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Ficticianos en Ficción Mínima:






Ricardo Robles

Con estudios en psicología, economía y administración de empresas, ha publicado “Guitarra en almíbar” libro de minificciones y relatos: www.lulu.com/content/3962458 y está por publicar la novela “Madrugada en jazz”, así mismo ha publicado relatos y minificciones en los periódicos El Universal, La Jornada y Reforma, así como en la revista Espíritu Universitario de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, donde ha sido jurado del 1er. Concurso de Poesía Social, organizado por el Centro Cultural Universitario. Sus trabajos literarios se pueden leer también en revistas electrónicas como www.ficticia.com (donde actualmente es Director del Taller de minicuentos), y en loscuentos.net
En el mundo del Internet es mejor conocido como Impal o Jazzista. Trabaja actualmente en una investigación acerca de los mecanismos que utilizamos en el pensamiento creativo de la minificción y está por publicar otra novela con un personaje que toma conciencia de pertenecer al universo de la ficción y mete en apuros al escritor de la novela.

Pares
Cordón umbilical y tijeras, nalgada y chillido, biberón y pañales, besos y mimos, bautizo y medalla guadalupana, balbuceos y primeros pasos, control de esfínteres y cochecito de carreras; televisión y videojuegos, escuela y compañeros, soldaditos y bicicleta, pelota y clases de karate ; acné y primer beso, copas y fiestas, discusiones y pleitos, ideología y manifestaciones, rock y música de protesta, estudios universitarios y novias ocasionales, ortodoxia y graduación; relación formal y amor, anillo de compromiso y luna de miel, oficina y salario, bebé y responsabilidades, trabajo y problemas, rutina y tedio, distanciamiento de la esposa e insatisfacción; rubia joven y hotel, disfrutes y reencuentros, amante y lugares caros, tarjetas de crédito y deudas, ausencias de casa y complicaciones financieras, fraude y dinero fácil, concubina y viajes; demanda y divorcio, últimos pesos y rompimiento con la amante; auditoría y despido, cárcel y depresión, soledad y remordimientos, intento de suicidio y arma defectuosa, otra pistola y balas, estallido y oscuridad, levitación y túnel, ataúd y epitafio, calor y azufre.



Otredad
Paseo por la calle y me doy cuenta de que me he quedado en casa. Por lo cual, regreso a por mí mismo. Al cruzar la calle, por poco y me arrolla un auto. Caray, qué hubiera pasado si me alcanza a pegar, seguramente no hubiera podido regresar a por mí mismo y estaría muerto. Cuando me veo llegar, respiro aliviado.



Acomodos
"Todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar", le aseguró a su exmujer, al tiempo que sacaba del desván una vasija e iba introduciendo diversos objetos. Empezó con cosas pequeñas como cubiertos, peines y cepillos. Luego, más grandes: sillas, televisores y cuadros. El jarrito se ensanchaba para dar cabida a más y más triques. Al meter la mesa del comedor supo que nada lo detendría hasta hacer llegar la casa al fondo con todo y cimientos. Continuó con los postes de luz, el gendarme y la tienda de la esquina. Después, fue poniendo edificios, calles y ciudades enteras. Más tarde acomodó dentro las montañas, los valles y los continentes. Siguió con el planeta completo que desapareció a través de la boca del jarro. Entonces, volteó a buscar a Dios, que presuroso, huyó despavorido.



Aligerando la carga
De camino a su casa se desanudo la corbata y la arrojó por la ventana. Aprovechando que el semáforo marcaba alto, se deshizo de los zapatos. Se bajó del automóvil y decidió caminar hacia la playa. Al aflojar su cinturón sintió como la presión disminuía, se relajó y aventó el saco, sus pies se hundieron en la arena, se despojó del pantalón y la camisa. Al quitarse los calcetines empezó a volar un poco. Cuando desde las alturas pudo ver el mar abierto, sus calzones aleteando se perdieron en el horizonte.



Prioridades
Al principio no nos preocupamos por las hierbas que aparecieron sobre la pista del portaviones: pensamos que terminarían aplastadas por las ruedas de los F16. Además al comunicarnos al alto mando, ellos no le dieron importancia al asunto, nos ordenaron evitar las distracciones y concentrarnos en nuestra misión en el Pacífico.
Los problemas empezaron cuando los aviones se desestabilizaban al aterrizar sobre las verduras que habían brotado. Entonces, nos abocamos a solucionar el asunto: lo primero fue recoger las lechugas, coles y demás legumbres que se habían dado, para repartírnoslas a partes iguales. Luego dirigimos al caza bombardero hacia las zonas no ocupadas por el huerto.
Nuestra área verde prosperó y se fue diversificando, en un par de semanas cosechamos zanahorias y tomates también. Daba gusto ver los vegetales en medio de olores campiranos y un calorcito agradable.
Cuando ya no hubo espacio suficiente para que se posaran los aparatos, optamos por cancelar el tráfico aéreo. Eso nos brindó un poco de paz y tiempo libre para dedicárselo a la hortaliza.
Ahora, disfrutamos del sol cayendo sobre el mar, deliciosas ensaladas y, por supuesto, evitamos pisar el huerto.
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Nana Rodríguez Romero




















Fotografías de Robert & Shana Parke Harrison
http://mquinadecoserpalabras.blogspot.com/search/label/RODR%C3%8DGUEZ%20ROMERO%20Nana

Rejas

Aquella era una ciudad en la cual las lápidas de los cementerios estaban protegidas por las rejas, de esta manera, los muertos podían disfrutar de una muerte segura.
De el libro Efecto mariposa,2004

Al pie de la letra

Un poeta críptico se hizo famoso porque acostumbraba colocar notas a pie de página a sus poemas.
Con el tiempo, los lectores ansiosos compraban sus libros para gozar la poesía que brotaba silvestre, de sus notas a pie de página.
De el libro El sabor del tiempo,2000
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Entrevista a Robert Shapard


Entrevista a Robert Shapard y James Thomas. Revista dedicada a quick fiction en idioma inglés.

