El arte de eludir de Nelson Otero

TANÁTICO
Fue un suicidio prematuro. Se ahorcó con el cordón umbilical.

AQUELLOS OJOS
Aquellos ojos verdes de mirada serena, en cuyas quietas aguas un día me miré; los vendí por embusteros y porque me pagaron mal. Ahora, sola y a tientas, la farsante deambula por las calles de Santiago. Porta enormes gafas oscuras y nadie se percata de su ceguera. Perdió los ojos, pero no su capacidad de engaño.

FALLA DE ORIGEN
Entró en la óptica a comprar un par de lentes de sol. Pasó horas probándose todos los modelos existentes. Se quejaba de que una delgada barra horizontal entorpecía su mirada y que solo sentía la protección solar en lo extremos del ojo. Enfurecido por el diseño defectuoso de todos los modelos, el cíclope golpeó con fuerza el mostrador y salió dando un portazo.

ESTA TARDE
Esta tarde vi llover. Vi gente correr… todos detrás del único taxi que se detuvo durante el interminable aguacero. Cuando el enjambre humano rodeó al auto con desesperación, el chofer arrancó despavorido, dejando una estela de cuerpos ensangrentados. Siete ambulancias rescataron a los catorce heridos. Los que no corrimos tras el auto, entre ellos yo, tiritando y empapados, todavía esperamos la llegada de alguna unidad del transporte público. ¿Y por cierto, dónde estabas tú?

FLACA
Flaca, fané y descangallada, la vi en la madrugada salir del cabaret. Nadie podría imaginar que detrás de ese lastimoso esperpento, días antes, habitaron en perfecta armonía: la belleza, la inteligencia y la alegría de vivir. Sabía que nunca había superado el fracaso de su segundo poemario. Sabía que andaba desaliñada y en una bohemia de escritores deshauciados. Sin embargo, nunca nadie me comentó de su terrible condición anoréxica.

AMBIVALENCIA
Te odio y te quiero. ¿Será por mi condición bipolar o por la de sadomasoquista?

EL ARTE DE ELUDIR
Nunca enfrentó a nadie cara cara. Jamás marchaba de frente. Con rapidez y levedad, se deslizaba por atajos laterales, sin hacerse notar. Para muchos un estratega, para otros un cobarde. Para la mayoría tan solo un cangrejo.

Fotografía: Alexis Pérez-Luna


1 comentarios:

Lidia Salas | 2 de marzo de 2013, 12:16

Recordé el tango que cantaba mi tío en todas las reuniones de la familia. Me encantaron estos mini cuentos originados por letras de canciones. ADELANTE!

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