Cinco micros de Giselle Aronson
Decisión
Corrió sin pensar, escapar era imprescindible.
Lo detuvo la línea en vaivén del agua en la arena.
Sólo había dos opciones: avanzar o retroceder. Dos versiones para una trampa.
Ante sí, el mar. Dentro de sí, resonando, la leyenda que afirmaba que, en ese lugar exacto de la playa, quien se daba vuelta se convertía en estatua de sal.
Corrió sin pensar, escapar era imprescindible.
Lo detuvo la línea en vaivén del agua en la arena.
Sólo había dos opciones: avanzar o retroceder. Dos versiones para una trampa.
Ante sí, el mar. Dentro de sí, resonando, la leyenda que afirmaba que, en ese lugar exacto de la playa, quien se daba vuelta se convertía en estatua de sal.
Patético
En el principio, creó el monoteísmo solo para cerciorarse de que no tendría competencia. Luego inventó un mundo de utilería y un ser infame al que llamó hombre. Este, emulando la soberbia de su creador, se creyó superior. Pasado un tiempo, viendo que su criatura transgresora negaba e ignoraba su poder divino, se retiró algo frustrado y decidió dedicarse a la literatura. Contaría relatos acerca de la grandeza de su obra. Sólo ganó un concurso de cuentos absurdos.
Pedido
—Sólo te pido una cosa —susurró ella cuando descubrió que él se había propuesto quitarle la ropa.
—Lo que quieras.
—Que parezca amor.
Son
Hay palabras que no se las lleva el viento, hay palabras que son el viento.
Desnuda
Hacía milenios que María Cenicienta de la Eterna Llama no terminaba de limpiar las cenizas que había dejado aquel amor sin respuesta. Aunque el fuego, a esas alturas, sólo era una llama mínima, temblorosa, que sobrevivía a los días, que se negaba a apagarse, caprichosa y tenaz. María Cenicienta de la Eterna Llama no esperaba la invitación a ningún baile real, no pretendía un hada madrina ni una calabaza devenida en carroza. En su cuento, sólo esperaba que aquel plebeyo, arrodillado ante ella, volviera a quitarle, él mismo, una zapatilla, la otra, y luego el resto.
Giselle Aronson nació en Gálvez, provincia de Santa Fe, Argentina, y actualmente reside en la ciudad de Haedo, provincia de Buenos Aires. Es licenciada en Fonoaudiología y terapeuta del Lenguaje. Forma parte del grupo literario Heliconia, coordinado por el escritor Sergio Gaut vel Hartman. Sus textos han sido publicados en blogs y revistas literarias. Uno de sus cuentos “La espera” fue incluído en la antología “Cantares de la Incordura” (Bs. As., Dunken, 2009). Se puede visitar su blog: www.nocheluz.blogspot.com