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Bellos y extraños de Federico Spoliansky

El anonimato de los elefantes, de un viejo pintor, de una cachetada, ha sido una vida de íconos sin dios. Así de anónima apareció su mirada bajo la lámpara de querosén, los campos de girasol en las patillas, la expresión de tristeza irreparable, la infinita paciencia.


No se mueve Troya en mi libro, no hay barco a la deriva porque veo el escalón que me sube al tren, no me hagan esperar, tengo ganas de mentir.


Trazo recorridos: la derecha es el camino de mis dedos y en las piernas puestas una sobre la otra está América, el continente del que no hablo.


Un beso dividido en ocho versos es definitivo, no hay retroceso, es un beso escrito, marca el paso un timonel. No fue sólo un beso dividido el que no retrocedió, no retrocedió el hastío en la selva ecuatorial, tampoco una estampida de tortugas bajo el sol.


Si el dato es un pantano, salta la rana. Si el vestido tiene cremallera cae la cortina del garaje, el mecánico sale detrás de la mujer, no ha sido una emboscada, se baja la cremallera.


El infinitivo escribir me ha traído problemas. Ocupé tres días de febrero repitiéndolo en voz alta, queriéndole doblar la punta para que dejara de ser infinitivo. Un infinitivo tiene algo de cosa militar, pisan los soldados, el sonido busca una silla para sentarse detrás del viento. Sólo hay música en el infinitivo ser cantante.







FEDERICO SPOLIANSKY. Argentina. 1970.

MA in Filmmaking, The London Film School & London Metropolitan University, Inglaterra. Licenciado en Psicología, Universidad de Buenos Aires. Diploma de Idoneidad Musical, Universidad Católica Argentina.
Publicó Duda Patrón (Poemas & Microrelatos, Editorial Alción, 2010), El Agujero (Cuentos, Florida Blanca, 1995).
Publicó poemas y cuentos en revistas y diarios de Argentina, España, Irlanda, Escocia, Inglaterra y USA. Recibió el Primer Premio Nacional Iniciación de Poesía, Ministerio de Cultura de la Nación (Bienio 1992-1993), el Primer Premio del XVII Concurso de Cuento de la Municipalidad de Puerto Madryn (con el Subsidio del Fondo Nacional de las Artes, 1994). Recibió premios por su cortometraje C´est Tout. Es Research Assistant del largometraje Tango Macbeth, escrito y dirigido por Nadine Patterson, Harmony Image Productions.
Destina una sección de su blog http://federicospoliansky.com/microficcion/ a la difusión de la microficción.

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Presentación del Libro Cien Fictimínimos

El día 8 de Febrero, en el Palacio de las Bellas Artes de México, un referente de la cultura del país, se presentó el libro "Cien fictimínimos, Micrirrelaratario de Ficticia" que es una muestra mínima y de gran calidad, de los textos que en 10 años de vida del Taller de Minificción del portal se han realizado. En el enlace del título una crónica realizada por el Dr. José Manuel Ortiz Soto, ficticiano y colaborador del blog Internacional Microcuentista.




Portada e invitación






El podium:



Ricardo Arnaldo Robles, Lucía Díaz, Rubén Pesquera, Alfonso Pedraza, Amelie Oliz, Raúl José Santos.





Varios de los Autores:


Rubén García, Eréndira Herrera, Elizabeth Pérez, Alfonso Pedraza, Jorge Oropeza, Lucía Díaz, Ricardo Robles, Victor Antero, José Manuel Ortiz, Marcial Fernández, Rubén Pesquera, Amelie Olaiz,







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100 mujeres contra la violencia de género. Pía Barros (comp)

En un mundo donde ya a nadie espanta la feminización de la pobreza, donde la hambruna, las guerras, las migraciones, la desidia, la escasa voluntad política minimizan la problemática de género, nos planteamos la necesidad de enfrentar las diversas formas de la violencia desde la creatividad. Desde la escritura.
No fue difícil encontrar 100 escritoras que quisieran enfrentar el desafío de contar una historia en 150 palabras. Algunas se disculparon por su poca familiaridad con las formas brevísimas y otras, lamentablemente, llegaron después de la fecha límite de recepción. Esto demuestra que son varios cientos las escritoras de nuestro país y deja manifiesta otra forma de violencia de género: la invisibilización de la creatividad de mujeres (…)

(…) Agradezco desde ya la confianza y la ternura de creer en este pequeño libro, de ser en las otras que no somos a través de las palabras, de jugarse en estos microcuentos, en estas ráfagas de ficción súbita donde cada letra cuenta, y cuenta. Pía Barros
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Convocatoria: Minicuentos por la identidad II


Orgullosos de la enorme repercusión obtenida el año pasado, decidimos redoblar la apuesta y conmemorar el próximo Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia con una nueva creación colectiva denominada "Minicuentos por la Identidad II". Para este 24 de marzo volvemos a proponer a nuestros lectores escribir en un máximo de 600 caracteres un microrrelato relacionado directa o indirectamente con los hechos ocurridos durante la última dictadura militar argentina. Capital Intelectual y Macedonia Ediciones nos cedieron gentilmente algunos libros para sortear entre los participantes.

En el 2011 no sólo recibimos más de 165 textos desde distintos puntos del país y del exterior, sino que además los diarios Página 12 y Tiempo Argentino publicaron varios de ellos en suplementos diseñados especialmente para la ocasión. Los organizadores de Teatro por la Identidad también se entusiasmaron con la idea y reconocidos actores representaron algunas de las obras, que incluso posteriormente se editaron en papel. ¡Ojalá este año nos depare también muchas sorpresas!

Los interesados deberán enviar sus cuentos a contacto@cuentosymas.com.ar hasta el 30 de marzo inclusive. Podrán participar con más de un texto, siempre que incluyan su nombre, apellido, edad, lugar de residencia y dirección de e-mail. Todos los relatos serán publicados enwww.cuentosymas.com.ar y difundidos a través de nuestro departamento de prensa.

Cuentosymas es un espacio en Internet dedicado a la promoción de la lectura y la escritura de la narrativa breve hispanoamericana. El sitio, dirigido por el periodista Juan José Panno, alberga más de 5000 cuentos cortos, que se complementan con minibiografías y entrevistas a escritores, estudios teóricos sobre el microrrelato, y un apartado con todas las novedades sobre este género literario.

Se agradece la difusión de esta información.

…………………

Contacto:

Mónica Pano

contacto@cuentosymas.com.ar

www.cuentosymas.com.ar

www.facebook.com/cuentosymas

www.twitter.com/cuentosymas

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La Kasaka de Pedro Guillermo Jara


DIOS MEDIANTE
Todos los hombres de delantal blanco, son doctores
        Dios, compasivo y misericordioso, se materializa de delantal blanco al lado del paciente quien despierta sorprendido. Dios le pregunta:
        —¿Cómo te has sentido, hijo mío?
        Y el paciente responde:
        —Muy bien, doctor, muy bien...
        Y Dios desaparece.

TEMA DE COMPOSICIÓN
    —¿Qué es la hipocresía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
    —¿Qué es la hipocresía? ¿Y tú me lo preguntas? Hipocresía… eres tú.

DESORIENTACIÓN
Pongo en duda que esta brújula salve mi vida en esta selva: siempre marca el mismo rumbo.

EL MAGO FRUSTRADO
Frente a nadie realizo el truco de transformar el plomo en oro. Nadie me ve, nadie me cree.

A DISTANCIA
Una gitana en la plazuela Pedro de Valdivia se rasca la cabeza. Me ve a la distancia y adivina mi pensamiento: no tengo cigarros ni monedas.

DE TRÁMITE BREVE
Para J.B.
Vengo a tomar un café muy a la rápida; a fumar un cigarrillo muy a la rápida; darte un beso muy a la rápida; hacerte el amor muy a la rápida y marcharme muy a la rápida.

TABÚ II
A la larga, en suma, en resumen: después de 60 años de matrimonio he descubierto que estoy casado con mi suegra y mi suegra, ella, mi compañera de toda mi vida, ha estado casada con mi padre, yo.

GIRO
    El gallo crujió, cambió el viento. Nuestra veleta gira cuando llega el otoño.

LA MERA VERDAD
Te digo, hombre de poca fe, que los Yankees nunca llegaron a la luna. Ese paisaje que vimos en la televisión aquel día, fueron filmadas un mes antes en el Valle de la Luna del Desierto de Atacama. Créeme y serás salvo.


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El libro conmemorativo de 10 años del Taller de Ficticia




Por obra y gracia del Dios de Ficticia, Marcial Fernández quien dijo hágase y preséntense en el Palacio de Bellas Artes, sitio referente cultural de la ciudad y de todo México.

