de Donayre manifiesta frente Ars de Lulio, establecida a partir de una afirmación de la vida que se desarrolla en diversas variantes: lo fantástico, lo mundano, la ficción ante la verdad, esto es, lo que constituye ese colorido vitral en movimiento del texto, y lo que Donayre ha trabajado a lo largo de Ars Brevis: la presentación de un mosaico de personajes y situaciones heterogéneas entre sí, un dinamismo. Se trata así de una afirmación de la vitalidad, de la mundaneidad, pero también de una conciencia de nuestra tragedia existencial, de nuestro exilio terrenal.

***

Consolidando su escritura por la senda de la brevedad, con verbo puntual y hermético, José Donayre nos ha ofrecido recientemente haruiko & ginebra, novela brevísima en doce partes (edición del autor, 2008; Muro de Carne, 2009), libro presentando en la Feria Internacional del Libro de Lima (Perú, 2009). En ella logra el autor, a través de los segmentos que integran el conjunto, la hondura y enredadera de cualquier novela amplia. De esta manera asistimos a un dominio de la concisión, capaz de abandonar las estampas o tono reflexivo por un tejido argumental que nos traslada a las peripecias del amor: el reconocimiento, las diferencias, las dudas, los conflictos.

La novela dentro de la carrera de Donayre aparece con notoria preeminencia ya que en ella ya no nos enfrentamos a la estructura laberíntica y espíritu surrealista de La fabulosa máquina del sueño, o al estilo imbrincado y barroco de Horno de reverbero. Ahora, esto tampoco nos ubica en la sencillez formal, en el carácter mimético y ordenado de La trama de las moiras, sino que Donayre sigue manteniendo aquí, fiel a su estilo, la tendencia hermética, ofreciéndonos la misma densidad y oscuridad de la significación textual, pero con una particularidad destacable: la formalización de la expresión a través de un verbo límpido y desnudo, templado; la experimentación con el lenguaje, haciéndolo producir ventosidades con una forma diáfana, a la manera de un Guillén. Apreciemos lo dicho en el siguiente capítulo:


MÚSICA INCIDENTAL

haruhiko dobla tres veces el papel. en su mensaje diferencia la sutil frontera entre placer y gozo, la deleznable relación de implicancia entre sumisión y sometimiento.

ginebra tuvo la certeza de que haruhiko se ha entregado, por fin, al ejercicio de describirla, al artificio o rapto de hallar los epítetos necesarios y suficientes para capturarla.

en el papel, haruhiko consigue lo que muchos especialistas en tejer historias no logran durante años. se trata de siete frases. apenas dos párrafos. treinta y dos palabras sobre un papel doblado tres veces. apenas un asomo de verdad que establece la distancia, efecto y diferencia entre un hombre que ama y una mujer poseída por la idea del amor.


Como hemos podido apreciar para Donayre cada elemento del texto responde, a la usanza de Poe a una exacta necesidad de composición. Destacamos en tal medida el subtítulo, “novela brevísima en doce partes”. Ante juicios que podrían considerar dicha aclaración como un banal antojo, sostenemos que con ella retoma el autor la condición lúdica de la ficción con la que ya había descollado en Horno de revebero. Se trata así de una provocación a las pretensiones de las “clasificaciones” de la obra, que la tratan como un armatoste al que se ha de colocar un código de barras. En tal sentido haruiko & ginebra se convierte en una oxigenación y crítica a dicho lastre, otorgándole a la obra el rango de autonomía y libertad que le son intrínsecos. Por tal motivo, así como con el arcaísmo y el neologismo que renueva el léxico, ahora Donayre insta a una acuciosidad investiga, a un replanteamiento de las categorías literarias, sumando al problema teórico del microrrelato una original propuesta: “la novela brevísima”.
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Ficticia en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Mineria

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Semana de la minificción en Rosario


http://teatrodecuentos.blogspot.com/2010/02/semana-de-la-minificcion.html
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PREMIOS EL LIBERAL

EL LIBERAL premia las mejores letras santiagueñas y regionales

Estos son los Microrrelatos que ganaron el concurso organizado por el diario El Liberal de Santiago del Estero.

Después de un largo y arduo trabajo de selección, el jurado del Certamen Literario Regional de Narrativa y Poesía, determinó las obras ganadoras en los rubros Cuento Tradicional, Microrrelato, y Poesía.
En el rubro Microrrelato, se concedió el primer premio a “Seis días después”, de Roberto Alfonso Uñates (pseudónimo: Adolfo); el segundo a “Uno en seis tiempos”, de Rodolfo Martín Bunge (Pachacutec); y el tercero a “Circo inverso”, de María Fabiana Calderari (Acantilado). Además, se otorgaron dos menciones especiales: la primera a “El mejor beso”, de María Pía Danielsen (Miss Sarajevo); y la segunda a “El horror de Medusa”, de Andrés Alfredo Navarro (Johana Mazza). Todos de Santiago del Estero.
Los integrantes del jurado, Dra. Hebe Luz Ávila, Licenciado Hugo Rubén Campos y Dr. Antonio Jesús Cruz, resaltaron el excelente nivel de las producciones en este rubro.

1º Premio - Seis días después
Estoy aburrido… hago hombre.
Hombre deambula. Hombre se aburre. Hago mujer. Hombre conoce a mujer. No había muchas opciones. Se enamoran. Tienen hijos (porque sin amor no hay hijos). Les digo que pueden comer. Y qué no pueden comer. Si comen saben. El que sabe se va. Aparece tercera en discordia. Mujer come. Mujer sabe. Le da de comer al hombre. El hombre come. El hombre ahora sabe. Me hicieron enojar. El que sabe se va. Pobres, no es culpa de ellos. Igual los corro, no vaya a ser cosa que aprendan a pensar. No van a creer en mi… espero que no sepan ya demasiado.
Pseudónimo: Adolfo
Autor: Roberto Alfonso Uñates
Santiago del Estero
2º Premio - Uno en seis tiempos
Hubo un tiempo en que todo era un caos. En otro tiempo apareció la luz gracias a una tremenda e inimaginable explosión. Pasaron dos tiempos y millones de átomos se unieron en sincronía perfecta para que yo se los pudiera contar. Seguramente en otro tiempo, estaré disperso por el universo esperando otra explosión para ver nuevamente la luz.
Pseudónimo: Pachacutec
Autor: Rodolfo Martín Bunge
Santiago del Estero
3º Premio - CIRCO INVERSO
El famoso circo Comédie aterrizó en la ciudad a mediados de enero, instalándose en un baldío de
la zona sur. Aquel armatoste policromo reunió a todos los personajes del lugar. Los payasos llegaron entusiastas, con sus trajes calandrados y las graciosas narices. Se ubicaron en los asientos de las primeras filas. Cargando famélicos animales domesticados, arribaron los domadores. Sus torsos desnudos ensombrecían la figura esmirriada de los trapecistas. Ocuparon,
unos y otros, las gradas más altas ubicadas en la carpa. Algunos enanos escabullidos por debajo de los toldos, se distraían enmelándose con copos de azúcar. El anfitrión del espectáculo, un mago
lenguaraz, inauguró la ceremonia. Lentamente el jolgorio expandía un contagioso embobamiento.
Los aplausos estruendosos resonaban como viento, instando el comienzo del entretenimiento. En
medio del escenario, sumido en la más profunda soledad, el público. Monótono. Sin destrezas. Encarcelado en sus máscaras. Esbozando insulsas sonrisas. Las ovaciones se convirtieron en chiflidos inarmónicos. Los espectadores se retiraron desconcertados, ante el fracaso de la función.
-Esta gente ha perdido la magia de mostrarse tal cual es -observó un conejo saltando de su galera. Una contorsionista anciana, conocida por sus facultades intuitivas, exclamó frunciendo el ceño: -¡Públicos, eran los de antes!.
Pseudónimo: Acantilado
Autor: María Fabiana Calderari
Santiago del Estero
1ª Mención - El mejor beso
¿Puede el aire transformarse en arena, densa correntada que con bravura inunda mi pecho? ¿Volverse tan, pero tan pesado, que apenas respirar levemente demande ahogos y suspiros sin freno? Tal vez tu aliento se volvió llamarada que penetra e invade las cavidades de mi cuerpo, transformándolo en antorcha viva, consumiéndolo en ardores profundos, rojos de fuego. Entonces, es tu boca, llena de urgencias, la que recorre mis labios sumisos al deseo y dibuja, con pasión infinita, el mejor beso.
Pseudónimo: Miss Sarajevo
Autor: María Pía Danielsen
Santiago del Estero
2ª Mención - El horror de Medusa
“Lo que despierta horror en uno mismo también ha de producir idéntico efecto sobre el enemigo al que queremos rechazar.” Sigmund Freud
La imagen de la cabeza de Medusa hizo que la Paca se despierte horrorizada. De un salto se levantó y fue hasta el baño. Tal vez por la perturbación orinó parada. Se lavó las manos. Se enjuagó la cara. Creyó que todo había pasado, pero al mirarse en el espejo y contemplar su trágica verdad, sucumbió otra vez en el horror. Sin saber por qué, como en un acto apotropeico, repitió: Perseo no está aquí, Perseo ya no existe. Volvió a acostarse. Esta vez soñó con su madre y él que le decía: no te preocupes mamá, yo me encargo de todo.
Pseudónimo: JOHANA MAZZA
Autor: Andrés Alfredo Navarro
Santiago del Estero
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Tercer concurso regional (zona Caribe) de Minicuento "Andrés Elías Flórez Blum"

