La mano invisible de Julio Estefan

ANOMALÍA

Ella clavó sus colmillos en mi cuello. Acto seguido atravesó mi pecho con una estaca.
Algo no funciona bien en esta historia. La única que no se refleja en el espejo es ella, pero quien muere estaqueado soy yo.

LA MANO INVISIBLE

a Rogelio Ramos Signes
Cierta noche, después de una cena informal, decidí demostrar la existencia de una mano invisible que presiona las cosas (cualquiera puede repetir esta experiencia): Tomé una lata vacía de gaseosa y le agregué unas gotas de agua. Aferrándola con unas pinzas, la acerqué a la hornalla de la cocina y esperé que empezara a salir el vapor. La di vueltas y la sumergí, tapando su abertura, en un recipiente con agua y ¡crunch! la lata fue aplastada en el acto. ¡La mano invisible había actuado! Es impagable ver la cara de sorpresa de los presentes, a menos que se trate de físicos o ingenieros: ellos siempre encuentran una explicación razonable para estos fenómenos.

PROGRESO

a Orlando Romano
En la tribu de los M’jú, el brujo era también el encargado de las cuentas. Su sistema de numeración era quinario: se basaba en los cinco dedos de la mano; merced a lo cual, pronto la tribu de los M’jú comenzó a destacarse del resto.
A medida que las colecciones de objetos de la tribu aumentaban sus elementos, el brujo comenzó a utilizar ambas manos y luego ambos pies.  El progreso fue tal que a continuación se necesitaron más y más dedos.
Comenzaron así las mutilaciones, con lo cual el progreso se detuvo y la tribu de los M’jú terminó por desaparecer dejando estancado por siglos el desarrollo de la matemática.

EL ARROZ Y LA ZORRA

Hace varios días que una zorra merodea en mi jardín. Observé que tiene un cachorrito y que busca comida. He decidido alimentarlos dándole arroz a la zorra. Como no soy un abad, esta situación será olvidada ya que no cuenta con la mnemotecnia de un palíndromo.

EL INFRACTOR

Decidió no respetar los semáforos en rojo. Cada vez que se detenía en alguno, le sacaba la lengua.

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