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Curso Teoría del bonsái: minificción desde el minicuento y la novela en miniatura. Ricardo Ramírez Requena

La Universidad Católica Andrés Bello y el Instituto de Creatividad y Comunicación, ICREA, anuncian la apertura del curso Teoría del bonsái: minificción desde el minicuento y la novela en miniatura dictado por Ricardo Ramírez Requena-


Objetivos:
Abordar la minificción hoy en día es hacerlo teniendo en cuenta su reconocimiento en todo el orbe hispanoamericano como un género propio. No conseguimos exploraciones mayores en este ámbito en otras latitudes, ni siquiera considerando al Haiku parte de él, pues su finalidad es diferente. Hablar de las formas breves entre nosotros, es no solo hablar del cuento, la reseña, la mancheta, es también hablar del minicuento, el ensayo breve, el poema en prosa, la minicrónica y la novela en miniatura.
Contenido del programa:
En este curso buscamos concentrarnos en el minicuento, en la lectura de sus máximos exponentes, como pueden ser Augusto Monterroso, Ana María Shua y, entre nosotros, Luis Britto García, Gabriel Jiménez Emán, Armando José Sequera. Buscamos la lectura de la novela en miniatura, concentrándonos en la figura de Ednodio Quintero como su máximo exponente. Recorrer la obra breve de estos autores, nos permitirá hacer piso para explorar nuestros propios textos a partir de técnicas, conceptos, definiciones que nos encaminen hacia el logro estético mayor en este género.
Nos apoyaremos en la obra teórica de Violeta Rojo alrededor de la minificción, así como en sus compilaciones de minicuentos, y además en el concepto de novela en miniatura, de Carlos Pacheco. 

Más información en: http://cursosucabicrea.blogspot.com/2013/07/teoria-del-bonsai-minificcion-desde-el.html

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Curso de micronarrativa. Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias

Curso de MicronarrativaEl curso tiene un carácter amplio. Está destinado a todas aquellas personas con ganas de iniciarse en el conocimiento (teórico e histórico) y la práctica del microrrelato, pero también de otros géneros próximos vinculados a la minificción. Asimismo, el curso será útil para aquellos docentes que deseen emplear el microrrelato y el resto de géneros minificcionales en sus clases, como herramientas en la enseñanza de las lenguas (tanto nativas como extranjeras) y sus respectivas literaturas. Dado el carácter teórico-práctico del curso, podrá también asistirse a él como si de un taller de escritura creativa se tratase, dado que los ejercicios prácticos (lectura y creación) serán constantes y estarán guiados, en varias ocasiones, por distintos escritores. En este mismo sentido, al finalizar el curso, además de la certificación correspondiente, se les dará a los participantes la posibilidad de publicar algunas de sus obras y de colaborar en un recital literario.

RESUMEN DEL PROGRAMA:

  • Terminología básica de la minificción y sus diversos géneros.
  • Historia, teoría y estructura del microrrelato.
  • Taller de escritura: creación de microrrelatos.
  • El microrrelato aplicado a la animación a la lectura y a la enseñanza de las lenguas y sus literaturas.
  • Otros aspectos de un nuevo género: edición, publicación y difusión del microrrelato.

Más información en http://www.iehcan.com/category/cursos/ 

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Convocatoria de la editorial Dead Pop

1) No hay premio más que la publicación, la presentación del libro y ejemplares. Los derechos son del autor, Dead Pop solo compila material. Lo ganado con la venta es para seguir haciendo este tipo de antologías, somos una editorial independiente. Las tiradas son pequeñas, de no más de 200 ejemplares. No hay ganadores sino seleccionados.

2) La fecha límite es el 31 de agosto.

3) El título no está incluido en las 300 palabras. No puede tener muchas palabras más, a menos que sea el nombre de un disco de Te o Red Sparowes.

4) Los criterios no son über estrictos. Si el relato tiene un elemento noir (un detective, un crimen, una investigación, etc.) o de terror (gore, terror psicológico, elementos sobrenaturales, apocalípticos, etc.) puede funcionar. 

5) Para ordenarnos mejor, lo ideal es que envíen los relatos y la bio a letras@deadpop.com.ar dentro de un solo archivo de texto con su nombre y apellido seguido de _MINIFICCIONES.

6) Las publicaciones son dos, una centrada en lo noir y la otra en el terror. Tamaño A5, tapa ilustrada, blanco y negro, unas 80 páginas.