Los esperamos......

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Presentación de El viajero del tiempo de Alberto Chimal

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Actas de las III Jornadas Nacionales de Minificción (Rosario). Tomassini/Colombo (comp)

Tomassini, Graciela y Stella Maris Colombo, comps. La Minificción en español y en inglés: Actas de las III Jornadas Nacionales de Minificción. Rosario: UNR Editora/UCEL, 2011. (376 p.)

Este volumen ofrece a sus lectores un panorama representativo de las III Jornadas Nacionales de Minificción celebradas en Rosario, Argentina, en noviembre de 2009 -encuentro organizado por Graciela Tomassini, Stella Maris Colombo y Silvia Rivero- que nucleó a un extenso número de  creadores, estudiosos, docentes, traductores y lectores interesados en los desafíos que plantea la escritura minificcional.  Convocadas bajo el lema  “La minificción en español y en inglés”, dichas jornadas se distinguieron por ser  las primeras en su tipo investidas de carácter bilingüe.
La Primera Parte del volumen incluye una selección de las conferencias y comunicaciones presentadas durante las Jornadas. El amplio espectro temático de estos trabajos perfila algunas de las líneas que orientan la investigación actual sobre la minificción como escritura de nuestro tiempo. La aspiración de completar un mapa de las distintas configuraciones del género está representada por los estudios que exploran poéticas regionales y autoriales desde una variada gama de enfoques y metodologías. Un conjunto de estos trabajos considera de manera comparativa la significación cultural del género en dos umbrales de nuestra América: el Caribe Anglófono y la Patagonia. Otros  recogen la producción de conocimiento en el campo aún poco explorado de la minificción escrita en lengua inglesa, con acentos diversos que van desde los estudios culturales y el feminismo hasta las proyecciones pedagógicas del género. Un promisorio rubro dignamente representado en el presente volumen es el de los estudios sobre las particularidades de la traducción de textos brevísimos. También se encuentra representada la línea investigativa que  indaga en diferentes horizontes trazos de una genealogía de la minificción, abonando un territorio en el que abundan todavía las zonas inexploradas.
La Segunda Parte ofrece una muestra de los textos minificcionales leídos durante el evento por sus propios autores –procedentes de diversas regiones argentinas- más una selección de microrrelatos de David Lagmanovich, tomados del volumen que constituyó su última aportación al género, publicado poco antes de su lamentada partida.
La Tercera Parte contiene el texto de una entrevista realizada por Sandra Bianchi a Luisa Valenzuela, una de las más destacadas escritoras de microficción.
    Se incluye a continuación el índice del volumen. Para mayor información sobre distribución y venta, se ruega a los lectores interesados comunicarse con la sede de la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano. E-mail: publicaciones@ucel.edu.ar



ÍNDICE

III Jornadas Nacionales de Minificción: un puente intercultural
Graciela Tomassini y Stella Maris Colombo

PRIMERA PARTE
Reflexiones teórico-críticas.

El lector como constructor de universos minificcionales:
una Antología de Pueblos
María Alejandra Atadía

La minificción como territorio poético
Miriam Cairo

Microfiction in English and in Spanish: Some Theoretical Approaches.
An Account on Defamiliarisation and Frames
María C. Cané Loza y Carina Queirolo

Walking along the Interstices of Identity in Laura Hirneisen’s «Name»
Virginia G. Cattolica

Giovanni Papini: un antecedente desprestigiado
Stella Maris Colombo

Contra viento y marea. Acerca de Caballo de proa, número dedicado
al microrrelato patagónico chileno
Gabriela Espinosa

Una mirada a la obra minificcional de Raymond Federman:
Problemas de su traducción al español
Laura Fechenbach y Juan Ignacio Luque

A Shot of Fiction: Brevity with a Long Lasting Effect
Mercedes Fernández Beschtedt

De fabuleros y vivitantes: tradiciendo el «Introito» al Teatro de Cuentos
Sebastián Mancuso y Javier Gómez

Minificción en la obra de Borges. Una incursión en Atlas
Silvia Martínez Carranza de Delucchi

Fantasmagorías urbanas: escribir la Patagonia en microrrelatos
Silvia Mellado

Tucumán en microrrelatos
Ana María Mopty de Kiorcheff

Plumas microscópicas: Patagonia norte y minificción
Laura Alejandra Nuñez

Microfiction as Cognitive Mapping: a Reading of the Caribbean.
María Alejandra Olivares

Reflexión y enmascaramiento discursivo en textos de
Augusto Monterroso: ecos y proyecciones
Ana María Paruolo

Intertextuality in Sudden Fiction
Adriana Podestá y Elena Zárate

Palabras entre el principio y el confín: el microrrelato entre
la Patagonia y el Caribe anglófono
Laura Pollastri

Twitter Fiction: Social Networking and Microfiction in 140 Characters
Carla Raguseo

In your Face: Representations and Use of Language in Microfiction
Silvia Rivero

James Thurber, un norteamericano como la gente
Miroslav Scheuba

Escrituras privadas. Un hilo secreto en la trama de la minificción
Graciela Tomassini

Buried Stories, Submerged Minifictions
María Bernarda Torres

Critical Thinking in a Flash: a Case Study of an EFL University Course
Magdalena Zinkgräf y Paola Formiga

SEGUNDA PARTE
La minificción en sus textos

Mariángeles Abelli Bonardi (Neuquén)
Alejandro Bentivoglio (Buenos Aires)
Sandra Bianchi (Buenos Aires)
Raúl Brasca (Buenos Aires)
Mónica Cazón (Tucumán)
Antonio Cruz (Santiago del Estero)
Federico Demarchi (Santa Fe)
Julio Ricardo Estefan (Tucumán)
Sergio Francisci (Santa Fe)
Celeste Galiano (Santa Fe)
Martín Gardella (Buenos Aires)
Sergio Gaut vel Hartman (Buenos Aires)
María Eugenia Godoy (Tucumán)
Eduardo Gotthelf (Río Negro)
Liliana Guaragno (Buenos Aires)
Corina Herrero Miranda (Santa Fe)
Leandro Hidalgo (Mendoza)
David Lagmanovich (Tucumán)
María Rosa Lojo (Buenos Aires)
Jorge Ariel Madrazo (Buenos Aires)
Eugenio Mandrini (Buenos Aires)
Silvia Mellado (Neuquén)
Ana María Mopty de Kiorcheff (Tucumán)
Ildiko Nassr (Jujuy)
Laura Nicastro (Buenos Aires)
Gloria Pampillo (Buenos Aires)
Ana María Paruolo (Buenos Aires)
Roberto Perinelli (Buenos Aires)
Estela Porta (Tucumán)
Rogelio Ramos Signes (Tucumán)
Roberto Enrique Rocca (Buenos Aires)
Juan Romagnoli (Buenos Aires)
Orlando Romano (Tucumán)
Marcela Ángela Ruiz (Santa Fe)
Miroslav Scheuba (Buenos Aires)
Ernesto A.Solari (Buenos Aires)
Fabián Vique (Buenos Aires)
Silvina Vital (Santa Fe)

TERCERA PARTE
Los juegos peligrosos.
Una conversación con Luisa Valenzuela sobre microficción, lenguaje y creación.
Entrevista de Sandra Bianchi
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Breve manual (ampliado) para reconocer minicuentos. Libro electrónico

http://www.bib.usb.ve/Violeta%20Rojo.pdf
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Reseñas a los libros 3×4 microficções de Editora Multifoco


Para leer las reseñas ir a http://www.editoramultifoco.com.br/tresporquatro/?page_id=401

Insólito - microalucinações, de Paulo Fodra:

1 – por Aléssio Esteves;

2 – por Leonardo Schabbach;

3 – por Celly Borges;
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Minúcias poéticas, de LMDIAS:

1 – por Jornal O Lince;
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Bonsais atômicos, de Denison Mendes:

1 – por Arth Silva;
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Tesselário, de Geraldo Lima:

1 – por Correio Brasiliente (Seção “Programe-se”);

2 – por Denison Mendes;

3 – por Nilto Maciel;
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Contos à queima-roupa, de Arth Silva:

1 – por Mayrant Gallo;

2 – por Martín Gardella (IM);

______________________________

Fractais, de Sílvio Vasconcellos:

1 – por Angela Schnoor;
___________________________

O olho da fechadura, de Angela Schnoor:

1 – por Eduardo Oliveira;
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A segunda sombra, de Carlos Barbosa:

1 – por Elieser Cesar;

2 – por Geraldo Lima;
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Nem mesmo os passarinhos tristes, de Mayrant Gallo:

1 – por Elieser Cesar;

2 – por Luciano Rodrigues Lima;

3 – por Lidiane Nunes (carta de uma leitora);

4 – por Carlos Ribeiro;

5 – por Revista OPA;

6 – por Fanny Ladeira;
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Prometo ser breve, de Wilson Gorj:

1 – por Fernando Scarpel;

2 – por Nilto Maciel;

3 – por Márcio Almeida;

4 – por Martín Gardella (IM).
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Tres inéditos y otros de Variaciones sobre el sueño de Chuang Tzu de Fabián Vique

De Variaciones sobre el sueño de Chuang Tzu:

Sueño recurrente del trasplantado cerebral
Duerme. Vienen pájaros. Picotean su cabeza. Se despierta liviano, sin preocupaciones mundanas. Levanta vuelo, picotea cabezas dormidas. Con los trocitos de cerebro construye un nido. Se acuesta agotadísimo (hacer un nido con trocitos de cerebro no es tarea sencilla). Se duerme. Vienen a visitarlo unos pajarracos. Se agarra la cabeza. Ladra.