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Antologías y estudios sobre minificción. Lauro Zavala


Esta bibliografía sólo incluye títulos de volúmenes individuales o colectivos dedicados íntegramente a la minificción literaria, es decir, textos narrativos cuya extensión es menor a 250 palabras. En total son 84 títulos, de los cuales 63 son en español, 18 en inglés, y algunos en alemán, italiano o francés.

            Se han incluido, además de libros, algunos volúmenes y dossiers monográficos de libros colectivos y revistas literarias y de investigación (RIB, Quimera, El Cuento en Red, América, Boletín CLE, etc.) y algunas tesis de licenciatura, maestría y doctorado.

El primero de estos libros fue publicado en Argentina en 1953 (los Cuentos breves y extraordinarios reunidos por Borges y Bioy), seguido en México por la importante antología miscelána El libro de la imaginación (1976) de Edmundo Valadés. La mayor parte han sido publicados a partir de 1990, pues hasta ese momento (incluyendo ese mismo año) se habían publicado 15 títulos. En 1991 se publicó 1 título, y a partir de ese momento la publicación de estudios y antologías es constante: 1992 (1), 1993 (5), 1994 (3), 1995 (2), 1996 (6), 1997 (5), 1998 (3), 1999 (4), 2000 (5), 2001 (6), 2002 (9), 2003 (4), 2004 (7), 2005 (4), 2006 (2).

Aquí se han dejado de lado los estudios monográficos sobre algún escritor y las antologías de escritores individuales. Y se han incluido únicamente materiales relacionados con la minificción literaria, por lo que se han dejado de lado las compilaciones y los estudios sobre textos narrativos breves de carácter infantil, religioso, espiritual o terapéutico, y sobre géneros próximos a la minificción, como el hai ku, el poema ultracorto y los aforismos.

Además de los trabajos publicados en Alemania, España, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Francia y Nueva Zelandia, aquí se incluyen títulos publicados en Argentina, Chile, Colombia, México y Venezuela, es decir, en 5 idiomas y 11 países.

            Esta bibliografía está presentada en dos formas distintas. En primer lugar se presenta en orden cronológico, y a continuación se presentan los mismos 84 títulos en orden alfabético, distribuidos en tres grupos: estudios generales (17), estudios inéditos (9) y antologías (58).

Estudios y antologías de minificción en orden cronológico

1953 Borges, Jorge Luis & Adolfo Bioy Casares, eds. Cuentos breves y extraordinarios. Antología. Buenos Aires, Losada, 1997

1961 Goodman, Roger .   75 Short Masterpieces. Stories from the World’s Literature. New York, Bantam Books

1963 Asimov, Isaac & Groff Conklin, eds. 50 Short Science Fiction Tales. New York, Scribner Paperback Fiction, 1997

1970 Avilés Fabila, René, ed. Antología del cuento breve del siglo XX en México. Incluido en el Boletín núm. 7 de la Comunidad Latinoamericana de Escritores. México, pp. 1-22

1976 Valadés, Edmundo, ed.  El libro de la imaginación. México, Biblioteca Joven, Fondo de Cultura Económica, 1984 (tiraje de 30,000 ejemplares)

1980 Asimov, Isaac; Martin Greenberg & Joseph Olander, eds.  Microcosmic Tales. 100 Wondrous Science Fiction Short-Short Stories. New York, Daw Books, 1992

1981 Asimov, Isaac; Martin Greenberg & Joseph Olander, eds.  100 Malicious Little Mysteries. New York, Barnes & Noble Books, 1992

1983 Howe, Irving & Ileana Wiener Howe, eds Short Shorts. An Anthology of the Shortest Stories. New York, Bantam Books

1986 Koch, Dolores M “El micro-relato en México: Julio Torri, Juan José Arreola y Augusto Monterroso”. The City University of New York. Tesis doctoral, 232 p.

1986 Shapard, Robert & James Thomas, eds.  Sudden Fiction. American Short-Short Stories. Layton, Utah, Gibbs M. Smith Inc. (Traducido al español como Ficción súbita. Relatos ultracortos norteamericanos. Barcelona, Anagrama, 1989)

1988 Fernández Ferrer, Antonio, ed. La mano de la hormiga. Los cuentos más breves del mundo y de las literaturas hispánicas. Alcalá, Universidad de Alcalá de Henares, Fugaz Ediciones.

1989 Shapard, Robert & James Thomas, eds Sudden Fiction International. 60 Short Short Stories. New York & London, W. W. Norton

1989  Pollastri, Laura   “Hacia una poética de las formas breves en la actual narrativa hispanoamericana: Julio Cortázar, Juan José Arreola y Augusto Monterroso”. Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, Argentina

Continuará....

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Fanzine literario con microrrelatos

Os invito a descargaros el nuevo número del fanzine Manifiesto Azul en este enlace.
Esta publicación, de la que recién ahora sacamos el sexto número, se compone de 40 páginas dedicadas a la Literatura y a otras artes como el cine, la música y la ilustración. Entre las secciones de la revista, encontraréis poemas, narraciones breves y microrrelatos, género habitual en nuestro fanzine.

Manifiesto Azul surgió en la ciudad española de Murcia hace unos 4 años, y su distribución se produce tanto en papel, unos 350 ejemplares en el último número, como de manera electrónica. Los responsables de esta publicación somos una asociación cultural llamada Colectivo Iletrados.
Para más información sobre este grupo, al que pertenezco, podéis visitar nuestro blog, donde están disponibles para su descarga los 6 números del fanzine.