7) Fieles a nuestro espíritu anarquista, no tenemos un archivo con las bases. Las vamos construyendo sobre la marcha como las alas de Ray Bradbury.

http://www.deadpop.com.ar/
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Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve de J.M. Ortiz Soto y F. Sánchez Clelo

José Manuel Ortiz Soto y Fernando Sánchez Clelo (antólogos), Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve, prólogo de Lauro Zavala, México,
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2013, 202 pp. (Asteriscos)
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Ibis. Pedro Guillermo Jara

Una noche de neblina camino rumbo a mi hogar y una bandurria se posa sobre mí hombro.
—Camina, me dice, y sigue mis instrucciones. Le hago caso.
—Continúa derecho por esta calle. Camino derecho.
—Dobla a la izquierda. Doblo.
—Ingresa a ese pasaje y camina al fondo. Ingreso al pasaje y me dirijo al fondo.
—Detente aquí. Me detengo.
—Toca el timbre. Lo toco.
—Espera a que abran la puerta. Espero.
La figura de un hombre se perfila a contraluz en el dintel de la puerta. La bandurria vuela hacia él y una luminosidad verde envuelve la escena. Yo espero. El ave observa al hombre: su cuerpo gira, sube, baja, se transparenta como un holograma. La bandurria lo observa, lo palpa y toma notas. Detalla cada acción como un notario público.
Desparece la luminosidad, el hombre cierra la puerta y nos retiramos del lugar.
Intrigado le pregunto a la bandurria:
—¿Quién eres?
—Represento a Thot, el escribano egipcio con cabeza de bandurria o ibis me dice. El hombre que visitamos está vivo físicamente pero su alma ha muerto. Hay que enjuiciarlo y por eso tengo que pesar su corazón y anotar las buenas y malas acciones que realizó durante su vida. Luego enumero los cargos frente a los jueces.
—¿Quién es?, pregunto.
—Es el hombre que descargó 44 disparos sobre Víctor Jara en el Estadio Nacional, después del 11 de septiembre de 1973, me dice. La bandurria bate sus alas, vuela y desaparece entre la neblina de esta noche. Regreso a mi hogar.

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Minificciones y artículo de Ana Clavel

Ana Clavel (Ciudad de México 1961).

 Narradora y ensayista. Ha publicado los libros de cuento: Fuera de escena (SEP-CREA 1984), Amorosos de atar (Premio Gilberto Owen 1991), Paraísos trémulos (2002), y las novelas: Los deseos y su sombra (Alfaguara 2000, traducida al inglés con el título Desire and Its Shadow, Aliform Publishing 2006), Cuerpo náufrago (Alfaguara 2005, traducida al inglés como Shipwrecked Body, Aliform Publishing en 2008), Las Violetas son flores del deseo (Alfaguara 2007, traducida al francés en 2009 por Éditions Métailié), con la que obtuvo el Premio de Novela Corta Juan Rulfo de Radio Francia Internacional 2005, y El dibujante de sombras (Alfaguara 2009, traducida al francés como Le dessinateur d'ombres, Éditions Anne-Carriére 2013). En el 2008 apareció su libro de ensayos A la sombra de los deseos en flor. Ensayos sobre la fuerza metamórfica del deseo (UACM 2008). Recientemente publicó el volumen de cuentos Amor y otros suicidios (Ediciones B 2012) y la novela Las ninfas a veces sonríen (Alfaguara 2013). Es miembro del Sistema Nacional de Creadores del FONCA.




Altura inadecuada
Se arrojó desde el mirador de la Torre Latina porque sintió que no podía más. Al despertar, una enfermera le ajustaba el suero. Alcanzó a gemir “¡Oh, no…!”, pero la enfermera la tranquilizó de inmediato.
—Tuvimos que intervenirla —le dijo— porque desde la altura de donde se lanzó usted es inevitable romperse el alma.



Paraísos trémulos
Cada vez que se cortaba el pelo perdía un poco de memoria. Ella no lo sabía y tampoco los que la rodeaban, así que, en más de una ocasión, la tomaron por desatenta y dejaron de dirigirle la palabra. Por supuesto, ella lo resentía y no se explicaba por qué la gente terminaba por alejarse. Entonces se miraba al espejo. Reparaba en el hilito que sobraba del suéter; reconocía sus hombros caídos y probaba a darles aliento: suspiraba profundamente. Observaba que el pelo le había crecido y que un mechoncillo rebelde se obstinaba en enfrentarla con la vida. Resolvía un nuevo corte. Y cada vez, el rechazo y el cabello rebelde hacían lo suyo. Un día, decidió cortar por lo sano. El mundo prometió paraísos trémulos e inexplorados, palpitantes como su cabeza rapada.


Corrección
Por fin habían recapturado a la pequeña Alicia. La Reina de Corazones se frotaba las manos. A su lado, el rey, buscando complacerla, ordenó: "Que le corten la cabeza". "No --objetó la reina--. Esta vez haré honor a mi nombre: que me traigan su corazón..."





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Ficción Mínima en papel: Cuentos de Antonio Cruz

Fin de semana
Sábado 29 de Junio de 2013
 |  14
TalCual


Fin de semana

LITERALES

Cuentos



ANTONIO CRUZ


Cinturón de castidad
NOCHE DE BRUJAS Cegado por el pánico, desenfundó el arma y disparó repetidas veces sobre el monstruo. Nadie le había dicho que esa noche era hallowen.