Club de fans
Todas las chicas están enamoradas del cantante pero una de ellas debe hacer el sacrificio de fingir indiferencia para que el cantante siga componiendo las canciones que enamoran a todas las chicas.

De lejos dicen
Según el último informe (escueto por cierto) emitido por el telescopio Hubble, el Universo que nos alberga es esencialmente triste.

Pensamiento telepático transmitido por Lee Harvey Oswald a Jacqueline Kennedy, un mediodía de noviembre de 1963, en Dallas
Querida Jackie:
Estoy mirando a través de la ventana, esperando que pases con quien te dio la fama, el dinero y las galas que tanto ansiabas.
Ahí vienes, qué gestos eficientes usas para saludar a la multitud, se ve que has practicado.
Yo también he ensayado mucho lo mío, y no creo que falle.
¿Ves? ¡He dado en el blanco! Es la belleza de la precisión…
Ahora te veo tal como te imaginaba, reptando como una serpiente por la Lincoln Continental, en busca de una salvación.
Pero no temas, amada mía, no hay balas para ti. Esta imagen, que está en la mira de mi fusil y en el visor de una cámara, se repetirá infinitas veces. Esta imagen nos unirá secreta y eternamente.
Lo demás, como dijo el poeta, es silencio.

Elefantástica
Le pregunté a la señorita Imposible qué podía hacer para ganarme su amor o por lo menos la posibilidad de tomar una tarde un helado en la plaza del pueblo. Me dijo que si le llevaba cincuenta orejas de elefante, lo iba a pensar.
Mis amigos decían que se trataba de una maniobra dilatoria, pero yo era un hombre enamorado y al cabo de quince años de cacería, maté veinticinco elefantes y le llevé, en un camión, congeladas y en bolsas de consorcio, las cincuenta orejas de elefante.
Ella me abrió las puertas de su corazón y fuimos a la plaza del pueblo y tomamos dos helados. Yo de chocolate y dulce de leche, ella de banana split y ananá.
Entre cucharada y cucharada me contó que se postulaba para la concejalía por el Partido Intransigente y se casaría pronto.
Volví a la selva donde ya me sentía como en casa y contrabandeaba marfil. Un amigo me contó que efectivamente la señorita Imposible ganó la concejalía, y se casó con el señor afortunado, y fueron muy felices y comieron orejas de elefante.

Variaciones sobre el sueño de Chuang Tzu

2
Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Un coleccionista de mariposas vio volar el curioso ejemplar, tomó la red y la capturó muy fácilmente. Luego metió al lepidóptero en un libro. Días después, lo clavó en un cartón. Hoy en día, Chuang Tzu se exhibe en una vitrina del Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de Meng.

5
Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar, salió volando. La esposa le gritó ¡Cuidado Chuang! Demasiado tarde. Chuang Tzu se rompió la crisma contra el borde de la mesa de luz. El chiste le costó 14 puntos y el resto de la vida alimentándose a sopa de arroz con una pajita.
7
Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar no sabía qué clase de mariposa era y se puso a estudiar entomología. Así fue como China ganó un innecesario especialista en lepidópteros y se perdió un gran filósofo.

12
Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Una mariposa cualquiera, una mariposa anónima, arquetípica. Por eso es un error y un signo de omnipotencia pretender que una mariposa, cuando sueña con un hombre, sueñe con ser un hombre específico, sea este Chuang Tzu, Matusalén, Buda o el carnicero Enrique. Cuando una mariposa sueña que es un hombre sueña un hombre vacío de identidad, un hombre anónimo, arquetípico, abstracto. Para una mariposa no existe Chuang Tzu ni ningún otro hombre en particular. Para una mariposa todos los hombres son iguales.

15
Una mariposa soñó que era Chuang Tzu. Al despertar no sabía si era una mariposa que había soñado que era Chuang Tzu, o si era Chuang Tzu y estaba soñando que era una mariposa. A las otras mariposas el relato no les pareció extraordinario.

21
Chuang Tzu se murió. Al resucitar no sabía si era Chuang Tzu, que había vuelto a la vida, o si era una versión china de Jesucristo.

No todo es sueño el de los ojos cerrados
Me desperté y la casa era más alta y más vieja y no era la casa. Me desperté y un grupo de adolescentes contaba historias de terror alrededor de una fogata y yo era uno de los adolescentes y era uno de los personajes de una de las historias. Me desperté y unos médicos debatían sobre las condiciones del colon que examinaban y al parecer era el mío y yo era uno de los especialistas y emitía alegremente mis opiniones. Me desperté y todo estaba en orden, la pared naranja, la tele encendida, el reloj en la pared. Me desperté y viajaba en un tren que trepaba una montaña. Me desperté y estaba dormido, soñando.
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Inéditos:

En la necrópolis
Cuando vi mi nombre en la lápida, me dije: “qué curioso, un tipo con mi mismo nombre”. Cuando me acerqué y vi la foto, reflexioné: “qué curioso, un tipo con mi misma cara”. Cuando me dirigí a un sepulturero, le conté el hecho y con mi mejor gesto de suficiencia le comenté que seguramente la gente supersticiosa interpretaría esa clase de coincidencias como pruebas de vidas ultraterrenas o paralelas, el tipo siguió cavando como si no hubiese oído nada.

El Pozo de la Piedad
Hacia el lado Este del pueblo hay un cerro en cuya cima se hunde un pozo cuyo fondo sólo conocen quienes se han zambullido con la intención de no volver para contarlo. Lo llaman “El Pozo de la Piedad” y allende las fronteras abundan las leyendas sobre vidas subterráneas y ultraterrenas.
Pero aquí nadie cree en cosas raras: cuando vemos a alguien caminar hacia el pozo sabemos que se trata de un disconforme con su suerte, un desencantado, un abandonado de la gracia. La mayoría va en soledad, pero también suben parejas y hasta grupos familiares completos.
–¿Por qué lo llaman “Pozo de la Piedad”, mamá?
–No sé, hija, no sé.

Guerreros
El mar se enarca debajo de las barcas y vamos hacia delante. Alcanzamos las naves del enemigo, salto en alto y ¡a la carga Barracas! Arranca la batalla. Zumban las espadas y las bayonetas se alzan firmes, enhiestas. Gritamos, avanzamos, quebramos huesos, cortamos plumas, degollamos.
Después viene lo mejor: la noche, el fuego, las narraciones, las curaciones, los brindis con el vino del enemigo, los roces casuales, los abrazos, las caricias, el descanso en brazos del compañero.
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Largo adiós al microrrelato. Orlando Romano

