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24 de marzo en argentina. Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia


Memoria

Aún no sale la luna y me despierta el aullido con que duermo noche a noche.


Primera incisión

Hundió el filo con minuciosidad tortuosa y se fue dibujando así el mapa del mundo.


Cronopismo nacional

Y después de tanto tiempo andando, resultó el país todo invisibilizado.


Aficionado

Se consideraba un artista y como tal quiso dejar en las paredes del centro de detención un centenar de pinturas de sus manos rojas.


Vuelos

Y muchos, aun ateos, se fueron al Cielo lanzados con todas las bendiciones.


Norah Scarpa Filsinger . Incisiones mínimas. Buenos Aires. Macedonia Edicione. 2011

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24 de Marzo en Argentina. Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia


Selección de textos extraídos de la antología Arden Andes

VIRGINIA VIDAL

Chile

LEONARDO HENRICHSEN FILMÓ SU TRÁNSITO A LA ETERNIDAD

Leonardo Henrichsen cayó en la esquina de Agustinas con Morandé, a pasos de la Moneda, el 29 de junio de 1973.

Filmaba para la TV Sueca los anticipos del golpe del 11 de septiembre: acometían oficiales alzados de un regimiento de tanques contra el gobierno de Salvador Allende.

El joven periodista y camarógrafo argentino registró en su cámara al soldado que le disparó.

En seis minutos y medio grabó su propia muerte y el anticipo de la agonía de millares de chilenos.

Transcurrieron más de treinta años hasta lograr ubicar al asesino: el cabo de ejército Héctor Hernán Bustamante Gómez. Murió de viejo, impune, en el Hospital Militar.

JORGE ARIEL MADRAZO

Argentina

CÓMO PUDO SER

Qué sudoroso el brío para enrumbar la galera de esclavos hacia la remota isla de Náhuatl; cuán refrescante la brisa que, en la playa infinita, cacheteó nuestra plegaria; qué injusto el látigo del capanga al recordarnos la servil condición; cómo los orangutanes de la jungla antojaban –en lo grotesco –parecerse a nuestro empeño. Qué libres resollaban al comparársenos. Ah, cómo reímos al clavarse de pronto mil flechas en el tórax de los amos. Cómo, cómo vinimos a morir aquí.

JOSÉ LEANDRO URBINA

Chile

30 SEGUNDOS

Afuera hay gente.

Mi mamá nos pide que bajemos la voz.

Los escuchamos.

Mi hermano apaga la tele.

Del pasillo viene un murmullo confuso.

Ahora unos pasos.

Comienzan a golpear la puerta.

LILIAN ELPHICK

Chile

BALADA DE LA PIEDRA

A Marta Ugarte Román, detenida por la DINA en 1976. Su cadáver fue arrojado al océano Pacífico.

Qué curioso es ver al viento en su transparencia de pelo revuelto. Y qué inquietante esta inmovilidad inquebrantable frente al mar convulso, y las agujas de agua fatigándome, los pequeños crustáceos cerca de mí, arriba de mí, silenciosos y activos. Qué decir de las gaviotas graznando asesinatos: me abraza la sangre que poco a poco se evapora. El pañuelo voló hace mucho.

Y por ser piedra, lloro.

LAURA NICASTRO

Argentina

MI PIERRE

Cuando Pierre vuelve a casa, después de cumplida la tarea, me agacho a sus pies y le quito las galochas embarradas. Le alcanzo agua para que se lave las manos pringosas. Y si la camisa tiene manchas (casi siempre), le doy una limpia.

Él se acerca a la cuna de nuestro hijo y, en silencio, lo contempla. Suspira: el querubín heredará no sólo su nombre, sino también su oficio.

Comemos un poco de pan, guiso, sopa. El día del Señor tomamos algo de vino. Mi Pierre nunca se emborracha.

Enseguida nos acostamos. Él esconde la cabeza en el hueco de mi cuello, como pájaro que quisiera dormir.

Lo arrullo con una canción, pero siento que sus lágrimas resbalan por mis pechos. Trato de consolarlo.

¡Es tan difícil ser la mujer del verdugo!

PEDRO GUILLERMO JARA

Chile

EL HOMBRE DE LOS PIES QUEMADOS

Por extrañas circunstancias al hombre se le habían quemado los pies. Era dos tizones como leños oscuros. Al caminar por las calles sus pasos se escuchaban así:

—¡Tic-toc!... ¡Tic-toc!

Los niños, curiosos, seguían al hombre de los pies quemados, no por compasión, ni burla, ni nada de eso. Lo seguían porque al caminar desde los pies se desprendían pequeños trozos de carbón que los niños se disputaban a gritos. Con estos trozos los niños dibujaban nubes, corderos, soles, lunas y lluvia, en las paredes de la población.

En algunas oportunidades los adultos también seguían al hombre de los pies quemados, recogían los trozos de carbón y escribían consignas en las paredes, llamando a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, ideas que se habían perdido en el tiempo.

MARIO GOLOBOFF

Argentina

GENERAL JORGE RAFAEL VIDELA

Amaba los perros de caza, los tapices con ciervos y la música de Wagner. Leía pocos diarios, pero se detenía a hacer palabras cruzadas. No toleraba el rumor de los árboles ni el trino de los pájaros. Dormía bien.

MARÍA CRISTINA RAMOS

Argentina

EMBOSCADOS

El balde estaba lleno de sombra. Nos mojábamos los dedos y nos pintábamos la cara. Entonces nos cubría la oscuridad y sólo seguía brillando la pregunta de los ojos. Cuando venían a buscarnos, bajábamos los párpados y no nos encontraban.