COMO ME CONSIDERO UN BUEN SICÓLOGO, DECIDÍ SOCORRERLO En cuanto lo vi en el puente con la mirada perdida y el rostro confuso supe que necesitaba ayuda. Como me considero un buen psicólogo, decidí socorrerlo.

Me acerqué, le ofrecí un cigarrillo y nos quedamos conversando largas horas apoyados en la baranda.

Ya casi amanecía cuando apreté el gatillo. Aguanté el cuerpo con el hombro y disparé por segunda vez a su cabeza. Luego, con un empujón, lo tiré al río.

Me alejé con paso sereno y la satisfacción del deber cumplido. No hay nada que me ponga más contento que ayudar a los suicidas indecisos.

AVISO Liquido soledad de cien años. Por informes, dirigirse a Macondo. Preguntar por Aureliano Márquez o Gabriel Buendía.

MINOTAURO Como quería descubrirse se metió en la maraña de su alma. Todavía vaga por los meandros de su mente sin poder salir del laberinto porque olvidó llevar un hilo que le marcara el camino de regreso.

CINTURÓN DE CASTIDAD Cuando partió a las cruzadas, Sir Arthur entregó al abad la llave del cinturón de castidad de Lady Laura.

Su sorpresa fue mayúscula cuando, a pocas horas de dejar atrás su castillo, el abad, a galope furioso, alcanzó la columna de Sir Arthur para reclamarle que había dejado la llave equivocada.

SUEÑO Despierta empapado en transpiración y con el corazón desbocado. Acaba de tener un sueño espantoso. Soñó que la muerte llamaba a su puerta. Todavía aterrado y temblando camina hacia la cocina, abre la heladera y se sirve un vaso de agua. Agradece el haber despertado.

En ese momento alguien llama a su puerta.

HUELGA La huelga de peones apenas fue el preludio. La rebelión de los caballos y la furia de los alfiles completaron la escena. Al final, el ajedrez, convertido en populismo, terminó derrotado por los juegos de rol.

III Cuando despertó, Circe descubrió que compartía su cama con un cerdo.

IX Amor mío: Si al despertarte ves un dinosaurio no te asustes. Es parte del juego.

DE CÓMO LA BUROCRACIA EN EL PARAÍSO DETERMINÓ LA EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA Asustado, rogó a Dios que la expulsara.

Por el Sabatt, Yavé pospuso el pedido. Al día siguiente era tarde. Adán ya había probado la manzana.

CAPERUCITA Cuando el lobo salió de su escondite, Caperucita Roja lo inmovilizó con el aerosol que guardaba en su cartera, lo arrastró hasta el fondo del callejón, vació sus bolsillos y terminó su faena. Luego se marchó en busca de otros lobos.

ESPEJO Cuando el ama de llaves vio al ciego ante el espejo no aguantó la curiosidad y preguntó el motivo. "Los mundos especulares están comunicados" dijo el hombre "Este espejo refleja mi alma; yo, simplemente la contemplo para imaginar historias que luego dictaré a mi secretaria" y dejando a la mujer atónita caminó en dirección al estudio.

Antonio Cruz (Santiago del Estero, Argentina, 1951) es médico, narrador y poeta. Autor de seis poemarios, en minificción ha publicado: Tío Elías y otros cuentos (2004), Escritos diminutos (2008), Cua- derno de microrrelatos (2010), Cuaderno de microrrelatos II (2011) y la antología El microrrelato en Santiago del Estero (2011).
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Un día de junio. Saturnino Rodríguez Riverón

Menos de 24 horas era el plazo para levantarme a Molly en este Dublín de los mil demonios. El barco zarparía sin apelación al amanecer. El Capitán, un mallorquín herrumbroso y cascarrabias, lo gritó: si se van de correrías, recojo cabos y me largo. Sólo ahora, pasada la medianoche, topaba con ella. Según dijo, Leopold, su marido, estuvo todo el día deambulando y llegó a casa a las dos de la madrugada junto a un tal Stephen. Sé que al final Molly va a decir sí yo quiero Sí, como aquella vez en Gibraltar con la rosa colorada en los cabellos al modo de las muchachas andaluzas, donde después me pidió con los ojos que se lo preguntara de nuevo y mi corazón golpeaba arrebatado. Trato de abrazarla, de besarla y sentir otra vez sus senos todo perfume. La llamo Flor de la Montaña, mi Flor de la Montaña. Ella me rechaza, lanzándose a una perorata interminable. Sin hacer pausa en su pensamiento sin poner un punto ni una coma me sugiere que tenga calma que le permita desahogarse nunca ha contado con cincuenta páginas para ella sola y no quiere quedar mal cuando termine con el monólogo interior entonces

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Gotas de tinta y palabreos de Virginia Vidal

Fin de semana
Sábado 15 de Junio de 2013
 |  13
TalCual


Fin de semana

LITERALES

Gotas de tinta y palabreos



VIRGINIA VIDAL


Sabres. Mel Ramos
NU-SHU * Nací con el siglo pasado, como otras mujeres de mi aldea.