En junio de 2006, durante la cena de cierre del Encuentro de Microficción en Buenos Aires, alguien me decía (orgulloso) que los microcuentistas éramos una raza distinta, porque todos éramos amigos y nos apreciábamos, cosa que no existía en otros géneros literarios. Esta persona tenía razón, y yo me sentí feliz de pertenecer.
El tiempo pasó (porque tiene esa costumbre), y el elenco de microrrelatistas creció hasta límites inimaginables. Hoy en día es difícil no encontrar a alguien que no escriba microficción. En Latinoamérica, semana a semana, mes a mes, se llevan a cabo todo tipo de congresos, mesas de lecturas, presentaciones de libros, concursos (absurdos en su mayoría) y muchos etcéteras. Yo quiero tener un millón de amigos, no se cansa de cantar Roberto Carlos. Sospecho que los microrrelatistas están muy cerca de cumplir con el mandato de la archiconocida canción.
¿Por qué ha pasado esto? Un fenómeno tan masivo quizás debería ser materia para psicólogos y sociólogos. ¿Por qué estas personas no escriben novelas o ensayos? Pienso, y tal vez me equivoco, que el cultor de textos brevísimos necesita (como el agua y el aire) de la aprobación permanente, de la palmada en la espalda, de los aplausos diarios (publican frenéticamente en blog, páginas web, redes sociales). El novelista, en cambio, es como un trapecista sin red, intenta su número sabiendo que puede caer y salir lastimado. Al microrrelatista, por su parte, me lo imagino vestido de payaso, sujeto por la cintura con cuerdas seguras, caminando por una cuerda floja que no representa el menor peligro (abajo sí está la red salvadora, por si fuese poco). Si no cae obtendrá los aplausos, y si resbala y se desmorona también.
Entonces, ¿cuál es el arte verdadero? Imagino la cara del trapecista sin red, viendo cómo el payaso se lleva los mayores aplausos. Él, que durante años entrenó tanto, se esforzó tanto, que ha tratado de imitar a los mejores, se sentirá indignado. Pero no puede manifestarle su malestar al dueño del circo, no puede compartir con nadie su sentimiento de injusticia, porque lo tomarán por soberbio, o por envidioso. Le quedan pocas cosas por hacer: bajar la cabeza y aceptar que se celebre la mediocridad de otro, disfrazarse él también de payaso, o abandonar el circo.
Dejemos descansar al trapecista y volvamos sobre los cultores de la brevedad extrema. Son cientos, son miles, siguen reproduciéndose como conejos (sin tener el encanto de Bugs Bunny). ¿Es arte aquello que puede ser llevado a cabo por tanta gente? Una pregunta que no sé o no quiero responderme. ¿Acaso el arte no implica un mínimo de dificultad para lograr algo bello o conmovedor? Yo lo entendía así, pero lo que pude observar a lo largo de estos últimos años es que todos los microrrelatos parecen ser buenos, porque se los aplaude en los congresos, porque reciben comentarios favorables en redes sociales, en blogs y páginas web. No sé si a alguien más le ocurrió lo mismo, pero algunas veces he sucumbido ante la presión que da la amistad, y tuve que tildar de excelente algún texto que me parecía horroroso. Me niego a hacerlo nuevamente, por respeto a lo que yo considero arte, y más aún por respeto a lo que yo considero amistad.
En mi primer libro de microrrelatos escribí que la creación de historias breves representaba para mí un juego, el juego más divertido, SERIO y apasionante de los que me había tocado participar en toda mi vida. Había leído y releído a los más grandes cultores del género, y soñaba con escribir historias así. Fue emocionante conocer en persona a Brasca, a Shua, a Lagmanovich, y disfrutar de su cercanía y amistad. Ídolos a imitar. Trabajadores de la palabra en estado puro. Ejemplos a seguir. Me recuerdo tirando cientos de textos a la basura. Me recuerdo en un café de la plaza Congreso, enojado conmigo por no poder encontrar un final mejor para un micro. Me recuerdo escribiendo cinco versiones distintas de un mismo tema, para finalmente desechar todas. No hubo juego más divertido, ni más complejo, ni más atrapante. Un juego en el que la única regla era exigirse al máximo para contar la mejor historia posible, la mejor de todos los tiempos (aún sabiendo que era imposible). Intentarlo. Hoy es un juego en el que la presencia de tantos participantes me marea y me aturde, donde las reglas no son claras (quizás no las hay), donde todos se creen Maradona con la diez en la espalda (y de hecho lo son). Un juego donde no hay exigencias de ningún tipo, donde no hace falta transpirar la camiseta, donde el triunfo (los aplausos) es seguro.
En unos años más, todo el planeta será el escenario de este juego. Estaremos rodeados de artistas-jugadores, todos dignos de respeto. ¿Habrá lectores para todos? ¿Se leerán entre ellos y con eso bastará? Desganado, aburrido, estoy al borde del campo (a no confundir aburrimiento con desprecio). Me convenzo, no sin cierto pesar, de que nadie notará la falta de un participante más. Entre bostezos, parto en busca de otro juego, uno donde las posibilidades de fracasar sean elevadas. Si voy a fracasar, que sea en busca de una causa grande, y rodeado de unos pocos pero verdaderos amigos. Quizás el arte verdadero tenga que ver con eso: elegir un camino difícil, enfrentar los obstáculos, y al final escuchar el aplauso sincero del artista obstinado y soñador que llevamos dentro. Éxito o fracaso no importan demasiado cuando se ha entregado todo.
Tomado de: http://orlandoromano.blogspot.com/
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El Cuento. Revista de imaginación en la red



Este sitio albergará, en lo posible, todas las minificciones que fueron seleccionadas y publicadas por Edmundo Valadés en su legendaria “El cuento, revista de imaginación”.
En cincuenta años de vida de la revista, lograron publicarse más de 140 números, cada uno de ellos, una verdadera antología. Los cuentos que incluía eran textos de todos los tiempos, nacionalidades y estilos. Intercalaba, como cerezas del pastel, en pequeños recuadros, minitextos adornados con una viñeta alusiva. Eran extractos de textos más largos o de libros, los cuales, estudiosos como Raúl Brasca, denominan actualmente “el fragmento resemantizado por un título” y otros, los que se escribieron como tales.
Los minitextos se indexaban separadamente y en dos bloques. La Caja de sorpresas y Del concurso.

http://minisdelcuento.wordpress.com/
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8ª OBB para despedir el 2011

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Bestiario. Rolando Ramiro Vázquez Mendoza


RATA
No hay ser más abominable que la rata. Parasitaria, escurridiza y oportunista, la rata es el cáncer del planeta y, muchas veces, el espíritu de los muertos inconformes, aquéllos que juegan a escondernos las cosas. Ha ocasionado serios daños demográficos en varios momentos de la historia por su capacidad patológica de cada uno de sus finos estambres. Se adapta fácilmente al nuevo ecosistema que se le imponga, desde pastizales solares hasta ríos metálicos. Este pequeño animal viaja sobre los espejos de cloacas donde mira con nostalgia el deseo de no ser discriminada por su otro complementario, que vive en las superficies civilizadas. La pobre rata tuvo el triste destino de dominar las entrañas de la tierra.

ZOMBI
¡Brains…!
Plants vs. Zombies

El zombi, carente de todo pensamiento racional, de cualquier forma profunda de abstracción, inmiscuido en una civilización bárbara ajena a la nuestra e incluso de espíritu violento, siempre procura a los suyos en la constante hostilidad del mundo. Un zombi no pelea por la comida, siempre comparte el pedazo más nimio con el resto de su horda. Pese a todo, los zombis viven en un complejo estado comunista donde todo es para todos; desde las uñas hasta la pupila de su cena, la que devoran con melancólica ausencia de ojos. Otra característica increíble de esta bestia errante sobre el planeta, especie en propagación, es su interesante ideología opuesta a la tendencia pragmático-materialista que predomina en la mente humana, idólatra de la acumulación de objetos y riquezas. Los zombis se concentran en los parámetros de la cadena alimenticia sin ver a los lados, se posicionan en la cima carnívora –con sus excepciones herbívoras– y se conforman con las pequeñeces de la ¿vida?


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Juan José Panno, microficciones de fútbol y más

PARTIDO INTERNACIONAL

Mueve Moby Dick, toca Toquino, pisa Pizarro, pasa Passolini, mata Mata Hari, mete Metello, pica Picasso, marca Marconi, quita Kitano, avanza Vanzetti, saca Sacco, corre Courreges, la tiene Tenorio, cruza Cruz, se va Vavá, cae Cain, paga Paganini, gol de Goliath, pita Pitagoras. Final.




PARTIDO INTERNACIONAL JUGADO EN LA FERIA DEL LIBRO

Mueve Maupassant, pisa Pizarnik, amaga Saramago, amasa Dal Masetto, saca Sacomano, pone Poniatowska, se viene Benedetti, amasa Macedonio, embala Valadés, saca Saki, corta Cortázar, baja Bajarlía, escapa Caparrós, emboca Bocaccio, sale Salinger, esquiva Esquivel, pone suela Valezuela, marca Marquez, pita P.I.T. Final.




METAMORFOSIS

Cuando Gregorio Samsa (en tiempos no muy lejanos crack indiscutible) se despertó una mañana (después de un sueño intranquilo (producido por el recuerdo fresco del gol en contra y el penal errado que hicieron perder un campeonato) se encontró sobre su cama convertido (por los mismos hinchas que antes lo adoraban) en un monstruoso insecto.




LA INCREIBLE Y TRISTE HISTORIA DEL CANDIDO DELANTERO Y UN ARQUERO DESALMADO

Hacía como cien años que no metía un gol. Un buen día, que por extraña paradoja era un día de lluvia interminable en aquel pueblito colombiano, Aureliano hizo, abracadabra, aracataca, una jugada mágica y se encontró en soledad frente al arco. Todos empezaron a escribir la crónica de un golazo anunciado, pero inexplicablemente, el cándido delantero se puso a recordar a sus putas tristes y demoró el tiro, aunque un instante después decidió que no habría más penas ni olvido y marcó el gol. Fue un gol de otro partido.