Si queréis participar en el siguiente número de Manifiesto Azul, sólo tenéis que enviar vuestros microrrelatos, poemas o reseñas a nuestro mail: colectivoiletrados@hotmail.com
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En esta sección los invito a colgar Arte de tapa.



La pluma y el bisturí



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Ficticianos en Ficción Mínima:







Amélie Olaiz

Nació en León Guanajuato, México. Estudió Diseño Gráfico en la UIA. Cursó la Maestría en Diseño Industrial en la UNAM y el diplomado de Creatividad en la UIA. Su trabajo gráfico se ha usado en varias empresas mexicanas y trasnacionales. Fue docente universitaria y se especializó en el desarrollo de la creatividad humana.
En 1996 inició el estudio de la filosofía Budista.
Su trabajo literario se ha publicado en los periódicos: La Jornada y Reforma, en libros de texto para educación primaria y secundaria en México y Chile, y en varias antologías virtuales.
Ganó tres primeros lugares en los concursos de la Marina de Ficticia.
Ha participado en los talleres de Mónica Lavin, Agustín Cadena, Rosa Beltrán, Rafael Ramírez Heredia, Eusebio Ruvalcaba, Adriana Jiménez.
Ha publicado:
· “Ciudadanos de Ficticia” ( antología de cuento y minificción) editorial Ficticia 2003
· “Piedras de Luna”, (minificciones) editorial El viejo pozo 2005, y la reedición en editorial Alcalá, España, 2007.
· “Aquí está tu cielo” (cuento) editorial Alcalá, España, 2007.
· “Prohibido fumar” (antología de cuento) editorial Lectorum 2008
· “Infidelidades.con” (antología de cuento) editorial Terracota 2008
Actualmente tiene una novela y un libro de cuentos en revisión. Saca fotografías con desmesura, pinta acuarelas con sus hijas, mal educa a sus perros, acaricia a su cotorra y entrada la tarde se acurruca en el hombro de su esposo.

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La muerte del cine mudo
El hombre abandona el viejo cartel y entra a la sala del cine. Camina por el pasillo central. Lleno de asombro observa que su silueta no se recorta sobre la pantalla.
Durante la escena de las explosiones, asustado, se oculta tras una butaca. Saca la cabeza y mira hacia los lados. Del suelo recoge dos palomitas de maíz que coloca en sus orejas. Se incorpora para observar la balacera, tapando, de hito en hito, su cara con los brazos. Permanece absorto unos minutos. Mueve su pequeño y tupido bigote, gira sobre sus talones y se enfila hacia la salida. Con el frac raído, su bombín sobre el pecho y el bastón en la mano, va decidido a guardar un milenio de silencio.

Déjà vu
Pequeñas tuercas, tornillos y engranes ocupan su sitio. Trozos blancos se unen y la carátula deja de ser un rompecabezas imposible. Los romanos vuelven de direcciones opuestas y se integran al orden determinado. Las manecillas regresan como flechas que recobran el rumbo. La cadenilla, una serpiente de oro suspendida en el espacio, se engancha a la tapa. Huesos, uñas, vellos y piel son de nuevo las manos que sostienen el reloj de bolsillo. El hombre, ya sin prisa, lee la frase que su tatarabuelo grabó: “No fuerces el tiempo porque puede explotarte en las manos”

Diabluras
Se enrolló sobre sí mismo para rodar hacia ellos. Al chocar, los ángeles volaron por el espacio con sus alas blancas imperturbables. Todos terminaron despedazados en el suelo.
Matacus, el orgulloso armadillo, se desenroscó para disfrutar el festejo de los niños.
—¡Chuza! —gritaban los pequeñines frente al nacimiento hecho trizas.

Tildólogo Compulsivo
Nació sobre un pupitre en la Real Academia Española. Hijo de la famosa filóloga Sílaba Tercera, estudió la educación básica bajo la supervisión de su abuela Esdrújula.
A principios del siglo XX1 fundó, en Grave, Itálica, el Instituto de estudios superiores de la tilde. Actualmente funge como único miembro autorizado para quitar y poner acentos a discreción. Sus experimentos lo han hecho merecedor del Premio Nóbel de gramática, y le han ganado un lugar en la rotonda de los hombres agudos.

Sociedades que trascienden
—¿Qué haces aquí?— preguntó exaltado.
—Vine para hablar de negocios— respondió con tranquilidad.
—No chingues, tú estás muerto.
—Muerto sí, inactivo no.
—¿Y qué carajos quieres conmigo? Mejor busca un cura.
—Quiero mi parte del botín— dijo metiendo la mano en la caja fuerte, sin abrirla.
—¿Tú dinero? No mames, allá ni te sirve.
—Claro que sí, ya hice un estudio de mercado y quiero contratar un matón.
—¿Para matar a quién?— preguntó nervioso.
—Tranquilízate sólo quiero mudar el negocio para acá, pero necesito, primero, traerte a ti.
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Chiribitas de Leticia Herrera Alvarez

FALTA DE CALCIO

Aquella mujer se dejó llevar por el deseo compulsivo de comer yeso. Falta de calcio, pensaba; hasta que un día empezó a crecer alto, muy alto, y en medio del pecho le apareció, abierta, una ventana.



EL ESPECULADOR

-¡Basta ya de manipular la información! ¡Es usted un vulgar intermediario! ¡Esta vez quiero hablar directamente con el jefe!
Exigió la mujer al sacerdote, en el momento justo de la consagración.



LA SUFRIDA

-Nadie colgaba el teléfono como él.



CUENTO DE NUNCA ACABAR

Este era un hombre que se dejó seducir por su cuñada con un casete grabado con cantos de ballenas.
¿Quieres que te lo cuente otra vez?