Cuando constatamos que en una mujer todos los caminos se queman, fundamos una hermandad. Nos escondíamos en el ático para practicar la escritura secreta llamada Nu-Shu. En abanicos y pañuelos, en cuadernos cuidadosamente plegados estampamos textos de nuestro sistema de escritura y también lo ocultamos en muestras de bordados. Pincel en mano, aguja en mano, evocábamos el cielo de la niñez anterior a la miserable vida matrimonial. Para cada una, de nosotras, todo empezó cuando nuestros padres dieron a un desconocido un papel rojo con la fecha de nacimiento escrita, como prueba del compromiso. A mí me cambiaron por una vaca...

Transcurrió la historia, los ejércitos pasaron y cambiaron uniformes, mas todos buscaron nuestra escritura Nu-Shu decididos a destruirla...

*Homenaje a Yang Huanyi (la última mujer china que dominaba la escritura nushu), escrito antes de su muerte, ocurrida el 20 de septiembre de 2004. Este sistema de escritura se creó hace cuatrocientos años y fue utilizado por las mujeres de la minoría étnica Yao en la provincia de Hunan. Con la desaparición de Yang Huanyi, esta escritura compuesta por setecientos ideogramas perece con ella.

DESPECHO Para poner fin a su desdicha de amante incomprendido, abre las llaves del gas y prende un fósforo. Su departamento y el de su vecino son demolidos por la explosión y treinta y nueve viviendas quedan sumamente dañadas. El suicida es hallado entre los escombros, vulnerado de heridas leves, pero muy aturdido...

MAR INTERIOR Mi antro, que no casa, está rodeado de un mar interior donde nadan peces ciegos, anguilas eléctricas y sobrenadan esqueletos de deseos insatisfechos, impulsos reprimidos, nubarrones, sombras desvaídas, sombras recalcadas, levitaciones, zambullidas, vuelos siderales, retazos de sueños, motas de ensueños, hilachas de retentiva, miedos, deseos, truncos, desviaciones, merodeos, embates del olvido, quebrazón de memoraciones, incursiones en la densidad sigilosa, cera para imprimir llaves, espejos rotos DOBLE VÍNCULO A Eduardo Llanos Borges en Sumatra hizo la pregunta a los aprendices de brujos y luego los lanzó por inextricables senderos bifurcados en laberintos cubiertos de espejos para ser arrastrados hacia un vertiginoso remolino de gatos.

BORRADITA Planché mi mejor vestido y mi alma: ni una arruga. Me cubrí de ungüentos. Me lustré. Relucientes el pelo y las uñas. Delineados ojos y labios. Pintados la boca y los párpados. Perfumada de la cabeza a los pies. Un collar de corales. Mi vestido, enrollado con tu ropa. Ni miraste mis prendas de encaje, mis medias negras con palomas bordadas. Desgranaste mi collar. Enredaste mi pelo y lo tironeaste.

A besos me quitaste la pintura... Ahora me huelo y sólo siento tu olor. Me miro al espejo y estoy completamente borrada, menos los ojos.

ESTACIÓN DEL MIEDO 11-M Subí al tren algo adormilado en el Pozo del Tío Raimundo. Me quedé transpuesto. Un estruendo de piedras acuchilladas, de estallido de luna. Todo humo. Mi corazón en la cabeza. Voló mi ojo y su colgajo guinda de un poste de alumbrado en la Estación de Atocha. Mi brazo yace entre hierros retorcidos. Un dedo de mi mano desparramada echó a rodar mi anillo de matrimonio. Mi oreja extraviada oye a mi mujer declarar en una entrevista que ahora ella va a llevar a nuestro hijo a jugar fútbol...

Virginia Vidal, Santiago de Chile, 1932. Narradora, periodista. Ha publicado, entre otros: Gotas de tinta y palabreos (minificción, 2008); Oro, Veneno, Puñal (2002), Cadáveres del Incendio Her- moso (1990); Rumbo a Ítaca (1998).

