0 com

Sol mayor de Maikel Ramírez

Fotografía: Alexis Pérez-Luna












ADIOS, ZOMBI, ADIOS
         Cuando por la televisión informaron sobre la propagación del virus zombi, mi hermana y yo no pudimos sino maldecir nuestra mala suerte.  Escopeta en mano, salimos al patio para encarar nuestro infortunio con determinación y, me temo, que hasta con aires de nostalgia. No tuvimos que esperar un largo rato para ver su cabeza abriéndose paso entre la sábila que forraba aquella parte de nuestro jardín. Fui yo el primero en apuntar hacia su cráneo, luego lo hizo mi hermana. Fue duro, sobre todo por el método, pero tuvimos que asesinar nuevamente a papá.

PROMETEO EN CADENAS DE ADN
Severa y atroz, la condena del juez pesó en las entrañas de Francisco Vargas, el acusado: lo clonarían para que cumpliera sus años a cadena perpetua.

EL ESPECTRO
De cara a la luz, le horroriza que su sombra se le adelanta. Entonces gira la lámpara y el colorido espectro se desvanece.

CAPERUCITA ROJA RELOADED
“It´s evolution, baby”
(Pearl Jam: Do the evolution)
        
Atribulado por la suerte que correrán la Caperucita Roja y la abuela, el cazador remonta la colina que conduce a la cabaña donde pronto comparecerá el feroz lobo. Sortea con desafuero el río que amenaza con engullirlo hasta su vientre húmedo; aún resta atravesar la maleza detrás de la cual se eleva una humarada proveniente de la chimenea de la casa. De cara al sol, el cazador desenfunda su  rifle radiante y aguza sus sentidos para hacer fuego certero sobre la bestia. Pero dentro de la vivienda encuentra a la pequeña y a la anciana entre agudos sollozos y ceños patéticos, porque, como explican entrecortadamente,  los lobos se han extinguido y ya no podrán proporcionarle un final feliz al consabido cuento de hadas.

EUROPA
Frente a nosotros, el soberbio contorno de Júpiter, y a nuestros pies, una maciza placa de hielo que penetraríamos, según nuestros cálculos, en una semana.  Nuestra misión había aterrizado sobre la superficie de Europa cargada de optimismo ante  la posibilidad de encontrar nuevas formas de vida agazapada debajo de aquella capa congelada. Por mi parte, el entusiasmo, o la ansiedad, tomaba la forma de inspeccionar constantemente el funcionamiento de nuestros sumergibles, cuya capacidad para resistir la presión de aquellas profundidades remotas precisaba la perfección. Descendimos al cabo del tiempo estimado. Interesará saber que allí yacían esqueletos que, de acuerdo a su estructura ósea, podían ser agrupados en pares. Interesará saber, sobre todo, que aquellos organismos flotaban esparcidos dentro de una desconcertante y colosal arca de madera. 