NO VOLTEES*

El poblado quedaba lejos aún. Apretó el paso de su caballo y con una voz que pretendía serenidad me dijo:
-Apúrale a tu yegua y no voltees.
Escuché entonces el crujir de una rama que se levantaba como si hubiera sido liberada de un gran peso.
Sin poder evitarlo volví el rostro. A mis espaldas, recortada en la casi total oscuridad de la noche, alcancé a verla figura de un hombre alado que levantaba el vuelo.

*Premio de cuento brevísimo, 1999, otorgado por la revista “El Cuento”.



CHIRIBITAS

Una sola langosta molesta; una plaga se vuelve paisaje.



AUTÉNTICA

Ya era una vaca, mucho antes de ser sagrada.


Del libro: CHIRIBITAS
de
Leticia Herrera Álvarez
Coalcomán, Michoacán, 1954, Ciudad de México.
Primera edición septiembre de 1995, Editorial Verdehalago, México, D.F.
Primera edición: (Aumentada), 2004, Editorial Verdehalago, México, D.F.
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MICROS DE ORLANDO ROMANO - A Violeta Rojo



FRUSTRACIÓN

–¿Cómo puedes decir eso, Elena? Llevamos cuarenta años de matrimonio. Nuestros hijos son personas maravillosas. Nuestros nietos nos adoran. Nosotros somos saludables, no tenemos problemas económicos y nos amamos. ¿Qué te hace pensar que fracasamos?
–Hombre, ¿es que no te has dado cuenta? Cada domingo, cuando venimos a desayunar a este café, siempre hay alguna joven pareja que nos mira con pena.


¿CODICIOSA YO?


“Dijo que de mí le gustaban mis sentimientos, mi formación cultural, mi cuerpo, mi forma de hacer el amor, mi actitud ante la vida… Pero nada más que eso. Estoy desconcertada”.


¿DÓNDE ESTÁN LOS HOMBRES?

“Es alegre, es compañero, es cariñoso, cree en el amor para toda la vida, rechaza la infidelidad en todos los sentidos, es muy responsable con sus obligaciones, no fuma ni bebe en exceso, acepta a las personas tal y como son, nada de lo que yo diga o haga le molesta, cree en el matrimonio y desea tener muchos hijos… La verdad es que estoy harta de cruzarme con estos tipos que tienen la mente trastornada”.


¿SERÁS TÚ?

Luego de todas las cosas bonitas que acabas de decirme, no sé si eres el hombre de mi vida o eres un escritor.


LAS ENSEÑANZAS DE LA ABUELA

Ámalo despacio y vístete rápido. No querrás enamorarte de ese idiota.
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máquina de coser palabras

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LA PASIÓN: SEGUN FICTICIA


Iniciamos nuestra participación dando a conocer los antecedentes y motivos de la creación (en entregas posteriores se tratarán los modos y logros) del taller, a la comunidad de Ficción Mínima..

LA PASIÓN: SEGÚN FICTICIA



(fragmento de un artículo inédito) por Alfonso Pedraza Pérez


EN EL PRINCIPIO…

El Taller de minicuento de http://www.ficticia.com/, nace por satisfacer, contagiar y divulgar la pasión[i] por el texto breve, la recreación de lo real o de lo fantástico, y la belleza de la palabra.
Los ficticianos (nuestra nacionalidad virtual) hemos actuado en reacción, como lo hacen las ONG: a iniciativa propia, con la complacencia de los propietarios de la página, la ayuda de muchos estudiosos y escritores del género e inspirado en el concurso permanente de cuento brevísimo que Edmundo Valadés mantuvo en “El Cuento. Revista de la imaginación
La importancia que se le daba al minicuento, en esa publicación hoy tan memorable, fue tal que, precisamente en ésta, fue bautizado. Afirma Valadés: “el cuento breve o brevísimo no ha merecido ni recuento, ni historia, ni teoría, ni nombre específico universal, […] salvo los que desde la revista El cuento le dimos de minicuento o minificción, y que han ido generalizándose”[ii]. En sus páginas, a más de disfrutar la lectura de verdaderas antologías en las que consistía cada número y examinar sus editoriales; se regocijaba uno con el correo del lector, en él, Edmundo nos transmitía perlas de sabiduría en forma de consejos prácticos y bienintencionados. Era una guía lejana, escasa, sin embargo valiosa para los que habíamos caído en el encanto de decir mucho con pocas palabras, de decir todo con apenas insinuaciones, de expresar las cosas con precisión y belleza. Si bien, con relativa frecuencia, su mensaje era directo para decir que el texto analizado ¡no era un minicuento! En ese momento surgía la excitación de descubrir entre sus líneas el quid del asunto. ¿Cómo es posible que un aviso de ocasión en un diario, una misiva personal, un cuasi chiste, eran un minitexto literario y otros no? ¿Por que con pocas palabras, en escuetas palabras, muy a menudo carentes de elocuencia o de la retórica acostumbrada, se podía fascinar al lector?
El misterio se develaba a cuentagotas. La publicación de cada número de la revista significaban meses enteros de espera. Para poder relacionar una crítica y conocer el texto que analizaba debíamos esperar en números subsecuentes su aparición. O revisar números anteriores para recordar y dar el aval personal a un texto con un veredicto de “ganador”.
A inicios del presente milenio, conocí el mundo de la red virtual mundial a través de sus buscadores. Al hacer intentos con las palabras cuento y minicuento aparecieron como por magia cientos de páginas relacionadas al tema y con Ficticia y su foro de acceso abierto “Puerto Libre”. Como ciudad costera y cosmopolita, recibía visitas de personas que contactaban de diversos países de América y Europa. Amparado en el anonimato que ofrece el Internet, empecé a insertar algunos minitextos; y vi con asombro que recibían comentarios casi instantáneos. Recordando el espíritu de mi querida revista, un día contacté con el “Dios”[iii] de Ficticia, Marcial Fernández, le escribí de mis deseos de estimular la escritura y el conocimiento sobre la minificción, y como todo ser divino y complaciente[iv] (también un consumado minificcionista), no sólo permitió crear un club con el pretencioso nombre de Taller de Minicuento; sino que gracias a su poder infinito concibió un lugar especial en el portal al que llamó “Marina. Espacio dedicado a las minificciones de los navegantes. Taller participativo[v].
Con respecto de la instauración de la Marina[vi], la Dra. Laura Pollastri afirma: “Llamativamente, la creación del lugar exclusivo para la minificción responde a una interacción entre el público y los creadores de la página: el lector interactivo se abastece de un espacio específico para algo que advierte como singular en el vasto campo de la narrativa breve, y como necesario en el universo literario de la red. […] Nacida fuera de las pantallas de PC, la minificción se articula e interacciona en ella como un lugar natural del universo informático.”[vii]