Universidad de Córdoba
Facultad de Educación y Ciencias Humanas
Departamento de Español y Literatura
Bienestar Universitario -Área Cultural-
Grupo de Investigación en Literatura del Caribe –Gilc-

Convocan al TERCER CONCURSO REGIONAL –ZONA CARIBE- DE MINICUENTO
“ANDRÉS ELÍAS FLÓREZ BRUM”

Bases:

1. Podrán participar todos los autores nacidos en la Costa Caribe Colombiana.
2. Enviar una selección personal de cinco (5) minicuentos inéditos y/o publicados (en este caso, citar la fuente). No premiados anteriormente en concursos.
3. Enviar versión digital de la selección en archivo adjunto (formato Word, letra Times New Roman # 12, escrita a un espacio y medio), al correo electrónico: minicuentocaribe2010@gmail.com Por el mismo medio será confirmada la recepción del envío.
4. Cada minicuento debe tener un máximo de una cuartilla (página tamaño carta). Si esta extensión se sobrepasa, el concursante quedará automáticamente eliminado.
5. En otro archivo adjunto, enviar los siguientes datos del autor: nombres y apellidos completos, copia de la cédula de ciudadanía, ciudad de residencia, dirección postal, número telefónico, celular, correo electrónico.
6. El fallo del concurso se hará público durante el Tercer Encuentro Regional –Zona Caribe- de Minificción, el día 3 de junio de 2010, en el auditorio cultural de la Unicórdoba.
7. El jurado estará conformado por tres especialistas nacionales.
8. El fallo será inapelable. En consecuencia los organizadores no brindarán explicación sobre el fallo.
9. Premios: el ganador recibirá un premio de $ 1.500.000, el segundo puesto recibirá $1.000.000 y el tercer puesto $500.000.
10. El concurso queda abierto a partir de la publicación de esta convocatoria (14 de febrero) y se cierra el día 5 de mayo de 2010. Después de ese día no se aceptarán participaciones.
11. Para efectos de publicación, todos los participantes ceden sus derechos de autor a la entidad organizadora del concurso, la cual podrá disponer en cualquier tiempo de los textos enviados por los concursantes.
12. Los minicuentos ganadores y los finalistas se publicarán en un libro impreso (antología) y se darán a conocer en el blog http:// riodeminificciones.wordpress.com y en la página web www.unicordoba.edu.co

* Director: Rubén Darío Otálvaro Sepúlveda.
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Tres de Guillermo Bustamante Zamudio


 















Juego genial
Las enciclopedias constatan la inconsistencia de las versiones sobre el nacimiento del ajedrez. Queda claro que no tuvo un origen único y que, gracias a un proceso de transformación constante, llegó al estado en que hoy lo conocemos, con sus ingeniosas e infatigables posibilidades.
Una de las mutaciones es la desaparición de una pieza y sus funciones específicas. Hoy sabemos de parejas de alfiles, caballos y torres, además de peones, rey y dama. Pues bien, parece que, entre el alfil y la dama, antes existía otra pieza: el gato. Uno solo era suficiente.
El gato no tenía reticencia en orinar el vestido de la dama, desobedecer al rey y hacer mofa de la solemnidad del alfil. Empujaba a los peones en formación, arañaba al caballo y cazaba pájaros encima de las torres. Era muy difícil sorprenderlo en la contienda. Debía ser eliminado siete veces. No avisaba jaque. Tomaba piezas en cualquier dirección como resultado de perplejantes saltos acrobáticos. En el gato del otro bando no veía un enemigo: era frecuente encontrarlos en rochela hacia el centro del tablero o remoloneando a la sombra de las piezas vencidas en batalla.
Tan maravillosa pieza del ajedrez se sacrificó, no sin sonoras quejas —y pese al respeto que culturas orientales brindan al animalito—, a nombre de la seriedad que hoy caracteriza al juego. 
Nunca es tarde 
Caperucita estaba aburrida de que, cada vez que un lector toma el libro y lee, termina primero baboseada y después despedazada por el lobo, saliendo finalmente a través de una chapucera autopsia de cazador. Para acabar con este ciclo infernal, convenció a una amiguita de hacer sus veces y presentarse en la escena de marras con la canastilla munida de manjares. La abuela estaba muy viejita y no notaría la diferencia; le prometió cierto favor como recompensa, una vez la sencilla misión fuese cumplida. 
Quiso verificar personalmente el desarrollo de los acontecimientos. En su momento, oyó los infantiles gritos que en el libreto marcaban, primero, la infructuosa negativa de Caperucita a dejarse comer por el lobo y, luego, la disposición de la niña en bocados convenientes a las costumbres de mesa de estos carnívoros.
Sólo entonces, contenta, Caperucita cogió su propio rumbo, con la deriva que suele caracterizar a un actor desempleado.


