Regalos navideños de Martín Gardella

EL ADELANTADO

Antes eran cuatro reyes magos. Pero un día, uno de ellos se cansó de que el camello se quejara todo el tiempo por su sobrepeso, y decidió comprar un vehículo más fuerte y veloz. Desde entonces, cumple con su trabajo en solitario, y concluye sus servicios once días antes que los demás.   

TUNING
Con cuatro horas diarias de gimnasio, una dieta estricta y largas sesiones de bronceado, el anciano logró cambiar su aspecto en pocos meses. Afeitó barba y se mudó al Hemisferio Sur, donde cambió la calurosa chaqueta roja por una guayabera multicolor. Luego, vendió el viejo trineo para comprar un descapotable último modelo, y contrató a un fotógrafo prestigioso para que lo retratara en una playa, exhibiendo sus brazos recién tatuados.

Esa Navidad, repartió juguetes en tiempo récord, con la vitalidad de un hombre nuevo. Eso sí, con su imagen diferente impresa en las tarjetas, aquel año Unicef no vendió ni una postal.

UN REGALO PERSONAL
Llegó a la casona solitaria tras una agotadora recorrida nocturna a la intemperie.

Dejó el raído sacón sobre el sofá, se quitó el gorro invernal y se aflojó las botas pesadas hasta descalzarse. Arrastró sus pies cansados hasta el espejo fastuoso de la sala principal, donde se detuvo para acomodar su enorme barriga sobre el pantalón rojizo. Pudo observar la imagen cansina de su cuerpo anciano, pero con el mismo espíritu de esos niños alegres, que esperan su visita ansiosamente, todos los diciembres.

Fue entonces que, viendo consumado una vez más el milagro, sin necesidad de bolsas mágicas, se regaló una sonrisa.

EL NUEVO MESÍAS ­
Hombres de poca fe, ¿por qué me sueltan? Les dije que soy el Mesías, el hijo de Dios y debo morir para salvar a la humanidad ­gritaba el hombre en paños menores.

­Yo creo en ti, pero debo cumplir con las órdenes del director ­respondió el enfermero, mientras descolgaba al hombre barbudo del árbol al que se había atado, en el patio central del neuropsiquiátrico.

EL SECRETO SOBRE SUS OJOS
Un loco tiene una mancha violácea marcada en la frente desde el nacimiento. Él no lo sabe, pero allí lleva inscripta, en una lengua olvidada, la fórmula de la felicidad.

Como le disgusta ese tatuaje in¬voluntario, lo cubre con una vincha de tenis blanca que no se quita nunca, ni siquiera en absoluta soledad.

Los vecinos, sin conocer el secreto, se burlan a sus espaldas cada vez que sale a caminar con el atuendo en la cabeza. Por suerte, su demencia le permite mantenerse alejado de las críticas y seguir vi¬viendo en su universo perfecto. Allí, la fórmula surte efecto: el loco sonríe con entusiasmo y plena felicidad.

EL GARABATO
 ­Mira que lindo que te dibujé ­decía mi hija pequeña, mientras me daba orgullosa una hoja llena de trazos multicolores.

Fue tan emocionante su regalo, que tomé el dibujo entre mis manos redondas y verdes, y la envolví con mis brazos de palotes de color azul.

TAL PARA CUAL
Aquel monstruo era un tipo romántico.

No le gustaba asustar a las mujeres, pero tampoco podía evitarlo. Era tan feo que no lograba acercarse a una dama, sin que ella huyera por el espanto. Pero encontró el amor en una mujer ciega. Ella no sabe de su fealdad porque jamás lo ha visto. Pasa las noches besando sus dos bocas, mientras lo estruja contra su redonda anatomía, con la fuerza insoportable de sus seis bracitos.

EL SHOW DEBE CONTINUAR
Lo crucificaron diez veces. Y él resucitó otras tantas. Pero un día el gobierno decidió suspender esas ejecuciones inútiles, alegando problemas de presupuesto.

Ante semejante decepción, el resucitado debió buscar nuevos métodos que extendieran su calvario. Desde hace años, solicita que lo claven en la cruz hasta morir, para volver a la vida algunos días después.

Sus seguidores todavía se sorprenden con el milagro. Es la atracción más aplaudida en el circo itinerante.

CADENA GOURMET
Con la boca llena de plumas, el gato observa, desde el estómago, los dientes afilados del bulldog, batiéndose en duelo mortal, con las garras poderosas de un cocinero chino.



1 comentarios:

Leonardo Dolengiewich | 11 de diciembre de 2012, 3:31

Qué buenas todas las micros!
La verdad, excelente calidad en cada una.
Gracias, Martín y gracias, Ficción Mínima.

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