Breves noticias sobre mujeres perdidas. Triunfo Arciniegas. (vía Letralia)


Tomado de Letralia. Tierra de Letras. 





El ángel del abismo
Aunque nadie es testigo, se sabe que el ángel desciende alguna noche a la ciudad y señala con su aliento ciertas casas. Deja un reguero de plumas desde las puertas hasta el borde del abismo. Las vírgenes van recogiendo una a una todas sus plumas, disputadas al viento, y, con el manojo apretado contra el pecho, saltan al vacío.

Otra
No me creía capaz de entregarme a otro hombre. Su vanidad de amo y señor le impedía aceptar que deseara un cuerpo que no fuera el suyo. No sé si por retarlo o por herirlo, le abrí las piernas a un hombre después de una fiesta. Me sumergió en los placeres más oscuros, lamí y bebí su miel, acepté todo y aun supliqué más. Una experiencia tan intensa y perturbadora que cuando volví era otra. Debo confesar que le gustó la otra.

Leyenda
Los colibríes escapan de la boca de las niñas del convento.

La cosa
Sucedió en el cine, mientras gritaba de miedo. Lo traje a casa, perturbada. Creció dentro de mí monstruosamente y luego me desgarró.

Criatura
De mí heredó la belleza, y de su padre, los colmillos. Lo mantengo a salvo, en el sótano, porque reconozco que ambas herramientas son mortales.

Sirena
1
Por Facebook me pide fotos desnuda, y sólo he podido enviarle algunas de la cintura para arriba.
2
Le fascinan las fotos de mis pechos. ¿Qué dirá del resto de mi cuerpo?
3
Me duele que, cuando le enseño mis pechos a través de la cámara del Messenger, se le escurra la baba imaginando la belleza de mis piernas.

Poética con filo
Al amanecer, la mujer del carnicero afila los cuchillos.

Registro mortal
Tres mujeres y su madre, todas bellas, muy silenciosas, dulces y amables, habitan la casa y a menudo reciben huéspedes. Ninguno ha salido con vida.

Transmutaciones
El hombre no le creyó cuando la mujer dijo que no era de este mundo. Pero quedó absolutamente convencido cuando empezó a desnudarse.

Horóscopo
Corro desbocada a la puerta y no es más que otro imbécil que se equivocó de dirección.

El hombre bala
Detesto esa manía de confundir los espacios. Su arrojo, su velocidad, su puntería, arrancan merecidos aplausos en el circo. Mi marido no entiende que en casa debe tomarse las cosas con calma. Entra y estalla dentro de mí en cuestión de segundos.

Últimas palabras
A punto de morir, mi madre hizo un gesto para que me acercara y susurró en mi oído: “Olvidé bajarle fuego al arroz”.

Cold case
Es un vil asesino de mujeres, buscado con saña y jamás hallado, porque se mantiene en el fondo del espejo.

Vida salvaje
La niña atrapó al insecto de un zarpazo y lo devoró en un santiamén.

Herida
La vi al fondo del cuarto, sentada en un catre de soldado como una enferma que espera el desayuno, con los pechos al aire. Me acerqué despacio, sorprendido y curioso. Había envejecido. Sus cabellos largos, grises, cubrían gran parte de su cara. Sus teticas de perra daban lástima. Me reprochó que la hubiese olvidado. Alegué un problema con el mecánico y me senté a la orilla de la cama. “Todavía eres un niño”, me dijo. Pero sé que también había envejecido. O tal vez no se refería a mi cuerpo. Traté de precisar los años de la ausencia que comenzó una tarde de llanto en el Hotel de las Palomas y busqué con la mirada un calendario. No había un solo cuadro en las paredes despintadas. Le pregunté si quería que cerrara la ventana y dijo que prefería los ultrajes de la luz. “No soy más que una herida”, dijo. Me acercaba para besarla en la boca cuando desperté. Me levanté a beber agua.

http://www.letralia.com/ciudad/arciniegas/100217.htm

1 comentarios:

No Comments | 28 de febrero de 2010, 13:01

Fabulosos, y los de la sirena de diez.

Un saludo indio

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