A LAS 6:00 EN PUNTO
         La reaparición de su vieja gastritis hace que hoy llegue a casa tres horas más temprano de lo que suele hacerlo. Por suerte, ha podido aprovechar que un compañero de trabajo lo trajera hasta la urbanización donde vive desde hace apenas un año. “papito lindo”, reconoce la voz de su esposa del otro lado de la puerta, mientras él le da la última vuelta a la llave.  Un beso apasionado sella el feliz recibimiento después de una mañana en la que estuvo aquejado por náuseas y escalofríos que auguraban un posible desmayo. Camina hasta el patio para saludar a su basset hound, que, como siempre, solo para de ladrar cuando recibe las primeras caricias en sus orejotas. Un hueco recién iniciado en el jardín le llama la atención “Sandra y sus plantas”, piensa con ternura. Sigue hacia el dormitorio para cambiarse de ropa, pero antes de hacerlo tiene la impresión de que algo falla con el reloj de pared. En efecto, advierte que las manecillas giran frenéticamente. En los pocos segundos frente al aparato, este se ha movido desde las 3:00 hasta las 4:00. Acerca su boca y sopla con fuerza en caso de que el problema sea una simple acumulación de polvo, pero esto no funciona. Cavila sobre qué hacer mientras la aguja ya apunta las 5:10. Golpea el aparato a ver si alguna pieza floja regresa a su lugar, pero el reloj sigue su obstinada marcha hasta las 5:40. Irritado, intenta forzar las manecillas, pero su fracaso le recuerda a Don Quijote embistiendo los molinos de viento. En un abrir y cerrar de ojos, observa con perplejidad como el reloj marca las 5:55. Así que  decide salir a preguntarle a su esposa qué demonios le pasa a aquel aparato, pero se detiene a penas pisa la puerta, porque ve a su mujer acariciándose impúdicamente con otro hombre en el patio. Al lado de estos, entrevé la existencia de un hoyo profundo y recién excavado. La mujer se aparta cuando escucha un ruido de llaves en la puerta principal, mientras que el hombre se oculta, empuñando un cuchillo. A las 6:00 en punto, él, con el estómago en ebullición,  da el último giro a la llave y ella suelta el dulce saludo “papito lindo”. 

SOL MAYOR 
Afina su guitarra por medio de la vibración que suelta cada una de las seis espigadas cuerdas, mientras que su nave sigue la trayectoria programada desde hace meses. Tras un repertorio de canciones nostálgicas que le recuerdan a sus padres, decide ejecutar la canción de Oasis que tanto lo devuelve a su adolescencia, Don´t look back in anger. Un breve titubeo es el preludio para iniciar con un DO hasta terminar la introducción con el FA (disfruta esta parte porque sabe que es un descarado calco de la obra maestra de John Lennon, Imagine). Su charrasqueo se aviva cuando arquea sus dedos nuevamente para posicionarlos en el acrobático DO y la pajuela transita sin estorbos las cuerdas de su encorvado instrumento musical. Pero ahora con terror se percata de que no podrá evitar el SOL mayor. Entiende que, por mucho que se esfuerce, es demasiado tarde para evadirlo.  Con desaliento, se resigna al hecho de que no hay forma de escapar de él. Reconoce que frente a sí aguarda un infausto desenlace. Horas después y en apenas unos pocos segundos,  el intenso calor arropa la extraviada nave y borra su cuerpo hasta lo imperceptible. Al cabo de un rato, no habrá ningún eco de la conocida melodía del grupo británico por aquel universo.






Read more »
0 com

Minificción de los jueves: Cecilia Eudave

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Cecilia-Eudave_0_501549904.html
Read more »
0 com

Historias chinas de Rafael Cadenas

Amados súbditos ­ha dicho el emperador­, ante todo defiendo la unidad de mi reino. Una sola manera de pensar es lo único que la garantiza. Mi misión es protegerlos de la nefasta diversidad. Por eso he proscrito la discrepancia. Ustedes y yo formamos un solo cuerpo que puede parecer monstruoso, pero nadie podrá vencerlo.
Es para salvarlos de influencias de los malos espíritus que he resuelto privarlos a ustedes de su libertad y, de paso, para que así aprendan a amarla, pues este es mi objetivo, en el futuro. Esta medida, aunque de momento parezca absurda, los hará libres.
Sé que a los más mi decisión no les preocupa, antes bien lo tienen a dicha, porque les quito un peso insoportable de sus hombros. Sólo algunos letrados echan de menos la libertad, pero eso es asunto desatendible.
Una última notificación: Entre mis súbditos hay fanáticos que me siguen al pie de la letra. Ellos quieren ensangrentar mi reino, que es como enrojecer el cielo, pero les he dicho que esperen, pues todo tiene su kairos, su momento, su sazón, como nos enseña el libro de las mutaciones.
Semejante impaciencia era esperable, pero estoy a la mira. Si se exceden, sé cómo desbravar rebeldes: con retirarles mi favor, basta.