NOMBRE ARTISTICO

Sus verdaderos nombres son Yessica, Vibi y Mimí. Pero se hacen llamar Pura, Inmaculada y Virginia desde que empezaron a trabajar en el cotolengo.




FORMALIDAD

Era noche cerrada. Salió de las sombras me apuntó con su pistola reglamentaria y me dijo: “Queda asaltado en nombre del delito”




PANNO, Juan José. Nací el 5 de febrero del ´49. Mil NUEVE cuarenta y nueve, aclaro por las dudas. Periodista más que escritor. Pasé por Clarín, Crónica, La Razón, El Gráfico, El Mundo, La Voz y, actualmente, Página 12. También trabajé en varias radios y en televisión. Soy coautor del primer Días de Radio, detrás del cartel de Ulanovsky, autor de Corazón y pases cortos (cuentos futboleros), Obras maestras del error (recopilación de furcios y metidas de pata en el periodismo), Pozo vacante y Juegos de fútbol. Dos de mis cuentos formaron parte de los libritos que el Ministerio de Educación repartió en las canchas. Tengo un sitio de textos breves www.cuentosymas.com.ar que, entre otras cosas, proveyó de material para los minicuentos que se leen en Teatro x la Identidad. En los ratos libres creo juegos de mesa.

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Tendencias narrativas de la minificción peruana. A propósito de sus orígenes, su panorama actual y su proceso evolutivo en la literatura peruana. Rony Vásquez Guevara

0.- Introducción.-

La minificción se constituye como un nuevo género literario en Latinoamérica. En Perú diversos escritores desde los primeros años del siglo pasado ya mostraban un acercamiento a esta modalidad textual. Curiosamente la gran parte de los textos brevísimos de estos autores fueron publicados póstumamente. No obstante, en la elaboración del presente trabajo se ha pretendido encontrar el texto fundacional de la minificción peruana. Con la misma finalidad hemos desarrollado un minucioso y detallado panorama de la ficción breve en el Perú, esperando haber colmado un pequeño espacio de aquel abismo vacío en que se encuentra el estudio de los textos breves peruanos. Finalmente, desarrollamos una periodización de esta modalidad textual con el propósito de detectar las características más sobresalientes en el proceso de evolución de la minificción. Debido al breve espacio proporcionado para el desarrollo de la presente investigación no hemos dedicado a expresar lo más relevante e importante en el estudio de la minificción peruana.

I.- Orígenes de la minificción en el Perú

Para poder rastrear los primeros pasos de la minificción en el ámbito literario peruano resulta indispensable empezar señalando a la revista ilustrada Variedades (1) fundado por el fotógrafo portugués Manuel Moral y Vega y dirigido desde el principio por Clemente Palma, que desde su primer número publicado el 07 de marzo de 1908, ya mostraba un acercamiento a estas modalidades textuales de carácter breve. Desde su primera portada ya se logra percibir este acercamiento, pues la imagen posee una minúscula leyenda que puede concebirse como un texto brevísimo(2). No obstante, si en posteriores ediciones suprimimos la imagen y dejamos el contenido narrativo, estos microtextos podrían ser considerados como minificciones:

En la sastrería (3)

-Vamos á ver, maestro, si con esta tela me hace usted un terno de verano, á la brevedad posible.
- ¿A qué medida?
- Hombre, hágalo á una medida que caiga bien para cuerpos demócratas, liberales, bloquistas y leguiístas.

Como se puede apreciar, estos textos gozan de una fuerte carga humorística de tendencia política, pues recordemos que por la década de 1910 en Perú existían diversos grupos políticos: los demócratas, liberales, leguiístas, entre otros. De igual manera, en la sección denominada “Chirigotas”, de carácter eminentemente caricaturesco, se aprecia una pintura que tiene como leyenda un texto brevísimo, el cual en relación con la gráfica puede ser considerado como un microtexto, cuya literariedad(4) es perceptible:

Jinete experto (5)

- La jornada es difícil y el penco está ya medio sucedido con los espolazos del jinete anterior. Mucho cuidado con que se empaque y se abra á los respingos.
- No tenga cuidado, buen hombre, que con mano firme y estribos cortos no hay respingos que valgan.

La característica más resaltante de estas brevedades (de la portada y de “Chirigotas”), que a nuestro criterio pueden concebirse como minificciones, radica en su brevedad extrema a través del uso del diálogo entre los personajes que se encuentran tácitos en el curso de la historia. En conclusión, el ácido humor político se percibe desde las primeras ediciones de esta revista semanal, ya sea en su portada o en su “Chirigotas”. Esto debido a la tendencia y línea editorial de carácter opositor frente al Gobierno de turno.

No obstante, el plano periodístico no se configura como el único espacio en donde se divulgó estas modalidades textuales de carácter esencialmente breves, pues nuestros los reconocidos escritores peruanos de la época experimentaron también con formas breves de escritura. Con la finalidad de no expandir el marco de análisis de la presente investigación sólo nos referiremos a los textos breves de Ricardo Palma, Abraham Valdelomar, Manuel González Prada y César Vallejo. La crítica literaria peruana y extranjera ha reconocido favorablemente para nuestras letras el aporte que cada uno de los mencionados escritores heredó a las futuras generaciones; sin embargo, se ha soslayado u olvidado el estudio de sus libros constituidos por textos breves. Una característica peculiar de sus libros compuestos por microtextos en todos estos recordados escritores peruanos radica en la publicación de los mismos. Para una mejor apreciación, creemos conveniente realizar un brevísimo análisis de cada uno de ellos.

Nuestro recordado Tradicionalista Don Ricardo Palma, desde nuestra perspectiva, también experimentó con las formas breves de narrativa en su libro póstumo Tradiciones en salsa verde (TSV) cuya aparición oficialmente pertenece a 1973, a cargo de Francisco Carrillo y Carlos Garayar(6). Estas nuevas Tradiciones tienen un límite aproximado de 200 a 600 palabras y se caracterizan por el elevado tono sugerente de las anécdotas narradas. Consideramos necesario resaltar que la publicación oficial de TSV es una edición muy posterior al año de su creación, pues en 1904 en una carta que el “Bibliotecario mendigo” remite a su amigo Carlos Basadre, le envía este conjunto de “hojitas” a manera de regalo de cumpleaños(7). Existen algunas versiones que señalan que TSV fueron manuscritas en 1901 y transcritas en 1904(8), pero es conocido que clandestinamente ya circulaban estas tradiciones en la sociedad antes de su publicación. Al referirse sobre las TSV el conocido miniaturista Enrique Anderson Imbert comenta que “La mayoría de ellas están construidas sobre meros juegos de palabrotas o con viles anécdotas. Sus héroes son de monstruosa anatomía o sólo existen de la cintura para abajo.(9)” De todo lo anteriormente señalado, consideramos que el proceso creativo de Don Ricardo Palma -probablemente desarrollado en 1901 y manifestado en 1904- en TSV caracterizada además por su notable brevedad encontramos el momento fundacional de la minificción peruana, muy a pesar de su posterior publicación. En ese orden de ideas, el texto fundacional correspondería al primero de TSV: “La pinga del Libertador”.

El Director de la recordada revista Colónida, Abraham Valdelomar, no escapó al ejercicio de las brevedades. Esto se percibe en la colección de textos brevísimos titulados Neuronas. Él anunció de la publicación de este libro se presentó en la contracarátula de El Caballero Carmelo en 1918; sin embargo, todos los textos que se conocen son póstumos. Debemos rescatar que muchas de estas brevedades habían sido publicadas ya en la revista Studium Nº 2 publicada en 1920, y que han sido rescatadas en sus Obras Completas edición a cargo de Ricardo Silva Santisteban y publicado por PETROPERÚ en el 2001(10). Desde nuestro punto de vista, estos textos pueden considerarse minificciones por la brevedad, la concisión y la literariedad que demuestran:

VI

“Respiramos muerte. Somos vivos hechos con muertos.”

Se percibe, entonces, la economía de palabras y el empleo de la dualidad vida-muerte, que demuestra su carácter elíptico. De esta manera, la reflexión en torno a la materia que constituye la vida del hombre se conecta en un círculo vicioso con la muerte. La concisión, entonces, se presenta como uno de los rasgos más característicos de la minificción y Valdelomar alcanza este recurso a través del empleo mínimo de palabras logrando un amplio campo semántico(11). Sin embargo, se puede afirmar que Valdelomar concibió antes de 1918 los textos que integrarían posteriormente Neuronas, pero su temprano fallecimiento en 1919 impidió el conocimiento de sus textos en un conjunto textual (libro).