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Artilugios de Pedro Rangel Mora. Ficción Mínima en papel

Fin de semana
Sábado 18 de Mayo de 2013
 |  19
TalCual


Fin de semana

LITERALES

Artilugios



PEDRO RANGEL MORA


1 El hombre, veinte años después, regresa al bar donde había sido testigo del sangriento duelo. Como citados por un destino inmisericorde, también se encuentran en el bar los hijos de aquellos seres cuyas vidas se deslizaron por el acero de los cuchillos de aquella noche en el páramo, tan fría como funesta. La terrible historia está a punto de repetirse. Frente a frente los jóvenes, empuñando la muerte brillante, larga. El testigo se niega a presenciar otra vez la desgracia, se arroja entre los duelistas y los increpa buscando cambiar el destino. Y parte al no lugar, satisfecho, sabiendo que ha roto la inercia, sintiendo el ardor lacerante de los aceros filosos en sus vísceras, sabiendo que los jóvenes que huyen tiene ahora la oportunidad de morir de otro modo, si el destino que sus padres les trenzaron encuentra a otro insensato que se interponga con la inercia de sus destinos.

2 El espejo, cansado de años y años de reproducir la sala, los mismos muebles labrados, las mismas alfombras con personajes míticos, las mismas pinturas de cuerpos desnudos, los mismos libros clásicos en los anaqueles, decide repetir otra realidad; y esa otra realidad es imitada por la sala, los muebles opacan sus colores, las alfombras se deshilachan, las pinturas son manchadas por el polvo, los libros en los anaqueles dejan de ser clásicos y se hacen libros comunes.

3 ¿Cuántos poetas vale un futbolista, cuántos narradores vale un político, cuántos ensayistas vale un empresario exitoso? 4 Hay quienes son personas, hay quienes son personajes. Desde luego hay quienes en determinado momento se transforman en personajes, y quienes siendo personajes hacen un esfuerzo en ser personas (hay quienes viajan y en otro país se transforman en personajes, o pueden ser personas). Pero en nuestra mente todos somos personajes, allí escribimos una vida llena de emociones, donde somos el centro, el único protagonista de la novela.

5 En la Bienal de Literatura, en la mañana, luego de las lecturas de las tres ponencias de los tres escritores del panel, se abrió el derecho de palabra. El público de inmediato apuntó su artillería contra uno de los escritores (conocido por sus apologías desvergonzadas a ciertas personalidades desvergonzadas). Ante el asombro en los rostros de los compañeros de mesa (invitados extranjeros), el escritor trata de defenderse hasta el cansancio, hasta caer en una aparente depresión anímica (justo cuando lo atacan por las flaquezas del lenguaje de sus apologías desvergonzadas), y tal como había hecho en otra ocasión, donde también lo agredieron, pidió un revólver para matarse (la primera vez nadie tenía un revolver, o nadie quiso prestarlo). En esta ocasión alguien del público se levantó y le llevó una pistola. El escritor de apologías desvergonzadas la tomó, la sopesó, la llevó a la sien derecha creando un agudo silencio de desconsideración, pero pronto se negó a disparar, bajó el arma. Exigió un revolver, quería morir de una bala de revolver, la pistola era gringa, el revólver latino, la pistola era femenina, el revólver masculino, alegó. En medio de las exclamaciones, alguien del público le pidió el revólver al vigilante privado que estaba en la puerta del salón, colgado, aferrado (por la tensión) de las charreteras del uniforme. Pero el vigilante privado, más por reflejo que por decisión, se negó a prestarlo, y cuando el público comenzó a pedir el revolver con cantos al unísono escapó despavorido por el pasillo. La atención nuevamente se centró en el escritor de apologías desvergonzadas, en la cara de estupefacción, de desconcierto, de los escritores extranjeros que lo acompañan como los dos ladrones en medio una calma de avispero recién quemado, calma que se rompe cuando otro hombre del público se acercó a la mesa y colocó sobre el mantel blanco un objeto pesado (quebrando un vaso que derramó un liquido marrón), objeto pesado que el hombre había ido a buscar al carro, objeto metálico gris oscuro con madera que el público satisfecho identificó como una escopeta recortada, doblada, abierta, a cuyo lado habían dejado dos cartuchos rojos (con perdigones) y base color cobre. El escritor de apologías desvergonzadas hizo amago de tomar el arma, pero se levantó indignado para marcharse, exigiendo a gritos que la próximas vez alguien traiga un revólver, no una escopeta, un revolver de hombre, ¡carajo! Pedro Rangel Mora (Mérida, 1956).

Narrador. Ha publicado: Coro de gan- sos (1984), El orden de los factores (1993), La yegua de la noche (1995), Autobiografías (1999), El enemigo (2004), Jazz (2005), Equis (2006), El mensajero (2007), Tres novelas (2007), Muerte en la víspera (2008), Del reino del demonio (minificción, 2011), El amigo imaginario (2012).