[i]VIDAL, Nélida (filóloga y tallerista ficticiana) “Hablar de las pasiones es, ciertamente, algo muy complicado. Primero porque son pasiones, luego porque son propias y, por ello, desearíamos que hechizaran al resto del mundo tanto como nos hechizan a nosotros”. Correspondencia privada con la autora. e-mail recibido en junio de 2003.
[ii] VALADES, Edmundo. Ronda por el cuento brevísimo. EL CUENTO, Revista de Imaginación. No. 119-120 Julio-Diciembre 1991. Resaltado del autor.
[iii]“El régimen literario, filosófico y místico de Ficticia es teocrático, pues la fundación e historiografía de la ciudad depende de un sólo dios, el que todo lo lee...”. Constitución de www.ficticia.com.
[iv] “Ficticia, asimismo, por tratarse de una teocracia y por ser su dios "un buen dios" (las connotaciones éticas de la frase se podrán discutir después), no como todos aquellos que han pululado a lo largo de los siglos, no tiene por principio ningún afán de lucro, ideología totalizadora o censura en términos morales”. Constitución de www.ficticia.com
[v] http://www.ficticia.com/indicemarina.html .
[vi]VIDAL, Nélida “La Marina (de Ficticia) es… ¿Qué es La Marina? Una factoría de cuentos minúsculos, un taller de reparaciones de los susodichos minicuentos, un reto para quienes escriben en ella, otro aún mayor para los operarios que leen y ajustan letras ajenas. También es un concurso y, sobre todo, una pasión. Nuestra pasión”. ib.
[vii] POLLASTRI, Laura. DEL PAPEL A LA RED: LUGARES DE LEGITIMACIÓN DE LA MINIFICCIÓN. Artículo proporcionado por la autora. E mail. Febrero 2004.
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La breva breve, apuntes sobre el microcuento

Por Lilian Elphick

El género literario llamado cuento hiperbreve, minicuento, microrrelato o microcuento es un fenómeno que ha eclosionado en esta época, que algunos estudiosos llaman postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado, al decir de Fredric Jameson. Grandes escritores latinoamericanos como Augusto Monterroso, Juan José Arreola, Ana María Shua, Marco Denevi, Jorge Luis Borges, etc., lo han cultivado. También los chilenos Diego Muñoz Valenzuela, Jaime Valdivieso, Virginia Vidal y Pía Barros, por nombrar a algunos /as. El profesor chileno Juan Armando Epple, radicado en Oregon, EEUU, ha publicado varias antologías de microcuentos, entre otras: Brevísima Relación. Antología del Micro-Cuento Hispanoamericano; Cien Microcuentos Chilenos y Microquijotes. También tiene muchísimos estudios sobre el género.

En agosto del 2004, por primera vez en Chile, se realizó el Congreso Internacional de Minificción, organizado por la Universidad de Playa Ancha, Valparaíso. La Corporación Letras de Chile patrocinó dicho evento, programando lecturas paralelas de microcuentos, en la ciudad de Santiago, y recomendando escritores invitados a las lecturas y mesas redondas organizadas en dicho Congreso.