Comprensibilidad

Y díjole Yavé a Noé: “Hazte un arca de maderas resinosas, divídela en compartimentos y calafatéala con pez por dentro”. Noé no entendió nada. Temía preguntarle al Señor, pues como no ostentaba muy buen genio, podía repetirle la misma frase con doble signo de admiración. Optó por ir al diccionario; allí encontró que “arca” es cofre. Esto lo alentó: debía hacer un cofre de maderas resinosas para meter allí todos los animales. Raro, pero comprensible. Ahora bien, ¿qué es “resinoso”? Que tiene o destila resina. Buscó “resina”: sustancia sólida o de consistencia pastosa, insoluble en agua, soluble en alcohol y aceites esenciales, y capaz de arder. Las resinas son duras, fusibles, quebradizas, amorfas, de factura concoidea y malas conductoras del calor y de la electricidad. Se originan por oxidación o polimerización de terpenos.
Ahora no sólo no sabía qué eran maderas resinosas, sino que estaba ante un enjambre de palabras igualmente desconocidas: fusible, concoidea, polimerización, terpenos... Aunque desesperado, Noé se empeñó en aprender: fue a cada una de estas palabras, pero el panorama de la claridad se alejaba cada vez más, empujado por docenas de expresiones nuevas, por conexiones desconocidas para él.
Todavía le faltaba entender la expresión “calafatéala”, aunque de “pez”, él sí sabía que se trataba de un animal acuático, del cual no estaba obligado a escoger para meter al arca.
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Ekuóreo virtual

Ekuóreo fue la primera revista del mundo especializada en minicuentos. Harold Kremer y Guillermo Bustamante Zamudio la publicaron en Cali, Colombia, en los años 80.
Con los años se convirtió en una revista mítica, comentada por Edmundo Valadés, Juan Armando  Epple, Raúl Brasca y otros.
En el 2003, Bustamante y Kremer publicaron Los minicuentos de Ekuóreo. Una selección de 100 minicuentos de la revista. (Cali: Deriva). En el 2008 publicaron Ekuóreo: un capítulo del minicuento en Colombia. (Bogotá: Universidad Pedagógica Nacional/Sociedad Colombiana de Pedagogía), donde ser recogen todos los números de la revista.
Ahora  los siete primeros números de la revista se consiguen en http://mini-cuento.es.tl/Home.htm
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Leves… de Eugenio Mandrini


LA BELLA Y EL BESTIA

Ni bien asomé la cabeza de las aguas y me vio, el carbón de sus ojos comenzó a encenderse.
También yo, al verlo, imaginé por un momento el milagro de que hubiera entre nosotros un entendimiento de los cuerpos.
Vano todo.
Él se alejó, prado lejos. Yo regresé, aguas al fondo.
La contaré entre los míos como una historia de exaltado romanticismo.
La contará entre los suyos como una historia de profunda melancolía.
Aún así, sucesos como éstos me inspiran a mí, sirena, a creer en lo imposible.
Espero que a él, centauro, también.




UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Cada ciego tiene su modo de esperanza entre tinieblas.
Está ese que con su bastón golpea y golpea las sombras hasta que una de ellas, cruja al fin, y sea el comienzo, al menos, de la penumbra.
Está ese otro que sueña un sueño modesto, un sueño de sencilla timidez pero de porfiada tenacidad: sueña ser un cíclope.
Está también el que enciende un fósforo y otros diez y otros cien, muy cerca de su cara, mientras aguarda tenso y con la sangre ardiendo a que, de entre las cenizas de los ojos, surja un humo y después el fuego.
Pero ninguno como aquél que lleva un arma en el bolsillo. Un arma tan milagrosa que si le faltara la vida por razones de un balazo en el corazón, igual lo ayudaría a seguir respirando. Un arma a la que ha de cuidar más que a su perro guía si lo tuviera, y aún más que a sus raciones de sed, de hambre y de cuerpo de mujer. Un arma (como la poesía) cargada de futuro. Por si algún día, en algún momento, de pronto…
Un diminuto espejo.




ES MUY MALA LA TRISTEZA

Malísima, es. Y por eso el recién llegado dijo que la podía curar, que solo él la podía curar. Así fue que lo eligió al Luis, un muchachote de una cara de tristeza sepulcral y de labios del color de las tardes cuando empiezan a envejecer, y lo hizo sonreír. Para ello se valió de un hilo casi invisible de tan fino, con el cual cosió cada comisura de los labios y las unió a cada lóbulo de las orejas. El Luis, su familia y la gran mayoría del pueblo quedaron satisfechos y extasiados con esa sonrisa desmesurada que era como todas las sonrisas a la vez. Solo unos pocos, los escépticos de siempre, persisten en afirmar que, de algún modo, el curador de la tristeza fracasó, porque no supo borrarle de los labios al Luis ese insoportable color de las tardes cuando empiezan a envejecer.




PARAISO

Un grande silencio, una súbita quietud sobrecoge a la selva. A un paso del ciervo acorralado, el tigre suspende el salto. En las altas ramas los monos dejan de chillar, los ojos ardientes como si miraran el fuego. Los pájaros guardan las alas, cosen sus picos. Las hojas callan su acostumbrado susurro. Nadie camina. Nadie salta. Nadie vuela. Nadie se mueve. Nadie respira. Nadie muere. Allí, el colibrí y la flor, copulan.




BREVE HISTORIA DEL FIN DE LOS ANGELES

Todo empezó con aquél ángel expulsado del paraíso y condenado a malmorir como ermitaño en el viento, por haber nacido con tres alas, deformación horrorosa que, al volar, causaba chirrido en los oídos y desilusión en los ojos.
La segunda expulsión fue la de ese otro ángel nacido con una sola ala, desfiguración no menos detestable que aquélla, dado que al volar dejaba en los ojos la mitad de una totalidad y en los oídos un sonido fracturado por irritantes silencios.
A partir de entonces comenzó una larga y escandalosa sucesión de acechanzas y conjuras, que derivó en la disolución de la especie, debido a la comprobación de que todos ellos, ya desde su origen, eran fatalmente discriminables: unos, por sencillamente feos (los había hasta melancólicos, y algunos de labios torcidos por una sonrisa); otros, por definitivamente idiotas: unos pocos, por intelectuales dedicados clandestinamente al estudio del mundo anterior al mundo; y el resto, los más, por ser monstruosamente humanos.


Eugenio Mandrini, poeta y narrador argentino. Entre otros libros publicó Campo de apariciones (poesía) y Criaturas de los bosques de papel (microficción). Como guionista de historias trabajó para su país y el exterior; es Académico Titular de la Academia Nacional del Tango, género para el que escribió los ensayos “Los poetas del tango” y “Discépolo, la desesperación y Dios”. En el 2008 ganó por unanimidad el premio de poesía “Olga Orozco” por su libro Conejos en la nieve, con un jurado integrado por el chileno Gonzalo Rojas, el español Antonio Gamoneda y los argentinos Juan Gelman y Jorge Boccanera.
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Breve Maratón de Lectura de Jóvenes Microcuentistas


Invitación a asistir al BREVE MARATÓN DE LECTURA DE JÓVENES MICROCUENTISTAS, que se realizará dentro del marco de actividades culturales de la XXXI Feria Internacional del Libro, el día miércoles 24 de febrero de 2010, a las 5pm, en el Salón Ximeno Planes, planta alta, del Palacio de Minería, ubicado en Tacuba 5, Centro Histórico, Ciudad de México.
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Resultado del I Concurso de microrrelatos Shantí Vasundhara

Este pasado Jueves se celebró en la ciudad de Murcia (España) un acto en el que se entregaron los premios del I Concurso de microrrelatos organizado por la cafetería Shantí Vasundhara, en colaboración con la asociación literaria Colectivo Iletrados.

A este certamen, cuyo tema era "Barras de bar", se presentaron un total de 52 minicuentos. El jurado, compuesto por Rubén Castillo, Alberto Caride y Basilio Pujante, eligió 13 textos finalistas, que fueron leídos en el acto celebrado el Jueves y expuestos en la citada cafetería. También se hizo entrega del primero y el segundo premio. El segundo fue para Eric Fernández-Luna por "Rutinas", mientras que la ganadora fue Marta Molina Marín por su texto "El rompeolas de madera". Se pueden leer los dos microrrelatos ganadores en el blog de Colectivo Iletrados.