 

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III Jornada ¨Peruana de Minificción. Lima, septiembre 2013

El Grupo Literario Micrópolis tiene el gusto de invitar a todos los simpatizantes del arte de la minificción a la tercera jornada peruana de este género, la cual se desarrollará los días viernes 20 (15h00 a 21h40) y sábado 21 (14h00 a 21h40) de septiembre del presente año.
El evento se realizará en la Casa de la Literatura, ubicada en la antigua Estación de Desamparados (Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima).
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Minificciones de Jaime Muñoz Vargas

Jaime Muñoz Vargas. México

Es escritor, maestro, periodista y editor. Entre otros, ha publicado El principio del terror (novela, 1998), Juegos de amor y malquerencia (novela, 2003), Pálpito de la sierra tarahumara (poesía, 1997), Filius (poesía, 1997), El augurio de la lumbre (cuento, 1989), Tientos y mediciones (periodismo, 2004), Miscelánea de productos textuales (periodismo, 2005), Guillermo González Camarena (biografía, 2005), Las manos del tahúr (cuento, 2006), Polvo somos (cuento, 2006), Ojos en la sombra (cuento, 2007), Monterrosaurio (cuento, 2008), Nómadas contra gángsters (periodismo, 2008), Leyenda Morgan (cuento, 2009) y Parábola del moribundo (novela, 2009); algunos de sus microrrelatos aparecen en la antología La otra mirada (2005) publicada en Palencia, España. Ha ganado los premios nacionales de Narrativa Joven (1989), de Novela Jorge Ibargüengoitia (2001), de cuento de San Luis Potosí (2005), de cuento Gerardo Cornejo (2005) y de novela Rafael Ramírez Heredia (2009); fue finalista en el Nacional de Novela Joaquín Mortiz 1998. Textos suyos han aparecido en publicaciones de México, Argentina y España.

Gallina en Nueva York

Lo que cuento es real. Andaba en Nueva York con mi amigo Fabián Vique, argentino, cuando vimos una gallina por la quinta avenida, muy cerca del hotel donde paramos para asistir a VI Encuentro Internacional de Literatura Surrealista organizado por la Universidad de Miami Campus Minnesota. El caso es que caía la tarde, íbamos de regreso al hotel y vimos la gallina. La seguimos, intrigados por su paso seguro y la certeza de que sería apachurrada por algún brutal neumático. La gallina, sin embargo, hacía alto en las esquinas, esperaba el rojo, avanzaba como si conociera todo el mecanismo de la vida en esa urbe. Vimos que entró a un bar, que con inglés perfecto pidió una cerveza y que bebió en paz, como burócrata cansado frente a la barra. Nosotros aprovechamos para pedir un par de Heinekens hasta que, por fin, la gallina pegó un salto desde el asiento alto y sin respaldo, y salió entera, campante. Fabián y yo no lo creíamos. Fuimos con el cantinero y le dijimos que aquello era insólito. El bárman, un joven de evidente origen puertorriqueño, respondió:
—Jajaja, es lo ma nolmal, en Nueva Yolk ya nada nos asombla. Jajaja.
Fabián, al margen de toda exaltación, con su habitual serenidad, resumió la escena en forma de microrrelato clásico:
—No sé si somos nosotros soñando una gallina en Nueva York o una gallina en Nueva York soñando con nosotros.

Guión tres equis

RICHARD: Hola, ¿cómo te llamas?
CASSANDRA: Cassandra, ¿y tú?
RICHARD: Richard… qué linda eres...

Acto seguido empiezan a coger.

Continuidad de los tragos


Sabía que era un borrachín impenitente y que jamás podría escapar de las botellas. Andaba, pues, de piquera en piquera, metido siempre en tragos y en problemas. Comprendía con dolor que sus pasos no eran los correctos, que su hígado era ya una pasa inservible, pero una poderosa fuerza interior lo movía porque en el fondo de su corazón palpitaba otra certeza: pese a su vida desastrosa y anónima, pese a sus veinte años consecutivos de ebriedad, alguna vez sería tema de un microrrelato, al menos de un minúsculo y pobre microrrelato que quizá, por qué no creerlo así, es éste.


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Minificciones de Aldo Flores

Aldo Flores Escobar (México, DF, 1984). 

Recién titulado por la UACM. Estudió la licenciatura en Creación Literaria y como trabajo recepcional presentó una novela escrita a partir de minificciones titulada “El coleccionista de epitafios (Las cien y una minificciones de una novela)”. Tiene interés por la teoría de la minificción y actualmente se encuentra escribiendo una nueva novela que lleva por nombre “Orgía con las sirenas” que de igual forma se cimenta con ficciones súbitas.
Les deja una prueba de “El coleccionista de epitafios”.

PLACERES

Observen a M recostado sobre una tumba mientras la lluvia lo golpea, o le acaricia la cara, como se quiera interpretar, parece una figura íngrima ante los ojos de cualquiera; en cambio, él experimenta el suave beso, ¡oh deleite!, de una musa.


EPITAFIO (II)

No me llamen grosero si no los invito a entrar.


EL NÚMERO TELEFÓNICO

Una musa terrenal me dio un número falso. Le marqué en los pezones, me colgó de inmediato; sugerí entre sus piernas y me cortó la línea.