Un día el balde estuvo lleno de verde. Nos pintamos. Ahora vivimos en el bosque, y nadie entiende cuando el idioma de los pájaros deja pasar también una palabra. Alguna de las que todavía pronunciamos.

Más textos en http://ardenandes.wordpress.com/


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Capacho de Leandro Hidalgo

Capacho será presentado por la Dra. Miriam Di Gerónimo

Jueves 16 de diciembre, 20 hs.

Biblioteca Pública Gral. San Martín, Mendoza, Argentina


Con aportes de Ana María Shua, Fabián Vique y Raúl Brasca, tres referencias obligatorias en este género literario.

Capacho no es un conjunto de textos, es una actitud, un capacho a la literatura y a la realidad, cuestiona y juega, golpea, propone pensar” Fabián Vique.

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La mismísima literatura

Imaginaria

La tropa duerme. Sus sueños obscenos fornican sobre las sábanas. Yo camino entre las camas, busco a la soñada más bella, salimos del cuartel y hacemos el amor como se debe: en privado y a la luz de las estrellas.


Escena callejera

Ella me mira de una manera que parece atravesarme. Ella viene hacia mí con ímpetu y pasa a través de mi cuerpo como si uno de los dos fuese un fantasma. Me doy vuelta y la veo besar a un hombre abominable. Grito pero no me escuchan. Enciendo un cigarrillo.


Las nubes quiyús

Cansados de la cacería y de vivir en un país sin lluvias, los quiyús fabricaron nubes que provocaron numerosas tormentas, buenas cosechas y alguna inundación. Las nubes eran multicolores y tenían formas geométricas, para controlar las precipitaciones y para que los maestros enseñaran las matemáticas a partir de objetos concretos.

Pero un día el cielo abrió su enorme boca y se tragó todas las nubes. La tierra se secó y los quiyús volvieron a la caza, cerraron las escuelas, abandonaron las ciencias y se hicieron creyentes.


Locus amoenus

El canto de los pájaros sumado al sonido del agua del arroyo que corre entonan el alma humana. Es por eso que este bosque cercano a la ciudad es tan frecuentado por artistas que se abandonan al ocio y la meditación, y aguardan a las musas.
También se arriman con frecuencia los asesinos seriales de la ciudad, que suelen traer engañadas a sus víctimas y disfrutan, no sólo de sus alaridos en contrapunto con el canto de los pájaros, sino también de la imagen de la sangre de sus víctimas mezclándose con el agua del arroyo que corre.


Borges en la peluquería

–Cortame las puntas, Ramón.

–¿Usted cree que alguien hace crecer el pelo, su pelo por ejemplo? ¿Todo lo que se escribe es literatura? ¿Toda literatura es fantástica? ¿La filosofía es una rama del hombre?

–La rama es una rama del árbol, Ramón.

–¿El árbol es una rama de la tierra? ¿El hombre de la idea? ¿La tierra del cosmos? ¿La idea del verbo? ¿El cosmos del caos? ¿El caos de la filosofía? ¿La filosofía es una rama de la literatura fantástica?

–Las puntas nomás, Ramón, las puntas.


Naufragio

Me destinaron a una nueva oficina ubicada en un supuesto país de cuya existencia no me había enterado jamás.
Mi casa tenía ojos de buey en lugar de ventanas, escotillas en vez de puertas y demás detalles que le daban el aspecto inconfundible de un barco de alta mar.
A poco de llegar personas de todo tipo venían a visitarme provistas de botellas y pastillas de lo más diversos colores. Eran la mar de amables, nos entendíamos por señas y carcajadas.
Un día amanecimos en alta mar. Cuando paró la lluvia salimos a la terraza y desplegamos las velas.


Edición 2010 en español de La vida misma y otras microficciones, Buenos Aires, Macedonia Ediciones.

Más info en http://www.editorialmacedonia.com.ar/

Más Fabián Vique en http://www.delasavesquevuelan.blogspot.com/

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Presentación de microficciones macedónicas

Entre otros títulos, se presentan las novedades 2010 de microficción del catálogo de Macedonia Ediciones.
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David Lagmanovich: un homenaje a su escritura


El lugar
Todo ser necesita un lugar donde morar sobre la tierra. El mío es el libro. Ni el original manuscrito, ni el envío por correspondencia, ni la aparición en una de las tantas revistas, aplacan mi deseo de contar con un lugar donde quedarme para siempre. Así es como concibo la página de un libro. Para un microrrelato como yo, ese lugar es lo más parecido posible a lo que otros llaman inmortalidad.



Memorias de un microrrelato, ars poética de David Lagmanovich, es un libro de reciente aparición, publicado por Macedonia Ediciones en septiembre de 2010.
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Anticipo de Arden Andes. Microficciones argentinochilenas



De un lado y otro de los Andes hay un relato común que disuelve las fronteras geográficas entre ambos países. Un gran relato se lee en esta selección de microficciones argentinochilenas: la violencia en sus distintas formas y matices asoma en la palabra, se expresa con contundencia o está mediada por la metáfora.
Estos breves, alejados de la sonrisa que suele provocar tan lúdica modalidad textual, revisan la historia de América latina, los vínculos, las desigualdades de género, las diferencias sociales, la violencia cotidiana y aquella que es invisible a los ojos o se esconde en el silencio.
Por eso arde la cordillera.

La antología Arden Andes. Microficciones argentinochileneas será presentada en el VI Congreso Internacional de Minificción, Bogotá, Octubre de 2010
La foto de tapa: "Desvanece", por Magdalena Ladrón de Guevara.
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