Marta Molina leyendo el microrrelato ganador
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99 palabras en busca de un autor. Invitación para microrrelatistas

La revista digital "La Comunidad Inconfesable" (www.comunidadinconfesable.com) invita a los escritores de microrrelatos a publicar en la sección "Movimiento Perpetuo", coordinada por David Roas. Sólo hay que cumplir un requisito: no sobrepasar las 99 palabras (título aparte). Lo bueno, si breve, ocupa menos espacio...
Podéis enviar vuestras obras a la revista o directamente al coordinador de la sección (david.roas@gmail.com).
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Asfáltica. El microrrelato hispanoamericano en homenaje a Edmundo Valadés

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CONVOCATORIA PLESIOSAURIO Nº 3

Tras su segunda publicación, y continuando con su apuesta por la minificción, Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana apertura la convocatoria para su tercera entrega en las siguientes secciones y de acuerdo con las formalidades señaladas:

La muela del Plesiosaurio (teoría y crítica)
El bolo alimenticio (creación de minificciones)
La garra del Plesiosaurio (reseñas de libros de/sobre ficción breve)

Formalidades:

1.Podrán participar todos los escritores peruanos o extranjeros.
2.Los trabajos críticos y teóricos (artículos o ensayos), estrictamente inéditos, deberán enviarse en documento de Microsoft Word (.doc), en tamaño de papel A4, interlineado de 1.5 puntos, en fuente Garamond de 12 puntos y texto con la alineación justificada. Además, deberán seguirse las pautas de presentación del sistema autor/año/página, junto con un breve resumen o abstract de 200 palabras como máximo. Las notas a pie de página, en el caso de que las hubiere, deberán presentarse en otro archivo adjunto.
3.Los textos de creación (3 minificciones como mínimo) tendrán una extensión máxima de 250 palabras.
4.Las reseñas sobre los libros de minificción deberán tener una fecha de publicación posterior al año 2000.
5.Los trabajos deberán ser necesariamente enviados al siguiente correo electrónico: plesiosaurio.peru@gmail.com Se adjuntará, en otro documento, los datos del autor (nombres y apellidos, dirección, teléfono, estudios y una reseña de diez líneas de su vida académica) y la modalidad en la que se participa. Cada correo enviado será bajo el asunto de Plesiosaurio.
6.Cada participante podrá enviar más de un trabajo, siempre y cuando estos no hayan sido publicados antes en ningún tipo de soporte y estén escritos en español. En el caso de los ensayos y artículos deberá informarse si fue presentado en algún congreso, conferencia, coloquio, etc.
7.La participación en esta convocatoria supone el conocimiento y aceptación de cada una de las bases. Cualquier otro punto no previsto será resuelto por los editores. Los trabajos seleccionados están sujetos a edición de la revista para la publicación del tercer número.
8.La fecha límite para los envíos de trabajos es el viernes 30 de abril de 2010. Cualquier duda o consulta podrá ser notificada a través del mismo correo electrónico.
9.La publicación de los resultados se realizará el 28 de mayo de 2010 en nuestro blogger. http://www.revistaplesiosaurio.blogspot.com/ Además, se informará a cada uno de los seleccionados vía correo electrónico.

Lima, 22 de enero de 2010.

Comité editorial de
Plesiosaurio.Primera revista de ficción breve peruana
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Presentación Breve manual (ampliado) para reconocer minicuentos


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Fix100. Revista semestral de ficción breve. Julio-Diciembre 2009

Publicación del Centro Peruano de Estudios Culturales en formato pdf que puede descargarse gratuitamente. Explora la producción del microrrelato en Hispanoamérica en textos de creación, teoría y crítica, así como sus vinculaciones con otras literaturas.

http://cpecperu.org/docs/index.php?option=com_wrapper&Itemid=79


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Segunda convocatoria VI Congreso Internacional de Minificción


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Minificción en la obra de Borges



Una incursión en Atlas

por Silvia Martínez Carranza de Delucchi

La siguiente ponencia es parte de la tesis para la Maestría en Ciencias del Lenguaje del IES Joaquín V. González dirigida por Elvira Arnoux, proyecto aprobado en 2004.
El trabajo que expongo en esta oportunidad se asienta obligadamente en la conferencia de David Lagmanovich para el Congreso Internacional de Minificción 2008. Su memorable exposición, titulada “Brevedad con B de Borges”, constituye un cuaderno de bitácora que orienta cualquier exploración de los microrrelatos a lo largo de la producción de Jorge Luis Borges[1].

Hoy ingreso en una obra que se sale del derrotero trazado por el profesor Lagmanovich, quizá para subrayarlo[2]. Me refiero a Atlas, libro fechado en 1984 y del que tomo su versión para el volumen III de las Obras Completas de Borges, editadas por Emecé en 1996. Atlas consiste en un conjunto de textos que alternan prosa con verso. En particular, las prosas de este libro constituyen el corpus de mi exploración porque, a mi entender, ponen en tensión ciertos rasgos de este género híbrido que nos ocupa: textos fronterizos que nos complican en tanto comprometen el concepto de ficción y la particularidad de la construcción descriptiva frente a la narrativa o la argumentativa. Por otro lado, activan una expectativa de lectura: ¿cómo escribe un ciego para transmitir lo que no ve?

Ya desde el paratexto se declaran filiaciones ambiguas: la enciclopedia, el diario de viajes[3], la idea ajena de reunir estos textos misceláneos, fragmentarios, sin un plan previo, y sin embargo con un título unificador e intertextual. En el prólogo Borges caracteriza al conjunto como el entretejido de un libro “sabiamente caótico” que, llamándose Atlas, “ciertamente no es un Atlas” y anuncia que cada título corresponde a un texto concebido como “unidad, hecha de imágenes y palabras” (en la edición original los textos acompañaban a fotografías)[4]. En cuanto al objetivo, explicita el de “descubrir lo desconocido”. El argumento de validación consiste en afirmar que el hombre va conociendo las cosas del mundo, desde los sabores hasta las estrellas, para finalmente obtener “la certidumbre casi total de su propia ignorancia”. Asimismo, declara una circunstancia de enunciación empírica y verificable: los paseos y viajes compartidos con María Kodama. Así se ofrecen al lector ciudades que evocan páginas de la Historia Universal, templos pero también calles y puentes como escenarios rituales, representaciones de deidades desarraigadas de su mundo en el extranjero territorio de un museo, anécdotas propias y ajenas narradas como sueños y sueños que constituyen anécdotas, cosas que son su arquetipo, lejanas imágenes reconstruidas por la memoria, personajes que valen como situaciones y a la inversa, un objeto que se vuelve lenguaje, el vínculo del hombre con los objetos inanimados, la melodía de cada idioma, instantes de intensidad epifánica.
Cada texto sería una puesta en foco sobre la singularidad de los objetos y, sobre todo un homenaje (Borges dice “monumento”) a aquello que ha provocado el asombro de los observadores.
Comienzo entonces con el análisis del corpus; en primer lugar, con las conceptualizaciones en las que se asienta.