El recordado maestro y anarquista Manuel González Prada dedicó un espacio minúsculo pero importante a su labor miniaturista. Esta tendencia a lo breve lo encontramos en la sección denominada “Memoranda” de su libro El tonel de Diógenes publicado en 1945 . Recordemos además que solo Pájinas libres y Horas de lucha fueron publicadas en vida del autor, pues sus demás libros no menos importantes han sido de publicación póstuma. En ese sentido, Alfredo González Prada encargó a Luis Alberto Sánchez la publicación de estos textos, entre ellos El tonel de Diógenes. Del proceso creativo de este libro, y en especial de “Memoranda” no se tienen fecha, pero resulta probable que estos hayan sido escritos en los primera década de 1900. Una muestra de “Memoranda” es el siguiente texto:

41

No somos criminales sino víctimas de la Naturaleza, y la muerte no se presenta como un castigo, sino como la retirada gloriosa en el combate de la vida. No tenemos por qué humillar la frente en nuestro viaje por la Tierra ni por qué temblar al hundirnos en el desconocido abismo de la muerte.

En “41” se percibe la economía de palabras que exige todo texto minificcional; sin embargo, la narratividad se muestra como una característica correspondiente a la época en la que vivió el autor. Estas son características estructurales de los 261 textos brevísimos que componen este libro(13).

Finalmente, nuestro más loable poeta peruano César Vallejo trabaja la creación de textos breves en “Contra el secreto profesional”. Sobre este libro se conoce que su producción oscila entre 1923 y 1929; sin embargo, sus textos estuvieron durmiendo al no encontrar una editorial que los publicara. Esto terminó en 1973, año en que la Editorial Mosca Azul publica El arte y la Revolución, libro en el cual encontramos “Contra el secreto profesional” con un prólogo de su viuda Georgette. Nuevamente, se percibe entonces que el proceso de creación de nuestros escritores peruanos se percibe retrasado en cuanto a su publicación. Sin embargo, en los textos breves de Vallejo se percibe un mayor acercamiento a las características narrativas de las minificciones actuales:

Sin título

Sin mostrar el menor signo de temor, ni siquiera disfrazarse, el asesino siguió viviendo normalmente, a la vista general. Lejos de esconderse, como lo habría hecho cualquier matador ramplón, anduvo por todas partes. La policía no puedo encontrarle, precisamente porque él no se escondió. Pascal ha tenido razón, cuando ha dicho: “Tú no me buscarás, si no me hubieras ya encontrado”.
A tal libre el individuo es libre e independiente.

Este texto, si seguimos la terminología que alguna vez utilizó nuestra recordada maestra Dolores Koch, se concibe como un microrrelato pues en su desenlace la voz narrativa termina con un pensamiento llamado por el autor. La brevedad, la elipsis y otros recursos narrativos también están presentes aunque en una versión aún rudimentaria en comparación a las minificciones producidas a partir del nuevo milenio.

Llegado a este punto creemos conveniente realizar unas previas conclusiones: a) reafirmamos que la producción de la minificción se encuentra ligado estrechamente al criterio editorial y cuyos orígenes encontramos en la revista Variedades; b) la producción minificcional peruana en sus orígenes tiene un rasgo peculiar: los libros han sido creados aproximadamente durante los años 1900 y 1930, pero sus publicaciones son posteriores a 1945 e incluso son configuradas como obras póstumas de cada escritor.

II.- Breve panorama de la minificción en el Perú.-

El tratamiento de la minificción en el Perú resulta muy difícil ya que su producción ha sido escasa en sus orígenes, como ya lo hemos señalado en líneas anteriores. Sin embargo, esta carencia ha ido cambiando en los últimos años gracias al apoyo editorial existente en la actualidad. Por ello Harry Belevan, en uno de los primeros artículos sobre el cuento breve en el Perú, dice lo siguiente: “Que sea apenas Loayza o unos pocos más, lo cierto es que la escasez del minicuento es una realidad de nuestra narrativa en el Perú. Esta modalidad de escribir y narra constituye , hasta más que una anotación marginal, apenas una observación de pie de página dentro de nuestra corriente literaria, teniendo así, como inexorable corolario, la casi nula atención que ha merecido de la crítica especializada como una modalidad expresiva, singular y autónoma, dentro de la narrativa nacional.(14)”

Esta última anotación ha llegado a nuestras manos gracias a la primera antología peruana de esta forma de narración: Breves. Brevísimos. Antología de la minificción peruana (2006) cuya selección pertenece a Giovanna Minardi. En este trabajo compilatorio se presenta curiosamente textos de estructura breve que enmarcan el período literario desde Inca Garcilazo de la Vega hasta los contemporáneos Carlos Eduardo Zavaleta, Adolfo Vienrich, Fernando Iwasaki, Carlos Meneses, entre otros más.

A esta antología hay que sumar los libros que han publicado diversos autores con marcada y consciente alusión al cuento breve. Así tenemos a Tradiciones en salsa verde (1973) de Ricardo Palma, Contra el secreto profesional (1973) de César Vallejo, El avaro (1955) de Luis Loayza, Un cuarto de conversación (1966) de Manuel Mejía Valera, Isla de otoño (1966) de Manuel Velázquez Rojas, Prosas apátridas (1975) de Julio Ramón Ribeyro, Monólogo desde las tinieblas (1986) de Antonio Gálvez Ronceros, algunas narraciones de Cuentos del relojero abominable (1974) de José Adolph, Cuentos sociales de ciencia-ficción (1976) de Juan Rivera Saavedra, Los pasos. Cuentos. Siete. (s/f) de Julio Garrido Malaver, Alforja de ciego (1979) de Jorge Díaz Herrera, Lección de fe y otras ficciones de Isaac Goldemberg, Cuentos de cortometraje (2002) de Armando Arteaga, Ajuar funerario (2004) y Helarte de Amor (2006) de Fernando Iwasaki, Fábulas y antifábulas (2004) de César Silva Santisteban, Enciclopedia mínima (2004) de Ricardo Sumalavia, El horno del reverbero (2007), Ars Brevis (2008), Haruhiko & Ginebra (2009) de José Donayre, Cuentos de bolsillo (2007) de Harry Belevan, Cuentos Brevísimos (2007) de Carlos Eduardo Zavaleta, Un café en la Luna (2008) de Carlos Meneses, De cómo quedé estando aquí (2008) de Hernán Garrido Lecca y Microacertijos literarios (2009) de Ricardo Calderón Inca(15). Y, a esta larga cuenta de libros de ficción breve hay que sumar la segunda antología de ficción breve –y la última hasta el momento- en la cual se menciona en su mayoría a peruanos. Nos referimos a Colección minúscula. Cinco espacios para la ficción breve (2007) compilado por Ricardo Sumalavia. En esta compilación encontramos a dos autores que no fueron mencionados por Giovanna Minardi: Mónica Belevan y Enrique Prochazka.

Cierto es que en la actualidad el terreno de la literatura peruana respecto al microrrelato se presenta con interesante esperanza pues escritores como Julio Ortega, Arturo Corchera, Mario Guevara Paredes, Carlos Herrera, Gonzalo del Rosario, Tito Roque Aroni, Daniel Salvo, Fernando Carrasco, Carlos Rengifo, Jack Flores, Manuel Velásquez, Lucía Fox, Tanya Tïnjälä, Silvana Reyes Vasallo, Maritza Iriarte, Elsa Vértiz, Lucho Zúñiga, Jorge Ramos Cabezas, Marco Rivera, entre otros más, ya han iniciado esta producción literaria tan peculiar tanto en el interior de libros, como en antologías y revistas de literatura.

No obstante, es menester resaltar la presencia de la generación del 50’ y sus escritores: Carlos Eduardo Zavaleta, Luis Loayza, Eleodoro Vargas Vicuña, Julio Ramón Ribeyro, Manuel Velázquez Rojas, Luis León Herrera, Luis Alberto Ratto, entre otros más quienes han sido la semilla del cuento breve nuestra literatura(17).

En el aspecto editorial, modestamente Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana se consolida como la originaria apuesta en torno al microrrelato; en sus dos números existentes (noviembre de 2008 y setiembre de 2009) ha demostrado su convicción y apuesta por este proyecto novedosa modalidad textual en el Perú. Continuando con esta aventura literaria, la reciente Fix100-Revista de ficción breve hispanoamericana se ha unido a la promoción de la minificción en las letras hispanoamericanas. Sin embargo, es necesario señalar que algunas revistas literarias como Bocanada(18), Tinta Expresa(19), El grito de Maldoror(20), Discursiva(21), Ónice (22) y Bosque de latidos(23), han publicado como apéndices algunos textos de formatos breves.