*

Un rasgo que señala al emperador es que no puede vivir sin enemigos. Los ha exterminado a todos mediante un método muy eficaz: suele fijarles un plazo para que se suiciden voluntariamente, pero no se sacia. Necesita otros nuevos.
Consíganlos ­exclama­ y sus ministros se afanan en encontrarlos. Tarea imposible porque ya no quedan. Como creen que alguien puede acusarlos, entran en pánico, y éste los lleva a buscarlos entre sus más leales servidores, pues temen que la ira del emperador pueda volverse contra él mismo y lo despedace.

*

El Emperador imparte sus órdenes como el dios de esos horribles cristianos, mediante el modo imperativo, lo que inquieta a su corte, dado que apunta a una identificación peligrosa. Constrúyase ese puente ­grita­ y ocurra o no el hecho, sus dóciles funcionarios aplauden hasta quedar extenuados.
Se ha sabido años después que la construcción fue interrumpida.

*
Las órdenes del Emperador truenan según su antojo a cualquier hora. Como duerme poco, casi siempre son de madrugada. De ahí que tampoco deje dormir a sus ministros, lo que le ha granjeado su oculto malquerer, pero nadie protesta.
¿Quién puede oponerse al elegido de la historia? Para colmo, los aduladores lo han convencido de que él salvará el mundo, exorbitancia que puede dar al traste con su poder.

*

El hijo dilecto del cielo ha decretado el amor. Piensa imponerlo por la fuerza.
Ámense, es la orden de uno de sus edictos.
Sólo así escaparán al castigo cuya aterradora variedad vuelve afectuosos a los más reacios: picota, estiramiento, decapitación. Para unir a sus súbditos está dispuesto a todo, pero lo más desalentador es que éstos, en lo tocante a su crueldad, no sólo transigen: lo convierten en ídolo.

*

A los letrados taoístas ­afirma­ les ha dado por combatir mi reino, porque creen, sin fundamento, que tengo una propensión irresistible a guerrear. En rigor, mis decretos se enderezan a preservar la paz entre mis súbditos separando los malos de los leales, y con las naciones, combatiendo las que no compartan mi visión. Esta política está en consonancia con las leyes del cielo. En mi dominio no existe oposición, fue eliminada para asegurar precisamente la convivencia. Por eso, esta saludable medida ha tenido un apoyo espontáneo debido al temor general.
Sólo esa minoría que no comprende mi lucha por el bien, se empecina en lanzarme ataques malévolos, pero yerra, terminará por ayudarme a imponer la verdad.
*

Aunque en chino no existen tiempos verbales como en esas odiosas lenguas occidentales, el hijo del cielo piensa sobre todo en el futuro. Gracias a la opulencia de su reino, aspira a colonizar otras naciones, con el fin humanitario de llevarles la felicidad de que goza la suya. Piensa convencerlos de su verdad mediante la fuerza.
Para lograrlo cuenta con su ejército de arqueros tan diestros como los mongoles.
Estos, debe recordarse, parecían invencibles, y sin embargo sucumbieron, pues todo poder aunque suele protegerse más de lo necesario, es efímero. El Emperador lo sabe, pero afecta ignorarlo; si no, ¿cómo podría vivir? Esquivar el sinsentido, que conduce a la nada, es una razón de Estado.

*

Los letrados han propuesto que se retire del diccionario la palabra enemigo, pero ni los sacerdotes estuvieron de acuerdo.
Ellos la necesitan para espantar los demonios de la heterodoxia.
¿De qué iban a vivir los exorcistas? Los generales ni consideraron el asunto. Su existencia depende de tan venenosa palabreja. Si no hay enemigos es necesario crearlos con relatos sobre amenazas inverosímiles. De eso se ocuparían los escritores y poetas cortesanos. Si no resultan creíbles, el encargo pasará a manos de los cronistas que lo aderezarán con datos verídicos, pero interpretándolos sesgadamente para poner el pasado al servicio del Emperador.
El Emperador hasta asegura que puede salvar a la humanidad como ha hecho con su país, pero tal exorbitancia es tan inédita en sus avales que apenas los súbditos más devotos le creen, o tal vez sólo fingen.
Read more »
0 com