El entramado descriptivo ha sido definido como aquel tejido de palabras que no se organiza según un orden causal en sucesividad temporal como en la narración, sino que expresa, en general, una “ocurrencia o cambios de espacio” (Werlich, 1975)[5]. Responde a un orden jerárquico de atributos del objeto que se describe y sus reglas de organización son muy variables: dependen de la estructura del léxico del que se dispone (Adam, 1991) para la descripción de determinado objeto. La descripción está tradicionalmente asociada con la representación de imágenes producto de la percepción sensorial o como si se hubieran percibido. Sin embargo, según Philippe Hamon (1991)[6], la descripción “no tiene un verdadero estatuto teórico” y parece “imposible de definir, a pesar de servir para definir y caracterizar”. La tradición clásica la considera uno de los instrumentos de la amplificación o expansión textual. Durante la Edad Antigua, la Edad Media y hasta el Renacimiento se origina en la necesidad de elogiar u obtener beneficios de la autoridad terrenal o divina (véanse las Crónicas de Indias). A lo largo de su evolución, la descripción circula en ámbitos diversos (el discurso judicial, histórico, filosófico, científico, etc.). Hamon apunta que no sólo se usó como registro de viajeros y comerciantes, sino que a partir del s XVI se convierte en depósito de la memoria en “stock de conocimientos para reactualizar”, lo que nos conduce indefectiblemente a la enciclopedia iluminista.
La descripción se ha ubicado en una posición marginal respecto de los géneros “oficiales” porque ha sido considerado como un “discurso escolta”, como dice Foucault[7]. Lo cierto es que no puede concebirse una narración sin descripción (Genette, 1983)[8]; en cambio, es posible que constituya un texto autónomo.
Si bien el realismo del siglo XIX se valió de la descripción para construir la ilusión de realidad, la crítica literaria de corriente normativa devaluó la descripción, instalando una persistente desconfianza acerca de su eficacia estética, de manera que fue relegada a una función ornamental que había que controlar. El riesgo provendría de varias cuestiones: la supuesta inutilidad del detalle, la tendencia a la inflación, la interferencia necesaria de un léxico especializado que distancia al lector poniendo en riesgo la legibilidad. También fue desvalorizada por la azarosa organización de sus componentes, resistente a cualquier sistematización porque es imposible hallar constantes de estructuración que, como dijimos antes, depende del léxico disponible. Por estos motivos recién en el siglo XIX pareciera adquirir categoría literaria. Paradójicamente contribuye a ello su eficacia para la práctica pedagógica, porque gracias a la lectura de textos descriptivos, generalmente recortados de narraciones para tal fin, el inexperto supuestamente enriquece su vocabulario[9].
A pesar de este dificultoso camino legitimación, la descripción sirve para desplegar las particularidades de un individuo, transmite una ideología, está al servicio de una coherencia y es frecuente portadora de claves de interpretación que van más allá de lo evidente[10].

En Atlas se invierte el lugar tradicionalmente marginal de lo descriptivo, ya que la descripción adquiere autonomía y a ella se subordinan la narración y la argumentación en la mayoría de los ejemplares que tomamos. Cada título de Atlas anuncia la revelación de la peculiaridad de un objeto diferente. Y junto con el objeto se privilegia la mirada del viajero sostenida por una idea: la exploración del mundo es una actividad gozosa pero siempre inacabada, que confirma la imposibilidad de conocer la totalidad del mundo.
Cualquier descripción solicita habitualmente del lector competencia léxica; estas de Atlas inscriben en un mismo escenario el saber de las palabras y el saber sobre las cosas. Si el portador de la mirada está ciego, el sistema descriptivo se complejiza, de manera que la habilidad retórica del escritor compensa lo que está fuera del alcance de la percepción:
“Antiguas sombras generosas, no quieren que yo perciba a Irlanda o que agradablemente la perciba de un modo histórico. (Pág. 406)
“Esas vastas sombras se interponen entre lo mucho que recuerdo y lo poco que pude percibir en dos o tres días poblados, como todos, de circunstancias.” (Pág. 406)
“En la vigilia estoy siempre en el centro de una vaga neblina luminosa de tinte gris o azul; veo en los sueños o converso con muertos, sin que ninguna de esas dos cosas me asombre” (Pág. 428)
Entonces la ceguera desafía a la palabra que suplanta la imagen visual por otros sentidos, como en “El viaje en globo” o en “Mi último tigre”:
“El ocioso viento (…) nos acariciaba la frente, la nuca o las mejillas.” (Pág. 414)
“…llegué a ese tigre, cuya lengua lamió mi cara, cuya garra indiferente o cariñosa se demoró en mi cabeza, y que, a diferencia de sus precursores, olía y pesaba.” (Pág. 424)
En “Staubbach”: “El gran rumor del agua vertical y pesada que se desmorona desde muy alto… el ruido constante acabó por ser el silencio” (Pág. 445)
Así es como, entre el público que presencia una representación teatral en el Epidauro, el observador ciego registra “las dos músicas, la de los instrumentos y la de las palabras, suyo sentido me era vedado, pero no su antigua pasión.” (Pág. 422)
Recorriendo la retórica elaborada para sustituir la imagen visual, encontramos también lugares que son recuerdos, como Lugano, que es “una mañana fría de 1918” durante la que su padre y él leen la noticia de la paz mundial (Pág. 423). O bien lugares que son ideas: “Cartago es el ejemplo más evidente de una cultura calumniada” (Pág. 408) Como extremo de abstracción de lo concreto podemos ejemplificar con el amable microtexto titulado “La brioche” del que cito lo más sustancioso:
“Yo, personalmente, he observado que no hay cosa que no propenda a ser su arquetipo y a veces lo es. Basta estar enamorado para pensar que el otro, o la otra, es ya su arquetipo. María Kodama adquirió en la panadería Aux Brioche de la Lune esta gran brioche y me dijo, al traérmela al hotel, que era el Arquetipo. Inmediatamente comprendí que tenía razón.” (Pág. 420).
Sin pretender agotar el repertorio de figuras, es necesario focalizar las metáforas, metonimias, prosopopeyas, generalizaciones que, destacándose en cada texto, construyen una sintaxis de definición[11] marcando el atributo fundamental de distintas ciudades:
“…Venecia es un crepúsculo delicado y eterno…” (pág. 410)
“…Grecia, donde todo ha empezado.”(pág. 417)
“Irlanda…es un país de gente esencialmente buena, naturalmente cristiana, arrebatados por la curiosa pasión de ser incesantemente irlandeses.” (Pág. 406)
“De todas las ciudades del planeta… Ginebra me parece la más propicia a la felicidad” (Pág. 418)
Colonia de Sacramento: “Por aquí también anduvo la guerra”. (Pág. 446)
En cuanto a las elecciones técnicas para desarrollar estas descripciones, pongamos por caso la caracterización de Grecia antes citada, que se complementa con otro texto titulado “El principio” (pág. 413). Aquí, para describir este país, se construye una alegoría: “dos griegos están conversando”, no importan sus nombres. El diálogo está narrativizado: “están de acuerdo en una sola cosa; saben que la discusión es el no imposible camino para llegar a una verdad”. El narrador comenta que “esta conversación… es el hecho capital de la Historia”. Observamos la falta de marcas de narratividad: no ocurre otra cosa que el diálogo mismo, los personajes no hacen más que pensar e intercambiar ideas, el tiempo verbal está instalado en un presente continuo. De lo que se concluye que, para Borges, Grecia es el lugar donde se ha pensado el mundo.
Por supuesto que el autor no se priva del recurso típico de la descripción, de raigambre clásica: la enumeración, cuya ocurrencia más notable es el catálogo que despliega en Venecia (pág. 410), que consta de 28 términos sucesivos. Cito el comienzo del despliegue sinecdótico:
“Los peñascos, los ríos que tienen su cuna en las cumbres, la fusión de las aguas de esos ríos con los del mar Adriático, los azahares o las fatalidades de la historia y de la geología, la resaca, la arena, la formación gradual de las islas, la cercanía de Grecia, los peces, las migraciones de las gentes…”, y sigue.
Mi intención no es ahora agotar el análisis que debería abordar los modalizadores, la intertextualidad, la legibilidad, y otros aspectos[12]. Sin embargo, quisiera avanzar sobre otras dos cuestiones.