AFRENTA

¡He faltado a las palabras de una musa! Ella, que voraz me acecha en la intimidad de mis placeres, quiere reñir conmigo.


DECRETO ANTIMUSA

Las musas zumban palabras groseras, son un enjambre de moscas que alborotan la mente del escritor, cagan su esfuerzo, ensucian su trabajo y lo desvían de sus proyectos. ¡Alejen a las musas! ¡Que mueran con un soplo en el culo!





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Quarks de Jorge Ariel Madrazo

EL LEÓN
Plegó las patas, al acecho. Alzando la cabeza oteó el aire, husmeó el viento: olía a presa segura. Ah, sí, allí, perfilado en el horizonte, tembloroso por la intuición del peligro, se erguía el cervatillo. Al verlo se encogió y reptó con la seguridad del depredador. Mientras saltaba intentó un rugido victorioso. Le salió un chirrido que no asustaría ni a una anciana. El salto fue de cinco centímetros. Su compañera lo miró con lástima. No había caso: aquel grillo, más loco que una cabra, se empeñaba en creerse león.

ESTÁS IGUALITO
Lo encontré por la calle. Al Andrés. Siglos que no lo veía. Fuimos a tomar un café.
Sendos cafés, bah. Esos días yo había pensado en él, el Andrés adolescente que repartía dulce de leche. Me contó: tenía una fraccionadora de lácteos. ¿Casado? Sí, con Inés, la compañerita de la Escuela 14 Consejo Escolar 20. Pucha, qué linda charla.
Me dio su tarjeta. Hoy, pasada una semana, recordé que Andrés fue chupado por los milicos en el 76. Corrí a buscar la tarjeta. Sólo dos palabras: "estás igualito". Se borraron mientras las leía.

AZUCENA DEJÓ EL PIE
El señor Litis decidió no dejarse carcomer, ya más, por su amor obsesivo a la señorita Azucena. De modo que cuando oyó el pregón del vendedor del elixir del olvido, corrió a comprarle un frasco, el último disponible. Una cucharada y la cabeza de Azucena se borró de su mente febril; otra, y se disiparon los senos deliciosos. Y así, en su alma atormentada fueron extinguiéndose los brazos de seda, la cadera pletórica, los muslos resbaladizos, una de las piernas de gacela, enseguida la otra. Y un piececito y... advirtió, con angustia, que no le quedaba más elixir. El señor Litis tuvo que cargar en su corazón, hasta el fin de sus días, el pie derecho de Azucena, el más adorable y afelpado.

NIÑOS
Algarabía en el patio escolar tras el muro que lo separa de la vereda, por donde camino atento al barullo. Todos los niños ­la muralla no me permite verlos­ gritan al unísono pasalapelota aycorré daleluisita y chillidos de sorpresa, alegría de la ronda y esa estridencia y las carreras hasta una raya blanca pintada sobre los mosaicos  elúltimocoladeperro ganéyonovale ¿ysijugamosalasestatuas? Cortomano cortofierro, sosmalaeh? Atraído por el bochinche  infernal me empino y miro por encima del antipático muro divisorio. Veo un patio desolado, una escuela en ruinas.

VIVERE STANCA
Cesare Pavese estaba allí: no podías creerlo. Sentado ante la mesa de tus desayunos, los Diálogos con Leucó frente a él, la lapicera en una mano. Apenas si alzó la cabeza para dirigirte un saludo y escribir en la primera página del libro: "Perdono a todos y a todos pido perdón. No armen demasiados chismes..." Ajustó sus anteojos apretándolos contra el puente de la nariz. Afuera cantó un pájaro, se oyó a un pregonero que recorría las calles soleadas de Turín. ¿Turín? ¿No habías despertado de un sueño ligero en tu casa de Villa del Parque? Viste a Pavese hacer tres llamadas, a tres mujeres a las que sin éxito invitó a salir. Tuviste un sobresalto cuando extrajo un sobre, lo abrió y derramó las pastillas sobre la mesa. Supiste. Pero no lograbas dar un paso. Querías gritar: "No lo hagas". Luego que él terminó de ingerir los dieciséis comprimidos adivinaste, sin leerla, la última frase de su Diario: "Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más". El almanaque, que en la mañana proclamaba 27 de agosto de 2007, ahora gritaba ese mismo día, pero de 1950. Sólo al llegar la muerte pudiste abandonar, abrumado, aquel cuarto del turinés Hotel Roma. Estabas otra vez en tu casa. Un pájaro se desangró en el aire.

CHERCHEZ LA FEMME I
Labios gruesos, palpitantes; senos que desbordan la blusa y obligan a subir la mirada hasta sus ojos, o bajarla para que acaricie las manos perfectas: inventar a esa mujer exigió menos esfuerzo que el de ponerse a su altura.