Minificción de los jueves: José Urriola

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Jose-Urriola_0_497950253.html
Read more »
0 com

Minificción de los jueves: Luisa Valenzuela

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Luisa-Valenzuela_0_493750662.html
Read more »
0 com

Génesis de Ciudad Mínima. Festival de Microrrelatos



En el 2012, la directora de palabra.lab, Adelaida Jaramillo, planificó junto con el editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor, la visita del escritor peruano Fernando Iwasaki al país.  Fernando iniciaba una gira por Chile que finalizaba en Perú, de tal manera que a través de la gestión de Juan, se coordinó una parada adicional en Guayaquil.  Sin embargo, conociendo que Fernando es también gestor cultural y promotor de lectura, traerlo para una sola actividad era desaprovecharlo, así que Adelaida decidió proponerle a un grupo de gestores jóvenes que hicieran una muestra de cortos (Hidrante Verde) y una antología (Camareta Cartonera).  Luego de la primera reunión acudió a los representantes del espacio NoMínimo y Gkillcity, quienes aportaron con ideas sobre las actividades que podían realizar para formar parte del “festival mínimo”, nombre que en una de las reuniones cambió a “Ciudad mínima” por sugerencia de Jessica Zambrano, integrante de Hidrante Verde.

Con el cronograma del festival armado se buscó auspiciantes que lo apoyen, no sólo económicamente, pero con ideas y difusión; y encontrada la financiación, que en parte salió de la empresa privada, pero también del bolsillo de los amigos, saltó una nueva inquietud: ¿por qué no traer también a Ana María Shua?  Una vez más, Juan puso en contacto a Adelaida con Ani, y entregándole su correo electrónico le dijo: ¿por qué no le preguntas a ella? Shua recibió el correo de invitación en un cyber en Paris mientras visitaba a su hermana y al proyecto le dijo que sí de inmediato.  Con todo asegurado: pasajes, recintos, programa, hotel, y todo aquello que pudiera hacer que el pan no se quemara en la puerta del horno, se invitó a los dos escritores locales: Solange Rodríguez y Luis Carlos Mussó a que prepararan un texto para acompañar a los autores internacionales en una mesa moderada por la crítica, y profesora de todos nosotros, Cecilia Ansaldo, y a José María León y Clarita Medina para que presenten los libros de los autores.  
Ya en el festival, y aprovechando que Fernando es un gran gestor cultural, se definió al segundo invitado, quien por cierto fue el primero en mencionarle la existencia del microcuento a Adelaida, en Guadalajara, un par de años atrás.  Así, lo que estaba supuesto a ser una presentación de un libro, terminó siendo un festival con tres ediciones por ahora, y que ha recibido a gente querida como Andrés Neuman, Edgar Allan García y en esta edición a Alberto Chimal, Carolina Andrade y Jorge Dávila Vázquez.

El éxito de las actividades no sólo se midió con la asistencia masiva a todos los eventos, pero un medidor interesante fue la atención suscitada en los jóvenes de colegios a quienes se les dio la posibilidad de crear para participar en el conversatorio con los escritores.  Sin duda, “Las palabras vuelan” fue el evento más cálido de todos.  Los chicos, ubicados sobre las gradas del Teatro Centro de Arte, soltaron aviones de papel en cuyo interior habían microcuentos que ellos habían escrito para ganarse un cupo en la charla.  Por ese motivo, la propuesta de escritura para jóvenes de colegios regresa en esta tercera edición.