En primer lugar, no todos los microtextos en prosa de Atlas pueden categorizarse con precisión como descriptivos. De hecho varios de ellos presentan fuertes marcas de narratividad, y el que cierra el libro responde al canon del cuento. Pero también el corpus incluye relatos de sueños que conservan la sucesividad temporal aunque sin la lógica racional de causa-efecto. En segundo lugar, cabría inscribir estas prosas en la categoría de la minificción, aun considerando que refieren a lugares, objetos y personas de existencia verificable en la realidad.

Para considerar la primera cuestión, me interesa explorar la construcción, en especial la organización de los contenidos. En este sentido es posible identificar como cuento únicamente al texto que cierra el libro, que voy a traicionar sintetizándolo.
“De la salvación por las obras” (448) transcurre en Japón. Durante una reunión de dioses, uno de ellos expresa su preocupación porque los hombres han imaginado un arma de destrucción total. Antes de que la fabriquen, se propone borrar a los hombres. Pero otra divinidad apunta que los hombres también han creado el haikú y, para ilustrar, entona uno. Los dioses quedan admirados y el haikú salva a la humanidad.
Elogio de la cultura oriental, de la brevedad, de la elaboración poética y el arte construido por palabras, de la búsqueda de perfección, este microcuento, en una página de ficción narrativa, resuelve la noticia del lugar visitado por el viajero Borges con una referencia al pie: “Izumo, 27 de abril de 1984”. El encadenamiento lógico se cumple de la siguiente manera:
creación negativa/destrucción/construcción positiva/salvación.
Este cuento de autor establece una relación transtextual tanto con el cuento tradicional y los mitos que revelan sentidos culturales de los pueblos, como con el discurso teológico reformista en el título:”De la salvación por las obras”.
Por otro lado, hay varios relatos de sueños: “Un sueño en Alemania”, “Una pesadilla”, “Atenas”, “1983”. En ellos la sucesión de hechos, justamente por la representación del funcionamiento onírico, se asienta en el transcurso temporal y en la circunstancia de estar soñando. La lógica causal está escamoteada. Por ejemplo, en “Atenas” (417), Borges sueña que busca distintos datos en la Enciclopedia Británica pero cuando halla el artículo correspondiente, la información está incompleta. Sin transición explícita, de la biblioteca pasa a jugar al ajedrez con su padre frente a un público. Pero su padre también es en el sueño el Falso Artajerjes, descubierto por una de sus mujeres y asesinado mientras dormía. El texto clausura con la reflexión que provoca el despertar.
En cuanto al predominio en Atlas de las descripciones autónomas, es notable en los ejemplares correspondientes la articulación de los componentes narrativos respecto de los descriptivos[13]. Encuentro dos ejemplos de esta forma de organización: “Graves en Deyá” (427) y “Laprida 1214” (441), que de forma conmovedora muestran a dos personajes en el momento supremo de enfrentarse con la muerte.
En el primero, hay dos visitas a Robert Graves, una en 1981 y otra en 1982, que denuncian su deterioro inexorable, y un enunciado profético:
“…mientras dicto estas líneas, acaso mientras lees estas líneas, Robert Graves, ya fuera del tiempo y de los guarismos del tiempo, está muriéndose en Mallorca”.
El segundo desarrolla una serie de atributos de Xul Solar: particularidades físicas, ascendencia, intereses, ideas, filiaciones artísticas, insólitos productos de su creación reveladores de su extrema originalidad, atrevida y excéntrica. La enumeración cierra con la dolorosa anécdota de la muerte:
“Le dijo a su mujer que mientras ella le tuviera la mano, él no se moriría.
Al cabo de una noche, ella tuvo que dejarlo un instante, y cuando volvió, Xul se había muerto”.
Esta célula narrativa funciona, a mi entender, como un atributo más del personaje, en tanto revela su singularidad hasta en la forma de morir. Rubrica la reflexión final:
“Todo hombre memorable corre el albur de ser amonedado en anécdotas: yo ayudo ahora que ese inevitable destino se cumpla”.
También curiosamente La Jonction cierra con la anécdota de la muerte de la abuela materna de Borges que, rodeada de la familia en su último suspiro pide: “…Déjenme morir tranquila y después (pronuncia) la mala palabra que, por primera y última vez, oí de su boca”.
También pueden leerse atributos en otras acciones, como en “El desierto” (443), texto de 7 líneas que da cuenta de la extrema mutabilidad de este paisaje con mucho humor: “A unos trescientos o cuatrocientos metros de la Pirámide me incliné, tomé un puñado de arena, lo dejé caer silenciosamente un poco más lejos y dije en voz baja: Estoy modificando el Sahara”.
En otros textos, el contenido se organiza de manera que la sola mención del lugar activa un juego de sincronía y diacronía. Es el caso de “La cortada de Bollini” (Pág. 411):
“Contemporáneos del revólver, del rifle y de las misteriosas armas atómicas, contemporáneos de las vastas guerras mundiales, de la guerra del Vietnam y de la del Líbano, sentimos la nostalgia de las modestas y secretas peleas que se dieron aquí hacia mil ochocientos noventa y tantos a unos pasos del Hospital Rivadavia. La zona entre los fondos del cementerio y el amarillo paredón de la cárcel se llamó alguna vez la Tierra del Fuego; la gente de aquel arrabal elegía (nos cuentan) esta cortada para los duelos a cuchillo. Esto habrá ocurrido una sola vez y luego se diría que fueron muchas. No había testigos, salvo, quizá, algún vigilante curioso que observaría y apreciaría las idas y venidas de los aceros. Un poncho haría de escudo en el brazo izquierdo; el puñal buscaría el vientre o el pecho del otro; si los duelistas eran diestros la contienda podría durar mucho tiempo.
“Sea lo que fuere, es grato estar en esta casa, de noche, bajo los altos cielos rasos y saber que afuera están las casas bajas que aun nos quedan, los hoy ausentes conventillos y corralones y las tal vez apócrifas sombras de esa pobre mitología.”

Podemos observar aquí la reescritura de narraciones escuchadas de otros, pero también ostentación de saberes (“se llamó alguna vez Tierra del Fuego”) seriación metonímica (“esto habrá ocurrido una sola vez y luego se diría que fueron muchas”), la organización por saltos de plano temporal (“contemporáneos de las vastas guerras mundiales, de la guerra del Vietnam”, “hacia mil ochocientos noventa”, “ es grato estar en esta casa”) , la modalización hipotética ( “algún vigilante curioso que observaría”) y una clasura evaluativa (“esa pobre mitología”). Este sistema descriptivo incluye componentes narrativos: un duelo a cuchillo que vale por todos los duelos, que no es escena, sino panorama en diacronía. Por lo tanto podríamos considerar a este texto representativo de la cultura extinguida del suburbio y el culto al coraje. Si seguimos a Sarlo (2003)[14], este texto formaría parte del diseño de la topología imaginaria con la que Borges se construye a sí mismo como personaje en “las orillas”. Cuando el autor coloca la cortada de Bollini en pie de igualdad con estampas de lugares emblemáticos de los continentes “del lado de allá” (Atenas, Madrid, Estambul, Izumo, etc.), él mismo se sitúa en tracción entre las dos orillas, entre lo nacional y lo universal.