III.- Recursos narrativos en la minificción peruana.-
Después de haber realizado una rápida mirada al desarrollo del proceso minificcional en la literatura peruana, creemos conveniente destacar las características y técnicasnarrativas más empleadas en la creación de minificciones. Para esta empresa resulta de mayor eficacia elaborar una delimitación de nuestra narrativa breve en tres momentos:

a) periodo de iniciación o experimentación, correspondiente al periodo de tiempo que oscila aproximadamente entre 1900 y 1949, donde encontramos a escritores como Ricardo Palma, Manuel González Prada, Abraham Valdelomar, César Vallejo y los textos breves de la revista Variedades. El rasgo particular de este período es que las obras de estos autores han sido conocidas póstumamente de manera oficial; sin embargo, existen documentos que demuestran que su elaboración se realizó durante las primeras cinco décadas del siglo pasado.

b) periodo de arquitectura mínima o de los primeras estructuras, que se ubica en el espacio que comprenden los años 1950 y 1999, donde se rescata la labor realizada por los narradores peruanos de la Generación del Cincuenta al producir la modernización de la narrativa peruana a través del empleo de las técnicas narrativas de vanguardismo que se practicaron a partir de la década del 20’ en Europa y Estados Unidos. No obstante, escritores que se ubican cronológicamente posteriores a la mencionada generación también realizaron aportes indiscutibles a la producción de minificciones. Entre los escritores más destacados, en función de su producción minimalista, tenemos a Carlos Eduardo Zavaleta, Carlos Meneses, Eleodoro Vargas Vicuña, Tulio Carrasco, Manuel Velázquez Rojas, Julio Ramón Ribeyro, Luis León Herrera, Luis Alberto Ratto, entre otros. La característica singular de este período radica en el tratamiento de temas sociales complejos a través del empleo de la economía de palabras, esto es, la capacidad de presentar los conflictos sociales en un espacio breve o mínimo de palabras.

c) período de fortalecimiento o de vigorización, que comprende los años posteriores a la apertura del nuevo milenio, y cuyo trabajo editorial ha sido de suma importancia para el desarrollo de la minificción en las letras peruanas. Así encontramos a casas editoriales como Mundo Ajeno Editores, Muro de Carne librería taller y Editora Mesa Redonda que han publicado diversos libros de minificción, esfuerzo y aventura que anteriormente no había sido desarrollado por otros grupos editoriales. En este periodo debemos necesariamente reconocer a Ricardo Sumalavia y Fernando Iwasaki, por ser los más fecundos creadores de textos brevísimos, y aplaudir la genialidad narrativa de José Donayre quien lleva publicado tres libros de narrativa muy breve. Esto no significa que desconozcamos y reconozcamos la producción literaria de características minimalistas de otros jóvenes escritores.

En estos tres periodos de la minificción peruana, la brevedad por antonomasia se constituye también como el elemento esencial de esta modalidad textual narrativa. Sin embargo, la concepción de “brevedad” debe ser pensada en razón de la cultura y al momento histórico en la que se desarrolla, pues al hacer referencia a la extensión o quantum de palabras no se lograría establecer límites rigurosos, exactos o precisos que determinen qué texto es o no considerado como minificción(24). En ese sentido, los textos narrativos pertenecientes al periodo de experimentación pueden ser concebidos como breves en razón del empleo mínimo de palabras, que para los lectores de aquella época eran considerados como brevedad extrema.

Posteriormente, durante el periodo de las primeras estructuras se percibe un estrecho acercamiento a la definición actual de “brevedad” en razón de textos narrativos, pues la mayoría de escritores logran no excederse estrictamente bordear de la página impresa o de una cuartilla. De esta manera, se cumple con el principio de unidad de impacto, en la cual no existe interrupción entre el texto y el lector durante el proceso de lectura.

Llegados al nuevo milenio y al denominado periodo de vigorización la brevedad se radicaliza transformándose en brevedad extrema. Este periodo se caracteriza por la brevedad vertiginosa de los textos narrativos, en donde un libro de minicuentos es la descripción de un universo mediante trazos breves y precisos(25).

Desde otra perspectiva, en la literatura latinoamericana es conocida la diferenciación entre minicuento y microrrelato que nuestra recordada maestra Dolores Koch propuso en su momento:

¿Cómo podría diferenciarse el micro-relato del minicuento? En el minicuento los hechos narrados, más o menos realistas, llegan a una situación que se resuelve por medio de un acontecimiento o acción concreta. Por el contrario, el verdadero desenlace del micro-relato no se basa en una acción sino en una idea, un pensamiento. Esto es, el desenlace de un minicuento depende de algo que ocurre en el mundo narrativo, mientras que en el micro-relato el desenlace depende de algo que se le ocurre al autor. Esta distinción no es siempre fácil. Otra característica esencial del micro-relato es la fusión de géneros. Algunos elementos narrativos lo acercan al cuento convencional, pero el micro-relato se aleja de los parámetros del cuento y del minicuento porque participa de algunas de las características del ensayo y del poema en prosa.” (26)

De esta manera, las estructuras de las minificciones peruanas también responden a estos criterios y al periodo en el que se desarrollan. Así, en un primer momento los textos pertenecientes al período de iniciación deben ser concebidos como experimentos literarios, que ya suelen realizar la característica conocida como hibridación genérica. Durante este periodo la minificción no logra percibirse en términos de minicuento o microrrelato, pues su brevedad es el rasgo que lo ubica en este primer momento del panorama de la minificción en el Perú.

Por su parte, los textos pertenecientes al denominado periodo de las primeras estructuras en su mayoría se caracterizan por poseer la distribución tradicional de un cuento clásico, esto es, presentación, nudo y desenlace. Los textos predominantes escritos durante este periodo reflejan su intensa carga narrativa en un espacio mínimo y esencial de palabras, recurriendo para ello al empleo de personajes estereotipados(27), la reescritura o la parodia(28) y la intertextualidad intensa(29), entre otros recursos.

En los últimos años correspondientes al periodo de vigorización los textos breves que predominan en su mayoría cumplen cabalmente con la denominación de microrrelatos, pues existe una fuerte presencia de la hibridación genérica que logra alejarla de un género estricto, y se recurre agudamente al bagaje cultural del lector, denominado virtualidad narrativa (30) o pacto de lectura entre el texto y el lector. Durante este periodo sobresale la narrativa breve en la cual se sugiere el campo semiótico del texto a través del uso económico de palabras y de la explotación lúdica del doble sentido(31). Un papel muy importante ha jugado el avance tecnológico durante este periodo, pues internet se constituye como uno de los soportes más concurridos para la publicación de estos textos brevísimos.

IV.- Coda.-

La minificción peruana encuentra sus orígenes en Tradiciones en salsa verde de Don Ricardo Palma, publicada oficialmente en 1973 y escrita aproximadamente en 1904. La brevedad de los textos que la componen nos ha llevado a esta aventurada pero considerable conclusión. Sin embargo, no rechazamos la afirmación del maestro Edmundo Valadés al señalar a Ensayos y Poemas (1917) de Julio Torri como primer exponente de la minificción en la literatura latinoamericana. Pues, nuevamente señalamos, que los textos de los escritores pertenecientes al periodo de iniciación fueron publicados póstumamente en libros o revistas.

Por su parte, las tendencias narrativas de la minificción peruana han devenido en un proceso de evolución como ya hemos señalado anteriormente, pues básicamente la concepción de la “brevedad” se ha constituido como el rasgo esencial de esta modalidad textual. No obstante, debemos apuntar que las estructuras narrativas de las minificciones peruanas también han sido afectadas por esta evolución, y en las cuales se han demostrado diversas técnicas narrativas que consiguen la brevedad.

Finalmente, esperamos haber colmado las expectativas respecto a este trabajo de investigación, y terminamos señalando que resulta necesario e indispensable, en la posteridad, expandir las estructuras que integran este texto.