En tres años, el festival se ha convertido en referente de actividades que promueven la micronarrativa en Hispanoamérica, y para honrar el lugar que le han concedido, se incluyeron los Ecos de Ciudad Mínima que contarán con lecturas de microcuentos, movidas tuiteras, escritura de ensayos y difusión del festival por parte de agrupaciones entre las que cuentan como adherentes la Jornada Peruana de Minificción en Lima, Perú; el Taller de escritura creativa Horizontal y el Festival de Escritores SM en Querétaro, México; la Compañía de Ánimas y Asociación Culltural Rumbos en Rosario, Argentina; Esta noche te cuento, Madrid, España; la Jornada Trinacional de Micronarrativa en Santiago, Chile; campaña de escritura @TWLetteratura, Milán, Italia; Ficción Mínima, Caracas, Venezuela; la campaña de lectura Cuentos y más, Buenos Aires, Argentina; la revista Penumbria de México.  Las agrupaciones se siguen sumando al festival con ideas y actividades alrededor de las formas breves en la lectura o escritura.

Los deseos de que el festival siga creciendo se van cumpliendo.  Seguro habrá novedades para la siguiente edición, cuyo invitado ya ha sido seleccionado.

Más información en http://www.ciudadminima.com/
Read more »
0 com

Minificción de los jueves: Julio Torri

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Julio-Torri_0_488951180.html#.VCZKUx-eGxM.twitter
Read more »
0 com

Minificción de los jueves: Juan Romagnoli

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Juan-Romagnoli_0_484751691.html
Read more »
0 com

Abstinencia. Leonardo Alberto Espinoza



En un capítulo de Seinfield, George el mejor amigo del protagonista decide un día, más por incapacidad que por voluntad, dejar de tener sexo. Abstinencia que lo lleva a convertirse en una especie de sabio. Ya sin la preocupación constante de tener encuentros sexuales con sus fracasadas conquistas, su cerebro despierta y se entrega de lleno al saber, a la cultura y a la ciencia. En los pocos días que dura la sequía voluntaria reprimiendo su naturaleza conquistadora, George logra resolver problemas que ni los más importantes sabios del mundo han resuelto. Lo curioso del asunto es que esto que parece sólo una parodia, es cierto, yo lo viví en carne propia. Apenas ella me dejó, comenzó en mí un renacer intelectual que tuvo consecuencias memorables. En semanas ya sabía cuál fue primero entre la gallina y el huevo; había resuelto el problema del calentamiento global; tenía ya hecho un acuerdo de paz entre israelitas y palestinos  y, estaba a punto de descubrir el gen causante del cáncer, cuando de pronto sin avisar ella me envió aquel mensaje por wassp y aquella foto adjunta, y volví a ser el bruto de siempre. Así que, por ahora, el saber deberá esperar.

FOTOGRAFÍA: Alexis Pérez-Luna 
Read more »
0 com

Minificción de los jueves: Las Microlocas

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Microlocas_0_480552093.html
Read more »
0 com

Minificción de los Jueves: Ednodio Quintero

http://www.el-nacional.com/papel_literario/Minificcion-jueves-Ednodio-Quintero_0_476952327.html
Read more »
0 com

Cassette mezclado de Mirco Ferri

Lado A

·                     Purple haze

Éramos los raros, los renegados del grupo. Me pregunto por qué nos invitaban a las fiestas: ¿sería por solidaridad juvenil, o para reírse en secreto de nosotros? Eso ya no importa; lo cierto es que casi todos los sábados, en un lugar diferente cada vez, treinta o cuarenta adolescentes que estudiaban en el mismo colegio se reunían a bailar las canciones del top 100, que imponían el Capi Donzella o Napoleón Bravo en sus programas de radio. Nosotros también acudíamos a esas citas, pero pocas veces juntábamos el coraje necesario para sacar a alguna muchacha. Nos arrinconábamos en un extremo de la sala, y veíamos a las parejas contorsionarse envueltas en el humo espeso, coloreado de morado por las luces de la miniteca. En nuestros morrales, lo que sabíamos marcaba la diferencia entre nosotros y los demás: dos o tres elepés de Jimi, comprados por catálogo en Don Disco, que siempre cargábamos encima con la esperanza - jamás materializada - de ponerlos a sonar en el altar de la música. Cuando se los mostrábamos al improvisado disk jockey, sacerdote oficiante de aquellas misas paganas, los miraba con extrañeza, como diciendo "¿Quién es este loco?". Claro, eso fue antes de su muerte. Después de ella, todo el mundo hablaba de Jimi como si lo hubiera conocido desde siempre, y su música sonaba por doquier. Pero nosotros, los iniciados, sabíamos la verdad.