De esta manera la organización de los contenidos en Atlas puede revelar claves de una compleja construcción en la que la lógica causal del cuento, que privilegia las acciones y secundariza los atributos, es desplazada por atributos y circunstancias que subordinan a la narración (se actúa por lo que se es, se es donde se está). Además, así logra subrayar la subjetividad y el artificio, la mediación de la escritura entre el objeto descrito y el lector[15].

Y ahora ingreso a la segunda cuestión que anuncié: las fronteras de la ficción.
Si para Saer la biografía es un género que pone en tensión el concepto de ficción, cuanto más (podemos decir nosotros) el diario de viajes, la instantánea, la anécdota, la descripción de personas, objetos y lugares verificables en el mundo real. Cierto es que esa verificación no es garantía de no ficción. La subjetividad de la mirada ya constituye una distorsión y sabemos que ningún entramado de palabras es absolutamente neutral. Así como la imagen del objeto no es el objeto, tampoco la descripción del objeto lo es. Asociada a la enciclopedia y a la construcción de la ilusión de realidad, la veracidad de una descripción es, como afirma Hamon, un supuesto retórico. Y dentro de una descripción con un referente identificable en el mundo real, todo aquel enunciado que no ingresa el terreno de lo verificable no necesariamente ingresa en la ficción, pero puede valerse de sus recursos para explorar la realidad y trascenderla. El cruce de lo empírico con lo imaginario es lo que produce la plurisignificación, la trascendencia del objeto, sus sentidos simbólicos.
Juan José Saer en su ensayo “El concepto de ficción” [16] afirma sobre Borges en particular, que “…no reivindica ni lo falso ni lo verdadero como opuestos que se excluyen, sino como conceptos problemáticos que encarnan la principal razón de ser de la ficción. Si llama Ficciones a uno de sus libros fundamentales, no lo hace con el fin de exaltar lo falso a expensas de lo verdadero, sino con el de sugerir que la ficción es el medio más apropiado para tratar sus relaciones complejas”[17].
En particular, George Steiner (1971, 2000)[18] observa que la “fantástica erudición” de Borges es “crucial en su forma de experimentar la realidad”.Y allí reside la genialidad, en que sus ficciones logran configurar “una visión del mundo fantásticamente personal” dice Steiner y continúa: “Borges es en el fondo un conservador de museo, un coleccionista de detalles sin importancia, un compilador de las viejas verdades y las conjeturas vanas que se acumulan en la buhardilla de la historia”.
También digamos que desde el paratexto y en las frases iniciales de varias prosas de Atlas, se anticipa que el enunciado se ubicará bajo una dominante descriptiva, lo que ya está proponiendo un pacto de lectura: el lector es interpelado por la descripción del paseante, del viajero, y esto establece un horizonte de expectativa acerca de una selección referencial del mundo real, y de posibles exclusiones.
“El tótem” (404) en la estación de Retiro más apartada implica un esfuerzo de reconstrucción a través de la palabra, que debe traducir la subjetividad de la mirada. Así, el objeto donado por el gobierno de Canadá está aquí y ahora desarraigado de su territorio habitual, sin rituales, ni acólitos, ni sacrificios: “nuestra imaginación se complace con la idea de un tótem en el destierro”. Es aquí donde el cruce de lo empírico con lo imaginario traslada el objeto al terreno de lo simbólico [19] y entonces el tótem pasa a ser metonimia de una cultura.
Pero a lo largo de Atlas la materia del tejido descriptivo no se agota en lo empírico y lo imaginario.
Veamos el texto titulado “Madrid, julio de 1982” (440). Aquí hay anécdota: una quemadura que obliga a Borges al reposo durante varios días en su cuarto de hotel. Observemos el registro de la percepción:
“Mi pie me queda un poco lejos y me manda noticias, que se parecen al dolor y no son el dolor”.
Los contenidos emotivos se exhiben en el anticipo de que cada uno de estos días “tendrá su peculiar sabor de melancolía, de alegría, de exaltación, de tedio o de pasión” y también: “Quizá esta noche sea terrible”.
Se suman los mecanismos del recuerdo: “En la memoria el dudoso tiempo de la estadía será una sola imagen”.
Entonces la escritura reclama a Borges indefectiblemente el dato de su enciclopedia: “…el Ulyses de Joyce cifra las largas singladuras de la Odisea en un solo día de Dublín, deliberadamente trivial”. De esta manera el autor justifica el registro de un acontecimiento menor de su vida de viajero y le otorga una dimensión simbólica.
Desde una visión más profunda y abarcadora, la dra. Graciela Tomassini (Universidad de Rosario, Argentina) en su reciente conferencia “Naturalezas vivas. Retórica de la descripción en la ficción brevísima”[20] ve a la descripción como “reinvención de la realidad troquelada por una mirada desautomatizadora”. También destaca “el efecto retórico: la mirada introduce el factor tiempo, y sugiere una historia en potencia. Porque en la minificción siempre hay elipsis, y en ese hueco a veces suele cifrarse la mirada que reconoce, o transmuta, o encripta una historia culturalmente compartida, supuesta” [21]. Orientados por esta observación, en muchos textos de Atlas podemos intuir la vibración de relatos omitidos o apenas mencionados: las mitologías perdidas del tótem extranjero o el “modo histórico” en que Irlanda es percibida. También los países fantasmas que circulan por Turquía sugieren pasadas crueldades innombrables; los duelos en Bollini, historias de malevos singulares. Y los monumentos cristalizan los episodios luminosos del personaje homenajeado, así como las islas del Tigre silencian el misterio final de sus suicidas.

En conclusión, la limitación de la ceguera no es obstáculo sino disparador. Cuando Borges elige el envase descriptivo, esta opción lo posiciona entre dos desafíos más decisivos: por un lado, transmitir la convulsión emotiva provocada por la riqueza inasible del mundo (esa riqueza de la que selecciona pero también excluye) y, por otro, dar cuenta de los propios saberes que lo interpelan continuamente frente a cada fenómeno. La articulación entre lo ficticio y lo verificable es aleatoria. La epifanía consiste más que en la revelación del sentido de ciertas cosas del mundo, en descubrir cómo se vinculan distintas piezas del mundo real con sus propios mundos imaginarios. Y al seleccionar de todas las formas posibles la prosa brevísima, está apuntando a la intensidad, a la provocación del asombro, a la cuidadosa focalización del detalle que se basta a sí mismo porque está sostenido por la profundidad de sus evocaciones. Si, como reafirma Steiner, “toda literatura es una construcción del lenguaje”, los textos mínimos[22] potencian la energía creativa hasta cuando recrean un fragmento de la realidad. Cuando el arquitecto es Borges, aun en pocas líneas ese fragmento de realidad recreado con palabras será apenas un punto de partida para proyectarnos, como en toda su obra, hacia otros mundos posibles y para acercarnos a la totalidad inabarcable del universo[23].