NOTAS
[1]Variedades. Revista semanal ilustrada se constituyó como sucesora de la Revista Prisma (fundada en 1905) pero diferenciada de ésta por su carácter más ágil, popular y ameno. Creemos conveniente resaltar que aparece en el primer número de Variedades el encabezado Año IV de la publicación, con la cual se reafirma como sucesora de la Revista Prisma. Asimismo no debe olvidarse que Variedades tuvo una edición a modo de prospecto publicada el 29 de febrero de 1908. En el panorama periodístico peruano Variedades se constituye como una de las revistas de mayor producción pues se logró editar hasta el Nº 1230, cuya fecha data del 30 de setiembre de 1931.
[2] La revista Variedades estaba integrada por diversas secciones que pueden agruparse de la siguiente manera: a) Caricaturas: “Chirigotas”, “La semana cómica”, “Gente de casa” y “La caricatura en el extranjero”; b) Cultural y político: “Teatro y espectáculos”, “Modas”, “Curiosidades y recortes”, “Comercio e industria”, “Información europea”, “Figuras y aspectos de la vida mundial”; c) de carácter local: “De provincias”, y “Recetas caseras”. En la sección denominada “Chirigotas” nosotros consideramos que se encuentra el origen de la minificción, pues desde su primera portada de 07 de marzo de 1908 nos presenta un texto brevísimo de cargada resonancia política y humorística:
Mascarada Política
-Dificulto que así disfrazados nos conozcan
-¡Quiá hombre, aquí todos nos conocemos!
[3] Portada de Variedades. Revista semanal ilustrada Año VIII, Nº 243. Lima, 26 de octubre de 1912.
[4] Según el prof. DAVID LAGMANOVICH el término “literariedad” se entiende como “un producto de ciertas características estructurales y de ciertos rasgos que transmiten el significado, todo ello aceptado en virtud de condiciones estéticas que el lector reconoce como tales” y así determinar que la literatura es “un conjunto de textos, siempre que esos textos sean literarios, vale decir, que tengan o manifiesten la condición que hemos llamado literariedad.” En: El microrrelato. Teoría e historia. 1ra ed. Palencia, Editorial MENOSCUARTO, 2006. p. 21.
[5] “Chirigotas”. En: Variedades. Revista semanal ilustrada Año VIII, Nº 243. Lima, 26 de octubre de 1912. p. 1279.22
[6] PALMA, Ricardo. Tradiciones en salsa verde. Lima, Ediciones de la Biblioteca Universitaria, 1973. Prólogo de Francisco Carrillo y Carlos Garayar.
[7] Don Ricardo Palma a su amigo Carlos Basadre: “Sabe usted, mi querido Carlos, que estas hojitas no están destinadas para la publicidad y que son muy pocos, los que en la intimidad, de amigo a amigo, los conocen. Alguna vez me reveló usted el deseo de tener una copia de ella, y no sabiendo qué agasajo le sería grato hoy, día de su cumpleaños, le mando mis Tradiciones en salsa verde, confiando en que tendrá usted la discreción de no consentir que sean leídas por gente mojigata, que se escandaliza no con las acciones malas sino con las palabras crudas. La moral no reside en la epidermis.”
[8] RODRÍGUEZ CARUCCI, Alberto. “Tradiciones en salsa verde. Humor, desenfado, procacidad”. Presentación. En: Palma, Ricardo. Tradiciones en salsa verde. Caracas, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2007. pp. 15 y ss.
[9] ANDERSON IMBERT, Enrique. Historia de la literatura hispanoamericana. La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1972. p. 473.
[10] VALDELOMAR, Abraham. Obras Completas. Tomo IV. Edición a cargo de Ricardo Silva Santisteban. Lima, PETROPERÚ Ediciones, 2001. pp. 395-408.
[11] Valdelomar también alcanza la minificción en:
IV
Sacando a los analfabetos, las gentes del Perú se dividen en dos clases: una que siembra algodón y otra que escribe majadería. A estos últimos solemos llamar generalmente escritores.

[GONZÁLEZ PRADA, Manuel. El tonel de Diógenes. México, Tezontle, 1945. pp. 177 y ss.
[13] Otra muestra de minificción es la siguiente:
80
El Catolicismo: carne fungosa involucrada en el organismo social, hongo negro nacido en el estercolero del Imperio Romano.
[14] MINARDI, Giovanna. Breves, Brevísimos. Lima: Editorial Santo Oficio, 2006. p. 17.
[15] VÁSQUEZ GUEVARA, Rony. “Panorama esencial de la minificción en Hispanoamérica”. En: Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana. Año I, Nº 1: noviembre, 2008. pp. 14-26.
[16] Es necesario mencionar que existen más autores que se han comprometido fehacientemente con la producción de esta nueva modalidad textual. Si hemos obviado algunos nombres ha sido a consecuencia de no haber tenido contacto con su obra.
[17] VÁSQUEZ GUEVARA, Rony. “Diez minutos de teoría de la minificción: acerca de los orígenes de la minificción en el Perú”. En: Plesiosaurio. Primera revista de ficción breve peruana. Año II, Nº 2: setiembre, 2009. pp. 19-27.
[18] SIFUENTES ATABALES, Cindy. “Último” y “Silencio”. En: Bocanada. Revista Literaria. Año II, Nº 2. Lima. 2005.
[19] GARCÍA LANDAVERI, Giancarlo. “Miradas efímeras”; y, VÍRHUEZ VILLAFANE, Ricardo. “Cinco cuentos de guerra”. En: Tinta Expresa. Revista de Literatura. Año II, Nº 2. Lima. 2006.
[20] ELGUERA, Christian. “Orfeo en la oficina”, “El mito de Ofelia”; ENALM. “Bienvenido”; GUERRA, Jhonn. “Aureliano se quedará sólo”; y, VÁSQUEZ, Rony. “La pulga”, “Detenido Político”, “Iluminación”, “Pregunta vital”, “Memorias de La Muerte”. En: El grito de Maldoror. Bestiario de la fantasía creadora. Año II, Nº 2. Lima. 2007.
[21] ALFONSO, Óscar. “El matrimonio feliz”; y, VÁSQUEZ, Rony. “Newton primitivo”. En: Discursiva. Revista de Literatura y Humanidades. Año II, Nº 2. Lima. 2008.
[22] RAMOS CABEZAS, Jorge. “El zapatero” y “El mejor amigo del hombre”. En: Ónice. Revista de creación. Año IV, Nº 3. Lima. 2009.
[23] DORIA, Dani. “Encuentro”; HUALPA, Paul. “Las cosas que pasan”; Mendoza, Rafael. “Buenos amigos”; y, VÁSQUEZ GUEVARA, Rony. “P.N.P.” y “El mundo de los hombres sin cabeza”. En: Bosque de latidos. Revista literaria. Año II, Nº 3. Lima. 2008.
[24] Violeta Rojo señala que “aún en el concepto de brevedad, hay diferencias. Para Bustamante y Kremer, así como para Borges y Bioy puede llegar a las 3 páginas; Epple, Zavala, Brasca, González, Valadés y González Irabia no pasan de las 2; Fernández Ferrer se mantienen en 1.” ROJO, Violeta. “De las antologías de minicuento como instrumentos para la definición teórica”. En: Francisca Noguerol (Coord). Escritos disconformes. Nuevos modelos de lectura. Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2002. pp. 131-132.
[25] SEQUERA, Armando José. “La narrativa del relámpago. (20 Microapuntes para una poética del Minicuento y 4 anotaciones históricas apresuradas).” En: Francisca Noguerol (Coord). Escritos disconformes. Nuevos modelos de lectura. Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2002. pp. 78 y ss.
[26] KOCH, Dolores. “Diez recursos para lograr la brevedad en el micro-relato”. En: El Cuento en red. Nº 2. 2000. pp. 3- 4.
[27] ANDRÉS-SUÁREZ, Irene. “El microrrelato. Intento de caracterización teórica y deslinde con otras formas literarias afines”. En: Teoría e interpretación del cuento. Constanza, Meter Lang, 1995. pp. 89-90.
[28] LAGMANOVICH, David. “Hacia una teoría del microrrelato hispanoamericano.” En: Microrrelatos. Buenos Aires, Cuadernos del Norte y del Sur, 1997. pp. 53 y ss.
[29] ZAVALA, Lauro. El boom de la minificción y otros materiales didácticos. Calarcá, Editorial Cuadernos Negros, 2008. pp. 23 y ss.
[30] FERNÁNDEZ, José Luis. “Hacia la conformación de una matriz genérica para el microcuento hispanoamericano” En: Literatura y Lingüística. Nº 16. Santiago de Chile, Ediciones de la Universidad Católica Silva Henríquez, 2005. pp. 107-134.
[31] TOMASSINI, Graciela y Stella MARIS COLOMBO. “La minificción como clase textual transgenérica”. En: Revista Interamericana de Bibliografía. Nº 46: 1-4. Año 1996. pp. 49-66.

Texto publicado en Plesiosaurio.
Primera revista de ficción breve peruana.
Nº 3. (2010)
Ponencia leída en el
VI Congreso Internacional de Minificción
(Bogotá, 2010)
Tomado de: http://bitacoradepulgas.blogspot.com/2011/11/tendencias-narrativas-de-la-minificcion.html
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