NO APTO PARA MENORES
Ese hermafrodita se amaba apasionadamente.

DEJARLA IR...
Guardaste en gavetas y estantes los mínimos objetos de tu mujer, muerta. Cada tanto abrías aquellos compartimientos para estudiar, con desvelo, los muñequitos de metal y madera, el prendedor que remedaba un guerrero africano, el par de guantes de cabritilla hechos un guiñapo, hombreritas, monedas aptas para evocar el viaje a Europa, cuadernos y recetarios y partes médicos. Hasta que un día comprendiste: no se trataba de que no supieras qué hacer con aquellos bienes privados y atesorados por años como una culpa. Ocurría que ellos debían cumplir obligatoriamente su período en el limbo. Para aprender, también, a irse.

JORGE ARIEL MADRAZO (Buenos Aires, 1931). Poeta, narrador, periodista.
Vivió varios años en Caracas. Ha publicado, entre otros: Breve historia del bolero (ensayo, 1980), Espejos y destierros (poesía, 1982), Blues de muertevida (poesía, 1984), Ventana con Ornella (narrativa, 1992), Piedra de amolar (poesía, 1995),
Mientras él duerme (poesía, 1997), La mujer equivocada (narrativa, 2006), Quarks
(minificción, 2006), Gardel se fue a la gue
rra (novela, 2011).


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Abismos de la brevedad. Seis estudios sobre el microrrelato de David Lagmanovich

En el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario de Xalapa (Veracruz, México), se presentará el libro póstumo de David Lagmanovich, Abismos de la brevedad. Seis estudios sobre el microrrelato, publicado por la Universidad Veracruzana en su colección Biblioteca.
El acto tendrá lugar el día 29 de abril en el recinto ferial, a las 14:00 hrs. 

David Lagmanovich, Abismos de la brevedad. Seis estudios sobre el microrrelato, Universidad Veracruzana, Xalapa, 2013, 137 pp. 
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Minificciones de David Baizabal



David Baizabal (Puebla, México, 1989)

Es egresado de la Licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica de la BUAP. Ha publicado cuento y microrrelato en páginas web y revistas electrónicas e impresas como Crítica. Revista cultural de la Universidad Autónoma de Puebla, Punto en línea, Letras de Chile, Círculo de poesía. Revista electrónica de literatura, Internacional Microcuentista, Plesiosaurio y en la antología El libro de los seres no imaginarios (minibichario).
Aficionado a la fotografía y a la onironáutica, dice.


Libación
Este es el último tributo que te ofrendo. Libo para ti mis últimas palabras, mis más legítimas intenciones. No hay altar: el lugar donde te revelaste, ahora inaccesible, es el mausoleo de mis aflicciones y del falso pacto perenne.
Tomarás esta ofrenda en secreto y, por la naturaleza orgullosa de los dioses, clavarás tu silencio y tu ausencia en mi espalda.


Chamaeleonidae
Nunca he entendido la envidia de los habladores contumeliosos que vejan al camaleón adjudicándole el defecto de la hipocresía, propia de los primeros. El camaleón, coctel de cromatóforos, guanóforos y melanóforos prudentes y delicados, no cambia de color sino de sentimiento, sufre el amor y el miedo, la angustia de la soledad y la furia del celo; no se inmuta ante los ludibrios lúdicos de los tales hipócritas humanos. Es, en efecto, el animal que más cerca está de Dios[1], es por quien hay contacto entre el cielo y la tierra. Su lentitud no es letargo ni pereza, más bien reflexión de lo visto a diestra y siniestra, lo pretérito y lo porvenir. Cota de malla finísima, no busca problemas y las necesidades que se le presentan las resuelve con la lengua.
Virtud paradójica del camaleón la de ser sordo.


Tortugas*
Esa irrefrenable ondulación desarticula la mandíbula y empieza a tragar esas pequeñas, blancas, y por demás ovoidales esperanzas de perpetuación de la especie.





[1] A propósito de dioses míticos, convencionales o simplemente imaginados, algunas tradiciones dicen que el camaleón es el creador de los hombres y otra que es culpable de que seamos mortales. Lo cierto es que en alguna ocasión Unkulunkulu estaba molesto con el camaleón y éste, para congraciarse, dijo a los hombres que eran inmortales y los invitó a un banquete con aquél, así habría comida y bebida para todos y para siempre. Unkulunkulu no comprendió el afán del camaleón y reprochó un supuesto intento por destronarlo; lo condenó entonces a una lentitud esencial para que reflexionara antes de acto cualquiera.
A los humanos los despojó de la inmortalidad y los mandó directito a la chingada (de ahí tanta mitología, mística y filosofía).
* Microrrelato publicado en El libro de los seres no imaginarios (Minibichario) (2012) de José Manuel Ortiz Soto

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