Dos minificciones de Alejandro Salas


ALEJANDRO SALAS. Caracas, 1960-Caracas, 2003.

Narrador, poeta. Obras principales: Coloquio bajo la sombra de un piano (1978); Señales de Solsticio (1979); Textos para antes de ser narrados (1980); Erotia (1986)


El nocturno

Había aprendido con los meses a reconocer cada esquina de su andén, a interceptar los sonidos y desfigurarlos de la irrealidad, había hecho coincidir esa añoranza de buscar nuevos rincones y tener hallazgos en el mismo conocimiento; era indudable que el Nocturno había aprendido a entenderse a lo largo de sus horas de trabajo. Pero esto no le era reconocido. Le daban un sueldo insignificante, a pesar de los peligros que afrontaba, y su esposa, sorprendida de que estuviera aún vivo, recibía cada mes la paga con la mayor de las indiferencias; en verdad fue extraño: encontraba tanto en su propio andén, en las cuatro esquinas de su cuerpo, de sus sentidos y en la eternidad de su vida, que un hálito de iluminación, de misticismo, le alcanzaba en sus rondas. Era cosa que también lo satisfacía… llegaba a su trabajo, miraba alrededor y se sentaba en el escritorio recorriendo los caminos, pendiente de cualquier descuido dentro de los relojes



Correspondencia

Franz me escribe una carta; sin concluirla, sé que apenas comenta su situación personal; no nombra inquietudes ni sus libros por publicar. Usa pocas palabras, apenas si enfatiza alguna idea; me asombra desde el papel su brevedad. También rompe mucho manuscritos, partes de la salida han quedado inconclusas, parte de mí mismo no se ha previsto jamás. Mi reino se entrevé con facilidad en las colinas, en las pequeñas ciudades, en los sanatorios. Va asumiendo las referencias en un proceso de textura, mientras tose y la carne se corroe, la geografía lo ensimisma. Nuestra correspondencia es extremada, sus misivas llegan con regularidad, las fechas son erradas. No sé si él lo habrá notado, todas de antes de 1924. Pero éste es un detalle entendible, los laberintos me exigen seguir esperando el correo para continuarlos. A veces me preocupa si mis respuestas han llegado, si desde el castillo la eternidad pudiera ser más flexible.


Textos para antes de ser narrados. Caracas: Fundarte, 1980.

1 comentarios:

Anónimo | 15 de julio de 2010, 11:22

Alejandro Salas

Las locuras de la eternidad, naces en venezuela y te replicas en Santiago, cual no te pareces en la exactitud sino en la referencia de un acto.
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POESIA

Cuando me apoderas poesía, me tomas ingenuo por la espalda
y me rodeas por completo.

Cuando te pertenezco poesía, me embriagas primero,
Haciéndo desnudar el secreto.


Cuando me apoderas poesía, afilas la tinta, me conviertes en sirviente
de tristeza ajena, de antojos pasajeros, de sueños lisonjeros.

Cuando de mi te agobies poesía,
Se detendrá el tiempo, se secará la brocha y un niño quedará silente.

Alejandro Salas.

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