·                     Black magic woman
Romina era una mujer insignificante, anodina, que hubiera podido pasar desapercibida. Salvo por un detalle: sabía leer el Tarot, las manos y también el aura. Hacía cartas astrales y horóscopos a la medida. Desde que llegó a la urbanización su fama comenzó a propagarse, pues sus designios resultaron ser muy certeros. Instaló su consultorio psíquico en un apartamento y se dedicó a realizar consultas astrológicas; corrían rumores de que también preparaba pócimas para el amor, o para el odio. Curioso, acudí a ella para que me adivinara el futuro. Al verme negó con la cabeza y me dijo: "A ti no". Pregunté el motivo, y sólo contestó: "Tu aura presagia tragedias". Durante mucho tiempo insistí, sin lograr mi propósito. Me miraba con tristeza infinita, y con un gesto de la mano me despedía. Lo que al principio había tomado como un juego comenzó a inquietarme: ¿Qué habría visto la mujer en mí? Por fin un día ella desapareció de la misma manera misteriosa como había llegado, sin dejar rastro y - lo más grave - sin haberme comunicado su revelación. A partir de ese momento he consumido mi vida en la terrible sospecha de que alguna desgracia está al acecho. He consultado decenas de mentalistas, brujas, adivinadoras, pero ninguna de ellas me da algo de tranquilidad. No ven nada en particular, y me abruman con generalidades. Solamente Romina pudo ver más allá,  y no sé en donde encontrarla.
·                     Behind blue eyes
Estaba en la sala de espera de un especialista en ciertas patologías. Me lo había recomendado un colega del trabajo de mi entera confianza cuando al fin le comenté sobre mi condición, como si de un secreto  confesional se tratara. Yo buscaba dos cosas: eficacia, y sobre todo discreción;  mi amigo, veterano de decenas de esas batallas, me dio garantía sobre ambas. Así que solicité una cita, tras días de cavilaciones. Debía salir de la duda y, en caso de ser reales mis sospechas, comenzar el tratamiento cuanto antes. En la pequeña salita (un par de sofás enfrentados, una mesa de centro con revistas de hacía una década) nos hallábamos cinco personas, con aspecto de estar avergonzadas, evitando cualquier contacto visual.  Todas, excepto una. Sentía sobre mí una mirada poderosa, proveniente de la mujer que tenía justo en frente. Cuando osé levantar los ojos de la revista prehistórica que estaba leyendo, pude apreciar los suyos: azules, de un azul como el del cielo de diciembre. Bajé veloz la mirada, y durante todo el tiempo que pude (que no fue mucho, la verdad) traté de no volver a verla. Pero la curiosidad fue más poderosa, y comenzó el habitual juego de miradas que van y vienen, y en el que no sabes si te miran porque quieren mirarte o para saber si estás mirando. En esas ojeadas rasantes pude reconstruir a retazos la fisonomía de la mujer, quien sin ser una belleza tenía lo suyo: cabello oscuro y largo, una nariz con carácter, sin llegar a ser prominente, y la boca de regular tamaño, siempre a punto de sonreír. Mientras tanto el tiempo pasaba todo lo lento que puede pasar en la sala de espera de un médico, si  se anda con angustia e incertidumbre. Poco a poco fueron llamando a los demás pacientes: al parecer la dama de los ojos color de cielo y yo éramos los últimos en la lista, pues quedamos solos. Para el momento ya había tomado y descartado la mitad de las revistas disponibles. Cuando por fin la asistente mencionó mi nombre, me levanté y por un segundo estuve tentado de preguntarle a la mujer su nombre, y tal vez su número telefónico, pero me contuve: ¿cómo saber cuál enfermedad oculta y vergonzosa acechaba detrás de esos ojos azules?