En octubre del 2004, la página web de Letras de Chile, publicó dos festivales de microcuento para escritores consolidados y emergentes, con excelentes resultados de lectura. Se reunió la obra de más de sesenta autores /as chilenos /as y se recopilaron más de ciento veinte textos. 
En el Congreso “Al sur de la palabra”. IV Congreso Internacional de Escritores por el Fomento del Libro y la Lectura, que organizó la Corporación Letras de Chile para enero del 2005, se trató, entre otros, el tema del microcuento en mesas redondas, charlas y lecturas, con la participación especial de la escritora argentina Luisa Valenzuela. Finalmente, la misma Corporación de escritores, publicó la antología de microcuentos Con pocas palabras, en mayo del mismo año.
En agosto del 2007, Letras de Chile organizó el Primer Encuentro de Minificción “Sea breve, por favor”, donde participaron destacados académicos/as y escritores/as tanto chilenos /as como extranjeros/as. En noviembre del 2008, el II Encuentro de “Sea breve, por favor” contó con la presencia de Juan Armando Epple, y el profesor Fernando Valls, de España, entre otros.
Por último, cabe destacar el concurso de microcuentos “Santiago en cien palabras”, organizado por la Revista Plagio, el Metro de Santiago y Minera Escondida. La participación es masiva y ha aumentado de 2.691 relatos en el primer concurso hasta diez mil en versiones posteriores[1]. Se edita un pequeño libro con los textos finalistas, que es repartido gratuitamente, y se seleccionan veinte relatos que se reproducen en gigantografías dispuestas en algunas estaciones del Metro. Así, se incentiva la creación literaria y se intervienen los espacios públicos.
Fuera del ámbito chileno, debo referirme a dos importantes revistas literarias que dedicaron muchas páginas al microcuento: El Cuento, dirigida por el mexicano Edmundo Valadés y la inolvidable Puro Cuento, de Mempo Giardinelli.
En cuanto a páginas web dedicadas exclusivamente al género están El cuento en red Revista Electrónica de Teoría de la Ficción Breve, dirigida por Lauro Zavala, con excelentes ensayos de David Lagmanovich, Francisca Noguerol, Violeta Rojo, etc.), y Ficticia, dirigida por Alfonso Pedraza, que realiza, entre otras actividades, talleres de microcuento on line, donde los participantes pueden comentar los textos de los demás y recibir comentarios de especialistas y del público en general. Se trata, entonces, de una actividad literaria interactiva al alcance de todos /as los /as interesados /as en el tema.
Si se considera al microcuento como una categoría textual aún periférica, frente a otros géneros canonizados y centrales como la novela y el cuento, Internet, como parte del proceso de globalización, presenta quiebres, fracturas, rupturas, por donde no sólo se cuela el interés por este género, sino, como señala Hilda Chacón [2],“abre una serie de posibilidades para los grupos ubicados en la periferia del proceso de globalización económica, para insertar sus voces/ momentos /imágenes/ palabras/ discursos/ narrativas en los intersticios del mundo cibernético y establecer así conexiones nuevas, que de alguna manera permitan el reconocimiento de su existencia y de sus interpretaciones alternativas sobre los "tiempos postmodernos".”
Esta imbricación de diferentes voces y textos –ahora se habla del hipertexto- aparece en la web con diversas modalidades, como el chat, los fotologs y los blogs, estos últimos, sitios –bitácoras que se arman sin costo alguno por el sujeto o una comunidad. Por ejemplo, un colegio o un curso puede tener su propio blog, donde ir anotando las actividades del alumnado, fotografías, concursos literarios y comentarios, tanto de los /as profesores /as como de los /as alumnos /as.
A propósito del título de este trabajo: “La breva breve”, existe el dicho: “No hay que dar la breva pelada y en la boca”, y esta instancia puede adecuarse a una de las características del microcuento, aunque también del cuento. Se trata de la "teoría del iceberg" de Hemingway, en donde lo más importante nunca se cuenta. La labor del /la lector /a es realizar esa lectura profunda, o como dice Piglia en su Tesis sobre el cuento, hacer brotar lo que está oculto.
En la Introducción a Brevísima Relación. Antología del Micro-Cuento Hispanoamericano [3], Epple acota que “el criterio fundamental para reconocerlos como relatos no es su brevedad sino su estatuto ficticio, atendiendo específicamente al estrato del mundo narrado. Creemos que lo que distingue a estos textos como relatos es la existencia de una situación narrativa única”.
Un ejemplo: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". Se dice que es el microrrelato más breve del mundo. Su autor, Augusto “Tito” Monterroso, ha borrado con este texto las barreras entre la realidad y la vigilia, entre la ficción y la realidad, creando un espacio narrativo con sólo siete palabras. Además existe el intertexto kafkiano: “Cuando despertó, Gregorio Samsa estaba convertido en un horrible insecto.” ¿Hay historia en este texto de Monterroso? El profesor Epple en su Introducción señala que en El dinosaurio “hay un decurso temporal (fijado en los verbos) y una referencia a la situación espacial (“allí”, el lugar donde ocurre la experiencia)”. Se puede definir – a nivel básico- ‘historia’ como una cadena de acontecimientos ligados temporal y causalmente, y al ‘acontecimiento’ como algo que le ocurre a alguien o algo. Ergo, en El Dinosaurio hay historia o una situación narrativa única, aunque –como dice Epple- la tríada acción-espacio-tiempo, esté simplemente sugerida. (Epple.1990:18-19).

Epple vincula el origen del micro-cuento o cuento breve a la tradición del folklore, la leyenda, mitos, adivinanzas y fábulas, pero advierte que esta asociación a las llamadas “formas simples” genera problemas de delimitación:
“Las formulaciones teóricas sobre el cuento, o las poéticas que declaran una concepción particular sobre el género, demarcan sus parámetros diferenciales a partir de la comparación con la novela, y los rasgos distintivos que se postulan (la brevedad, la singularidad temática, la tensión o la intensidad) siguen resultando insuficientes como categorías distintivas. La existencia de novelas cortas (la “nouvelle”), de acentuado rigor argumental y formal, y de cuentos extensos, ponen en cuestión el criterio tradicional de la extensión como límite entre ambos géneros.
Irwing Howe se propuso recientemente delimitar un canon del relato breve norteamericano (que llamó “short-short stories”, cuentos cortos) pero ni su intento de delimitación tipológica ni la selección propuesta resultan convincentes.
Con el cuento brevísimo el problema de la delimitación genérica se dificulta aún más, por su relación con un amplio registro de formas breves de substrato oral o libresco, y sobre todo por la dificultad de deslindar fronteras con las llamadas “formas simples” (el ejemplo, el caso, la fábula y la anécdota, entre otros).” (Ibid:11).
Resumiendo, para Epple, la brevedad, la singularidad temática y la intensidad siguen resultando insuficientes como categorías distintivas para el cuento. La existencia de la nouvelle y el cuento largo, no se pueden definir sólo desde un criterio de extensión.
En general, los autores y autoras que han examinado el microcuento coinciden en su carácter intertextual, donde pueden coexistir en un solo texto la alusión, la cita, la ironía y la parodia, o la reelaboración de un architexto. Por ejemplo, en el “Decálogo del escritor” de Monterroso, incluido en su libro Lo demás es silencio (1978), se reconoce la referencia metatextual del Decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga (1925), y la referencia architextual de los doce mandamientos de la Ley de Dios.[4] A toda esta fábrica de intertextualidades se suman “Los diez mandamientos del escritor”, microcuento del uruguayo Fernando Aínsa [5]:


Los diez mandamientos del escritor
1.-Te amarás a ti mismo sobre todas las cosas.
2.- No mencionarás el nombre de Borges en vano.
3.- Seis días descansarás y uno escribirás.
4.- Te inventarás tu propia filiación literaria.
5.- Si cometes parricidio generacional, será con pudor y disimulo.
6.- No seducirás a la poetisa en busca de prólogo.
7.- No robarás las metáforas del poeta inédito.
8.- No llamarás palimpsesto intertextual a la simple copia banal.
9.- No desearás el éxito de ventas del prójimo escritor.
10.- No eliminarás las comillas de las citas ajenas.