[1] Es necesario mencionar a la dra. Laura Pollastri que, desde la Universidad de Comahue, ha abordado en distintos trabajos la relación de Borges con el microrrelato. El último hasta la fecha: “El microrrelato en la literatura argentina: el magisterio Borgiano” (Mar del Plata, 2008).
[2] David Lagmanovich en su estudio teórico Microrrelatos (Buenos Aires-Tucumán, Cuadernos de Norte y Sur, 2003) señala como rasgo fundamental de tal género la narratividad. La evolución de la discusión sobre el género ha justificado la consideración de un campo genérico más inclusivo: el de la minificción, término que admite tanto la narración como la descripción, además de otras posibilidades, atendiendo a la naturaleza híbrida de muchos ejemplares textuales que responden a la estética de la ficción brevísima. Actualmente se reserva entonces el término microrrelato para las minificciones que presentan marcas de narratividad, por medio de las cuales puede reconstruirse una secuencia narrativa básica: una situación inicial, al menos una complicación y una resolución. Me aparto de la bitácora de D. L. (reservada a los textos de Borges explícitamente narrativos) cuando tomo los textos descriptivos de Atla que en ella no están contemplados.
[3] Dentro del campo de la investigación sobre la minificción en relación con el relato de viaje cabe mencionar la exploración de Stella Maris Colombo (Universidad de Rosario) sobre Periplo de Juan Fillol, en su ponencia para el Congreso Internacional de Minificción 2006 en Suiza y en Juan Filloy : libertad de palabra. Textos críticos y antología. Santa Fe: Fundación Ross, 2000.
[4] Sylvia Molloy analiza la relación entre los textos y las imágenes de Atlas en uno de los ensayos que integran la reedición de 1999 de Las letras de Borges (ed. Beatriz Viterbo).
[5] En Adam, Jean Michel. Les textes: types et prototypes, París, Nathan, 1991 y, para revisar el lugar de la descripción en un panorama de tipologías textuales: Ciapuscio, Guiomar. Tipos textuales. Buenos Aires, Publicaciones de la U.B.A, 1994.
[6] Hamon, Philippe: Introducción al análisis de lo descriptivo. Buenos Aires, Edicial, 1991. Traducción de Nicolás Bratosevich.
[7] Citado por Hamon, op. cit.
[8] Genette, G. Figures III. París, Seuil, 1972.
[9] La fuente sigue siendo Hamon.
[10] En el terreno de la minificción, la exploración de los microtextos descriptivos constituye una corriente teórica en la cual se inscriben valiosos trabajos como “Minificción e imagen: la descripción gana la partida”, de la dra. Francisca Noguerol, Universidad de Salamanca (2006). Allí se considera a las greguererías, las estampas y los bestiarios como portadores de una iluminación narrativa que los emparienta con los microrrelatos. Más adelante se menciona una conferencia reciente de la dra. Graciela Tomassini.
[11] Definiciones poéticas que recuerdan los procedimientos de condensación en las greguerías de Gómez de la Serna.
[12] Hamon (op. cit.) propone un recorrido de análisis de lo descriptivo: 1) el sistema demarcativo (señales introductorias, concluyentes y autorreferenciales; 2) modos de organización interna de los sistemas descriptivos (cantidad, exhaustividad, homogeneidad, analogías, comparaciones, metáforas o metonimias hiladas, ritmo etc., la modalización); 3) la función que cumple la descripción y sus efectos (función de foco, efecto de saber, apelación a ciertas competencias, presuposiciones); 4) distribución de lo descriptivo (si el dominante es descriptivo o no descriptivo, por ejemplo); 5) sistemas descriptivos metalingüísticos (si se describe lenguaje con lenguaje, por ej.); 6) los sistemas descriptivos de retranscripción (descripción de un cuadro, de música). Según Hamon, la descripción museo es la que se presenta como suma saberes, como una enciclopedia, engarzando la cultura erudita con la cultura más general.
[13] Bratosevich, Nicolás: “Sobre sintaxis estructural de contenidos narrativos: cuento, relato, estampa (de Juan Manuel a Juan Rulfo)”, en Métodos de análisis literario aplicados a textos hispánicos. Buenos Aires, Hachette, 1980. Pág. 165.
Bratosevich, (siguiendo a Todorov en “Les transformations narratives”, Poetique de la prose, París, 1971)
distingue cuento, relato y estampa. Estas subcategorías denominarían a tres formas diferentes de organizar los contenidos narrativos, más allá de lo lingüístico. En sus palabras:
“… podríamos discernir el relato (proceso de simple encadenamiento temporal), del cuento (un relato que incluye un conflicto dinámico: que posee por tanto, por lo menos, un predicado verbal de modificación en el nivel más general de la acción), y de la estampa (estructurada en su nivel más abarcador, sobre la base de predicados atributivos)”. Los textos canónicos de estas categorías propuestos serían para cuento, El Exemplo XXX del mancebo que casó con mujer brava, en el libro El Conde lucanor, del Infante Don Juan Manuel; para estampa “Macario” de J. Rulfo y para relato “Los novios” de H. Conti.
[14] Sarlo, Beatriz. Borges, un escritor en las orillas. Buenos Aires, Seix Barral, 2003.
[15] Dice Hamon (op. cit.): Toda descripción supone un sistema narrativo, por elíptico y perturbado que sea, aunque solo sea porque la temporalidad y el orden de la lectura imponen a todo enunciado una orientación y una dimensión transformacional implícita.
[16] Saer, Juan José: El concepto de ficción. Buenos Aires, Espasa Calpe, 1997.
[17] Op. cit., pág. 15.
[18] Steiner, George. Extraterritorial. Ensayos sobre la literatura y la revolución del lenguaje. Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 2000.
[19] Dice Hamon: “… descripción ambulatoria, discurso de recorrida que a menudo no es otra cosa que una recorrida de discursos, de segmentos antropológicos o enciclopédicos que se copian, una sucesión de cuadros descriptivos yuxtapuestos y asumidos por un mismo personaje en movimiento (viajero, paseante, turista), procedimiento de introducción y de enhebrado de descripciones privilegiado tanto por la pedagogía como por la picaresca.” (op. cit.)
[20] Conferencia pronunciada en el Congreso Internacional 2008 sobre el género, organizado por la Universidad de Comahue (Argentina, Neuquén). el texto está disponible en Cuento en red. Revista electrónica de teoría de la ficción breve. Universidad metropolitana de Xochimilco. (nº 19, Primavera de 2009). http://cuentoenred.xoc.uam.mx/
Próximamente en las actas del Congreso, en prensa.
[21] Así resume su desarrollo en el que retoma “dos figuras típicas de la descripción. En primer lugar, la evidentia, enargeia o hipotiposis, descripción vívida que explota la capacidad representativa del lenguaje para crear en la imaginación del lector una ilusión perceptiva. Segundo, la écfrasis, para muchos, indiscernible de la primera, pero específicamente vinculada con la operación metasemiótica de traducir en palabras un texto pictórico, y que constituye un género de larga tradición.”
[22] Steiner recuerda que Borges ha declarado que al volverse ciego se vio obligado a escribir de memoria, de una sola vez, por lo tanto tiene que dedicarse exclusivamente al relato breve. (op. cit. pág. 54)
[23] Después de varios años de trabajar en el área de la didáctica de la minificción, y cumpliendo con lo prometido en el abstract enviado a la comisión evaluadora de este Encuentro Internacional en Rosario 2009, aconsejo de Atlas varios textos para trabajar en el aula de nivel medio: ver páginas 404, 411 , 414 , 417, 420 , 421 ,431 , 432 ,436 , 440 ,441 ,443 , 448. De la focalización en aspectos relevantes de su construcción pueden surgir propuestas de escritura muy aprovechables. Su lectura puede resultar una puerta de entrada a los mundos de Borges.
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