·                     Wish you were here
Ausencias que te acompañan durante el resto de tu vida, se prenden como perros rabiosos de tus tobillos, vigilan tus sueños. Se vuelven presencias intangibles. Sabes que andan acechándote, esperando por un leve titubeo de la memoria para aparecer y penetrarte con el filo del recuerdo de sus acciones, que tanto te marcaron. Y deseas que volvieran a estar allí, de cuerpo presente, para tomar venganza de nuevo y regresarlas al infierno desde donde hoy te acosan, para que todo comience otra vez, en una eterna repetición.
 
·                     Death on two legs
"¡Cará, quien pudiera morir entre tus piernas!" le gritó el borrachito desparramado en la acera, desierta a esa hora de la madrugada,  a la mujer que le pasó al lado, monumento de unos ciento setenta centímetros de los cuales por lo menos noventa correspondían a sus gloriosas extremidades inferiores, generosamente expuestas gracias a la brevedad de la falda. Ella se detuvo un poco más adelante, bajo la luz de un anuncio de preservativos que la bañaba en neón, titubeó un instante y se devolvió hacia él. Cuando lo tuvo en frente, le dijo: "Voy a hacer realidad tu sueño" y subiéndose un poco más la falda le aprisionó la cabeza entre las piernas, hasta que un estertor agónico  le indicó que el beodo había obtenido lo que solicitara de manera tan irreflexiva. 

Lado B

·                     En la ciudad de la furia
Doce botellas vacías se alinean sobre el mostrador del bar. Doce hombres andan vagando por las calles en la hora más oscura de la noche, jinetes de vehículos que escupen humo y música a todo volumen. Los echaron del lugar al llegar la hora de cierre, pero el cuerpo les está exigiendo más: por lo tanto pisan a fondo el acelerador, persiguiendo a un fantasma, o tal vez huyendo de él. Doce corceles de metal cabalgados por doce ángeles caídos. El licor les anula la prudencia, los desinhibe, los envalentona: ningún carro que se les atraviesa en el camino queda sin rebasar. La autopista es trazado de justas medievales, en donde sólo puede haber un vencedor. Las luces, rojas, amarillas, blancas, verdes, se multiplican bajo la visión alterada por el alcohol, reflejadas en los espejos del pavimento humedecido de nocturnidad. Son doce proyectiles disparados al azar, que pueden, o no, dar en algún blanco. Es cuestión de suerte; los noticieros del día siguiente darán el parte de guerra.
·                     Siempre estás allí
No me abandonas nunca. En cada acto de mi vida, por más sencillo y banal que sea, estás presente. Ayer mismo, mientras me hallaba con una mujer cualquiera, buscando aturdimiento y satisfacción pasajera, no pude concretar nada pues estabas allí, mirándome con más perplejidad que reproche, como si no entendieras mi necesidad; no me quedó más remedio que dejarla en el cuarto del motel, con cualquier excusa. Con lo que me había costado convencerla. No puedo comer, beber, ni siquiera ir al baño con un poco de tranquilidad, pues tu presencia es agobiante e incesante. Maldigo el día cuando nací pegado a un hermano siamés.