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[1] Datos extraídos de Epple, Juan Armando. “La minificción y la crítica”. En: Escritos disconformes. Nuevos modelos de lecturas. 2004. Francisca Noguerol Editora. Ediciones de la Universidad de Salamanca.
[2] Hilda Chacón. ¿Puede Internet (ó la lógica del capitalismo avanzado) subvertir el proyecto de la globalización? En: http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v04/Chacon.html
[3] Epple, J.A. Brevísima relación. Antología del microcuento hispanoamericano. 1990. Santiago: Mosquito.
[4] Datos extraídos del ensayo de Fernando Golvano, “Menos es más (Notas sobre la poética de Monterroso)”. En: Escritos disconformes. Nuevos modelos de lecturas. 2004. Francisca Noguerol Editora. Ediciones de la Universidad de Salamanca.
[5] En: Escritos disconformes. Nuevos modelos de lecturas. 2004. Francisca Noguerol Editora. Ediciones de la Universidad de Salamanca.
Nota:
Otras excelentes páginas dedicadas a la minificción: Máquina de coser palabras, Minificciones,  Químicamente impuro.
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Importancia

-¿Se baja?- pregunta uno.
-Prefiero no bajar. Quiero seguir viaje- contesta el otro.
-Este colectivo terminó su recorrido.
-¿Cómo es posible, si todavía no partimos?
-Es que la partida no estaba prevista, solamente la llegada.
-Podría hacerme precio, entonces.
-Desde luego, le cobraremos su pasaje al precio de tres.
-¿No podría ser a la inversa?
-Una persona de su importancia no lo aceptaría. Es humillante.
-Es cierto- contesta el otro, halagado. Paga y desciende.

Orlando Van Bredam
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Otras brevedades. Micrografías

Como marca, Micrografías® nace de un apareamiento incierto acaecido en las Islas Griegas entre micro (μικρο, pequeño) y -grafía (-γραφία, de la raíz de γράφειν, escribir), que significa descripción, tratado, escritura o representación gráfica. El resultado ha tenido la suerte de nacer en el SXXI y define una categoría de fotografías realizadas exclusivamente con móvil.
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Minificción venezolana: Trejo, un experimentalista


Oswaldo Trejo. Ejido, Mérida 1924-Caracas 1996. Narrador. Obras principales: Los cuatro pies (1948); Cuentos de la primera esquina (1952); También los hombres son ciudades (1962); Depósito de seres (1963); Andén lejano (1968); Escuchando al idiota (1969); Textos de un texto con teresas (1975); Al trajo trejo troja trujo traje trajo (1980); Una sola rosa y una mandarina (1985); Metástasis del verbo (1990); Mientras octubre afuera (1996).
OTRA TRANSPARENCIA
Al mar la transparencia, desazulizándolo, desverdeciéndolo del lado allá de donde otros cortando, a manera de cubos, las grandes piedras.
Traslado de los cubos pero sólo mientras la noche cercando las aguas, ya más blancas que las leches.
En actividad hasta la noche llevadera, de colocaje de los cubos, escalonados donde por donde el descenso del mar.
El entonces de las aguas, cristalinas, transparentes, en amabilísimas caídas. Al fondo de ellas, visibles hasta las uniones de los cubos, hasta las formas en las superficies de la piedra.
Más allá, detrás de lo visible, los lugares del mar en los que las cosas asentándose. Los navíos acaso ya junto a las sacudidas de las especies marinas, en los estertores.
Pasado todo el mar, pasado, pasado. Acá la sequedad y allá del otro lado de los cubos, también la sequedad.
UNA SOLA ROSA Y UNA MANDARINA
En donde de cada ser dos, de cada cosa dos exactas, una para sí y otra para alguien. Siendo así, de algunas, una a la memoria y otra dejable en el lugar, ya el barrio en el caserío o el caserío en el barrio, ya los árboles frutales. Las puertas, el automóvil entrando en contravía y el automóvil llegado por el otro lado, ambos con movimiento y ruido de carro.
Tocar una puerta y abrirse dos. ¡Oh, entrar!, ¡oh, el recibo más allá!, con dos Gonzalos, dos Ercilias, dos Rafaeles, dos Julietas y, después del saludo y los besos de rigor, hablando todos a la vez y, de los ocho, escuchando atentamente a ocho.
Distinto todo, de cómo era antes de volver.
De la cocina, la sirvienta con tazas de café, de las diez una para ella y, en el momento de pasarlas, ni señas ni morisquetas, ni palabras, sino ella y ella o Carmenza y Carmenza.
Mientras en la memoria abarrotada aquellas grandes limas en sazón, aquellas roliverias mandarinas, afuera las grandes limas en sazón, las roliverias mandarinas y, afuera, las rosas, las grandes rosas.
Una sola rosa y una mandarina. Con una y otra para sí y una y otra para él, despidiéndose.
Mientras octubre afuera. Caracas: Monte Ávila, 1996.