·                     Sin sombra no hay luz
Escrito sobre una servilleta encontrada en Le Drugstore: "Un ruiseñor ciego le canta a una muchacha sorda. La muchacha conmovida le lleva un poco de alpiste, pero el pájaro es incapaz de buscarlo por su cuenta; ella  trata de ponérselo en la boca, pero el ruiseñor se asusta y se va volando, tropezando con todo lo que tiene alrededor. El ruiseñor, tal vez herido, se pierde en la espesura del bosque, y emite sonidos lastimeros que la muchacha no puede oír; sin embargo va por él a pesar de saber de antemano que su búsqueda será infructuosa. Así es nuestra relación, Amanda: yo soy el ciego, tú la sorda; te hablo y no me entiendes; me lastimas sin querer y huyo;  me buscas pero no me encuentras. Sin ti no existo, pero a la vez somos la negación el uno del otro; en un eterno claroscuro nos vamos encontrando y desencontrando".
·                     Yo no quiero volverme tan loco
Desde hace cierto tiempo he comenzado a notar que algo extraño me está pasando. La manera de percibir el aire, por ejemplo: siento cada molécula de oxígeno alimentar cada alvéolo de mis pulmones, y pasar al torrente sanguíneo para circular por todo mi cuerpo, hasta llegar al cerebro. Así como la comida que ingiero; desde el momento en que entra a mi boca, es masticada  y salivada cuidadosamente hasta convertirse en bolo alimenticio, baja al estómago para ser atacada por los jugos gástricos, se deposita en los intestinos para ser procesada y por fin los desechos son expulsados, tengo plena conciencia de todos esos actos que ocurren dentro de mi cuerpo. Y lo mismo me pasa con los sentidos. El tacto, por ejemplo. Al tomar el metro, las decenas de roces que tengo con los usuarios que me rodean son registrados, uno por uno, y puedo describirlos a pleno detalle. Con la vista es hasta peor: todo, absolutamente todo lo que veo, queda almacenado en mi memoria y lo puedo reproducir en cualquier momento. Y no es grato, sino todo lo contrario: gracias a mi facultad puedo decir que la mayoría de las cosas que vemos, sentimos, olemos, escuchamos y gustamos son un asco. Lo que pasa es que la gente suele olvidar lo desagradable y quedarse con lo que más le interesa: por eso dicen que la vida es bella. Yo no, yo sé la verdad: sé que la vida en general apesta, y que cada momento - los pocos agradables y los muchísimos desagradables - quedará grabado para siempre en mi memoria, para que lo vuelva a experimentar cada vez que a mi cerebro le de la gana de martirizarme. No es fácil vivir así; pienso que cualquier día todas esas sensaciones acumuladas van a desbordar el recipiente exiguo que es mi cuerpo, haciéndolo estallar en mil pedazos.
·                     Aviones plateados
Solía matar el ocio dominical echado sobre la arena candente del trópico. Buscaba playas poco frecuentadas, cosa bastante difícil en el litoral central, pero no imposible: en la franja de costa apiñada entre el Mar Caribe y la serranía, bordeada por la carretera que lleva a Los Caracas, todavía se pueden encontrar rincones poco visitados. Bañarse allí es asunto complicado, pues el mar es bravío. Por eso me limitaba a tomar el sol y recibir las salpicaduras de las olas que se estrellaban sin pausa contra las rocas,  convirtiéndose en llovizna salobre. Me contentaba con un paquete de seis cervezas, un libro y mi walkman para transcurrir el día, que de otra manera hubiera pasado lento y agobiante, en la misma casa de siempre, aguantando los reproches de mamá y esperando por la improbable llamada telefónica de Mireya. Llamada por la cual aguardaba desde hacía varios meses, con la terquedad suicida del que sabe tener la razón. Porque yo tenía la razón, Mireya, por más que hubieras dejado bien clara tu opinión en contrario la última vez que hablamos. Por eso, para evitar eso, escapaba hacia el mar, y mientras leía el libro idiota que me llevaba, escuchando el rock más endemoniado que pudiera encontrar en los anaqueles de Archivo Musical y que luego grababa en cassettes mezclados, un lado en inglés y el otro en español de acuerdo a mis particulares manías, sorbía poco a poco mi "six pack" y fantaseaba con ser uno de los pasajeros de los jets que me sobrevolaban, de cuando en cuando, y desaparecían imperceptiblemente en el horizonte.

Read more »