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Rehabilitación de Circe (minificción de Diego Muñoz Valenzuela)

La preciosísima Circe estaba aburrida de la simplicidad de Ulises. Si bien era fogoso, bien dotado y bello, la convivencia no daba para más. Solía convertirlo en perro para propinarle patadas, y él sollozaba y le imploraba perdón. Lo transformaba en caballo para galopar por la isla de Aea, fustigándolo con dureza. Lo transmutaba en cerdo para humillarlo alimentándolo con desperdicios. Volvía a darle forma humana para hacer el amor, y volvía a fastidiarse con su charla insulsa. Por fin lo expulsó del reino, le devolvió su barca y sus tripulantes y lo dotó con alimentos para un largo viaje. “Vete y no vuelvas”, le ordenó con voz terminante al lloroso viajero, “y cuenta lo que quieras para quedar bien ante la historia”. Después sopló un hálito mágico para hinchar la vela de la embarcación.


Diego Muñoz Valenzuela

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Tres microrrelatos, por Lilian Elphick

Helena

Golpeé mi pecho tres veces y no hubo respuesta.

Arañé mi cara y me lancé al abismo de la derrota.

Escribí para remediar el silencio y no obtuve el perdón.

Me pregunté qué es primero, ¿el amor o el odio?, y estalló una guerra.

Entonces, ¿qué maravillas me deparan las patas de los caballos?

Alejada de mi esencia, mastico lentamente mi hermosura.


Atenea

...et les silences, tous les silences: le silence quand le bras du bourreau se lève à la fin…

Jean Anouilh

Para que mi horror sea perfecto, yo Atenea, acosada por mi propia estatua de mármol pentélico, despreciada por Ares cuando las flechas de la escritura volaban en mi dirección, adorada por quienes vieron en mí a una diosa armada hasta los dientes, vilipendiada por tu silencio y mi virginidad de peplo blanco, malnacida gracias al lanza rayos, agobiada por profecías que me enervan hasta la locura, declaro a la comunidad que: 1) La estatua (de ahora en adelante, 'ella') que me representa me cortará la cabeza, 2) no haré nada por impedirlo, 3) ella volverá a la carne y al hueso, 4) de este modo, se apropiará de las palabras de los padres de la literatura, que algunos suelen denominar 'universal', y 5) ella pedirá perdón a Medusa por llevarla en su égida imaginaria.


Casandra

El tiempo, / la gran puerta entreabierta

Blanca Varela

Apolo escupirá en mi boca. Troya será destruida. Áyax me violará. Nadie creerá en mí.

Una mujer de nombre Christa, siglos después de mi muerte, escribirá: "¿Por qué quise, por encima de todo, el don de la profecía? Hablar con mi propia voz... pero, ¿a quién?"

Ahora, cuando ya no tengo ojos, sé que la vida es la única inocente.

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Estos textos pertenecen al libro inédito Bellas de sangre contraria, titulo extraído del poema Reyerta, de F.G. Lorca.

Más textos en Ojo Travieso.
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Congreso de minificción en España


La próxima semana va a tener lugar en Málaga (España) el XIX Congreso de Literatura Española Contemporánea, organizado por la universidad de esta ciudad. Esta edición, que se va a celebrar desde el Lunes 24 hasta el Viernes 28, va a estar dedicada al microrrelato español, y lleva como título: "Narrativas de la postmodernidad. Del cuento al microrrelato".
Durante las cinco tardes que dure el encuentro asistiremos a conferencias de especialistas en este campo como Fernando Valls, Irene Andres-Suárez, Domingo Ródenas de Moya, Joseluis González o Teresa Gómez Trueba. También habrá un concurso de microrrelatos, una mesa redonda sobre la difusión del género y la intervención de escritores que lo cultivan como Juan Pedro Aparicio, Fernando Iwasaki, Julia Otxoa o Andrés Neuman.
Se puede consultar toda la información sobre este congreso en la página web del mismo.
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Testimonios

Fin de fiesta

Miriam Di Gerónimo nos acerca el texto de cierre de Eduardo Gotthelf.

Cuando finalizó el V Congreso Internacional de Minificción celebramos el evento con una cena de camaradería. Allí Eduardo Gotthelf leyó las siguientes conclusiones: un cierre festivo que seguiremos aplaudiendo.

Yo, que no soy especialista sino apenas un perpetrador, aprendí mucho en estos 3 días. Y quiero compartir lo esencial de ese aprendizaje con ustedes, que como bien no dice Saint Exupery, en MF sólo lo esencial debe visible a los ojos.

No crean que voy a contar algo original, sólo haré un breve resumen de una introducción a un primer capítulo de un estudio preliminar de una definición tentativa y experimental de minificción.

Llegado a esta esquina, los cito:

Minificción: modernísimo género de tradición milenaria, que designa textos de entre 10 palabras o menos, hasta 2255 o más, con o sin título, que, aún siendo otra cosa, puede compartir características con la poesía, el cuento, la novela, el teatro, el ensayo, el epitafio, el epigrama, el aforismo, el recorte, el fragmento, el haiku, el chiste, el grafitti, el eslogan, la canción infantil, la adivinanza, el retruécano, los sueños, la micromagia, el tango, la ópera y varios otros.

Se individualiza con facilidad, ya que siempre es generado por los así llamados escritores de minificción, u otras personas.

Los textos pueden ser publicados en libros, diarios, revistas, blogs, teléfonos celulares, señaladores, camisetas, tarjetas de visita, paquetes de cigarrillos; o no ser publicados en absoluto. Incluso pueden llegar a no ser siquiera escritos.

Este género tiene, además, otras denominaciones, cuya detallada enumeración, ya por todos conocida, escapa a los alcances de esta apretada síntesis.

Su aplicación más conocida es la de justificar la realización de congresos destinados a definirlo.

Eduardo Gotthelf

Neuquén, 12 nov. 2008

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